Diccionario Bíblico

Armando Rolla

DECÁPOLIS

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Confederación de diez ciudades helénicas, todas ellas situadas, menos Scitópolis, al otro lado del Jordán, y de las cuales se hace mención en los Evangelios (Mt. 4, 25; Mc. 5, 20; 7, 31), en FI. Josefo (Vita 65, 341 ss.; 74, 410), en Plinio (Hist. Nat. 5, 18, 74) y en una inscripción de Palmira (Corpus inscrip. graec., n. 4505). Por intervención de Pompeyo M., en el 64 a. de J. C. las ciudades de la Decápolis recobraron la prerrogativa de verse libres de las autoridades locales, y la autonomía urbana, quedando directamente dependientes del procurador de Siria. Estaban constituidas por colonos griegos que allí se habían establecido en tiempo de los Tolomeos y de los Seléucidas, helenistas por la lengua, por la religión y por la ley.

Los judíos, en número reducidísimo, eran únicamente tolerados, y estaban privados del derecho de ciudadanía; pero gozaban de libertad de religión y de culto. No siempre fue el mismo ni el número ni el nombre de las ciudades (por más que el nombre «decápolis» se conservó intacto), puesto que a consecuencia de cambios políticos, salieron de la confederación algunas ciudades, al par que entraron otras. Según Plinio (Hist. Nat. 5, 18, 74), las diez ciudades eran: Damasco; Hippos (Qal‘at el Hosn); Gadara (Mukeis) que, como Hippos, fue donada por Augusto a Herodes, pero recobró juntamente con ésta su autonomía después de la muerte de Herodes; Refana (er Rafeh); Canatha (Qanawat, próxima a er Rafeh, en el extremo occidental del monte Hawrán); Scitópolis (Beisán); Pela (Tabaqat Fahil en el extremo septentrional de la Perea); Dion (Kefr Dahim, en el ‘Aglún); Gerasa (Geras) y Filadelfia (‘Ammán).

En el s. ii desp. de J. C., con la incorp oración de Gerasa y de Filadelfia a la provincia romana de Arabia, quedó disuelta la Decápolis, de la que 148Bsolo quedó el recuerdo en los escritores eclesiásticos (Eusebio y Epifanio). Cristo fue seguido por turbas de la Decápolis al principio de su ministerio (Mt. 4, 25), cruzó su territorio, donde curó al sordomudo (Mc. 7, 31-37), cuando volvio desde Sidón al lago de Genesaret. En ella curó a un endemoniado que, siguiendo su invitación, se convirtió en el primer misionero de la Decápolis (Mc. 5, 2-20). [A. R.]

Bibliografía

U. Holzmeister, Storia dei tempi del Nuovo Testamento (trad. it. y demás, del P. Zedda), Torino 1959, pp. 134-144 (colección La S. Bibbia).

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