EMAÚS
Localidad palestinense, próxima a Latrum, hoy Amwás, a 30 km. de Jerusalén, en el camino de Jafa. Allí fue la victoria de Judas Macabeo en el año 160 a. de J. C. sobre los seléucidas Nicanor y Gorgias; Báquides la fortificó (I Mac. 3, 40; 4, 3; 9, 50). Fue centro topográfico en el año 40 desp. de J. C. (Fl. Josefo, Bell. III, 5), después de haberla reducido a cenizas Varrón en el a. 4 a. de J. C. (ibid. 185AIII, 3, 5; Ant. XIV, 11, 2; XVII, 10, 7. 9). En el 68 desp. de J. C. se alojó en ella la V Legión macedónica, y en el 221 obtuvo el derecho de ciudad y el título de Nicópolis, por intervención de una delegación capitaneada por el docto cristiano conciudadano Julio Africano. Por estos años debieron de construir los cristianos una iglesia con tres ábsides (basílica romana), que fue transformada en el s. IV (basílica bizantina) y en el s. XII (basílica de los Cruzados), para recordar la manifestación de Cristo a Cleofás y a su compañero en el mismo día de la Resurrección (Lc. 24, 13-26); a no ser que se trate de una construcción romana adaptada para iglesia en los siglos iv y v.
Aquí suponen que estuvo emplazado el Emaús del Evangelio Orígenes, Julio Africano, Eusebio de Cesárea y algún otro; y entre los modernos Abel y Vincent; pero tal emplazamiento está en pugna con el texto críticamente seguro de Lc. 24, 13 que pone entre Emaús y Jerusalén la distancia de 60 estadios (= 11-12 kilómetros; Lagrange, Vaccari). La lección 160 estadios solo figura en seis unciales, por lo dem ás* correctos, y en seis minúsculos, por lo cual es excluida, y con razón, de las ediciones críticas. (Sólo se la ve en Merk, 3.ª tirada,.1938.) Orígenes, acostumbrado a cambios toponomásticos en el texto bíblico, quiso darle cabida en el texto (cf. Jn. 1, 28; Betabara en vez de Betania; Mt. 8, 28 paral.: gergesos en vez de gadarenos o gerasenos). Desde el s. x ii los Cruzados buscaron el emplazamiento de Emaús en Qolonjeh a 30 estadios de Jerusalén; en Abu Gosh a 8 estadios; en Qubeibeh a 60 estadios, en armonía con la distancia que señala el Evangelio; pero los arqueólogos permanecen indecisos. [A. R.]
Bibliografía
L. H. Vincent-F. M. Abel, E., sa basilique et son histoire, París 1932. B. Bagatti, I monumenti di E.-el Qubeibeh e dei dintorni, Gerusalemme 1947. A. Vaccari, L’E. di S. Luca. Punti sugli i, en Antonianum, 25 (1950) 493-500. F. Spadafora, E.;
critica testuale e archeologia, en Rivista Biblica, 1 (1953) 255-68.P. A. Arce, E. y algunos textos desconocidos, en EstB (1954) en.-mar.