ALFABETO
Los súmeros y los egipcios, probablemente influidos por los primeros, usaron en un principio la escritura pictográfica o pintura de los objetos. Teóricamente, a cada objeto debía corresponder un signo, pero en realidad un mismo signo, mediante ciertas determinaciones, servía para varios objetos y conceptos. Posteriormente, con el fin de perfeccionar tan complicado sistema de ideogramas, se dividieron las palabras en grupos más elementales de signos consonantes (sílabas) que respondían a ideogramas ya conocidos, y que, por tanto, perdían su valor de ideogramas independientes para significar únicamente un fonema. Así pudieron expresar igualmente los elementos morfológicos. Los babilonios desarrollaron este sistema sumérico, que, junto con el otro, les permitió escribir incluso las vocales, lo que no llegó a realizarse hasta mucho más tarde y secundariamente en otras lenguas semíticas. Los egipcios desarrollaron de un modo particular el sobredicho sistema. No sólo representaron las vocales, sino que también propulsaron el sistema de expresar las sílabas, e incluso las simples consonantes durante un breve período.
El principio del alfabeto consiste en el empleo de un determinado signo en la escritura para cada sonido, no ya sólo para cada idea ni para cada grupo de sonidos. Como los sonidos son relativamente pocos (en las lenguas semíticas, que excluyen las vocales, son unos treinta, según las diversas lenguas), los signos quedan reducidos a muy pocos, y así la escritura y la lectura se facilitan en grado sumo. El mérito de haber descubierto el alfabeto pertenece a los semitas occidentales del norte. La historia de este invento ofrece muchísimos puntos oscuros. Tenemos, no obstante, algunos datos. 1) Parece que los pueblos semitas se pusieron en contacto con los egipcios en los comienzos del año 2500 a. de J. C. Dadas las peculiaridades del alfabeto semítico, resulta que no tomaron del egipcio más que una vaga idea. 17BIdea que se desarrolló en Palestina y se perfeccionó en Fenicia. 2) En un principio se desarrollaron dos tipos de alfabeto: a) un tipo mixto de escritura pictográfica lineal: inscripciones sinaíticas, s. XV a. de J.
C. (Albright, en BASOR , 110, 12), y acaso entre el 1850 y el 1500 (Driver, Semitic Writing , Londres 1948, p. 194); las inscripciones de Gezer, Laquis, Siquem, entre el 1800 y el 1550 (Albright, l. c.); b) un tipo cuneiforme en Ugarit, desde el 1450 al 1350 a. de J. C. aproximadamente. Parece ser que se intentó adaptar la escritura cuneiforme al alfabeto fenicio (Driver, op. cit., página 104). No obtuvo resultados, como tampoco la precedente tentativa. A no ser que se quiera decir en favor del primero que constituye el tránsito de la escritura pictórica a la alfabética; c) el tipo fenicio (de 22 letras, sin vocales), que tomó la delantera y pasó a través de Grecia (s. IX: Albright, en BASOR , 118, 12) al mundo occidental. Probablemente este tipo tuvo sus principios en las cercanías de Egipto (Driver, op. cit., p. 187). No obstante, las inscripciones que atestiguan ya el pleno desarrollo de este tipo se hallan en Fenicia: inscripciones de Shaphatba‘al (1700? a. de J. C.), de ‘Abda (prob. del s. XVIII a. de J. C.). Vienen luego las de Ahiram (s. X), Iehimilk (s. X) y otras. Al mismo tiempo en el territorio de Canán figura el calendario de Gezer (h. el 1000 a. de J.
C.) y también una gran colección de sellos y moldes (1000 al 600 a. de J. C.). En Moab la gran estela de Mesa (h. 850) se junta a las cartas de Laquis (590-585), que constituyen, por lo que a Palestina se refiere, los textos más extensos que han llegado hasta nosotros en caracteres fenicios. 3) La forma de las letras fenicias tiene en su origen cierta semejanza (al menos en algunas letras) con el objeto que designan. La relación de su nombre con las mismas letras está regulado por el principio de la acrofonía, es decir, que, si bien estos signos alfabéticos indican un objeto determinado en su forma compendiosa y en el mismo nombre que llevan, eso no obstante no expresan más que el primer sonido inicial de los nombres de cada letra. Por ejemplo, la letra be(h)t en su forma primitiva representaba rudimentariamente una cosa, pero como letra del alfabeto no representaba más que el sonido b . Pero también en este punto estamos todavía muy lejos de poseer una luz completa. 4) El orden de las letras, tal como hoy lo tenemos, es antiquísimo. Así lo prueban los 18Atextos acrósticos del Antiguo Testamento, el grafito de Laquis (h. 600 a. de J.
C.), que contiene cinco letras por orden, y, sobre todo, el alfabeto descubierto en Ugarit (s. XIV, cf. Albright, en BASOR , 118, 12; Gordon, en Orientalia , 1950, p. 374; Speiser, en BASOR , 121, 17). 5) Entre los hebreos estuvo en uso hasta después del cautiverio el antiguo alfabeto fenicio; luego fueron adoptándose lentamente los caracteres llamados cuadrados, de origen arameo. Parece que aun en época del Nuevo Testamento existió el uso de escribir, al menos algunos libros sagrados, con caracteres antiguos (cf. los fragmentos del Levítico de las grutas de Qumrám). El alfabeto griego procede del semítico de tipo fenicio. No estamos seguros de la fecha en que se dió el paso. De escritos fechados muy remotamente (s. XIV-XII) se desciende hoy hasta el s. IX a. de J. C. (Albright: h. el 800, en BASOR , 118, 12; Driver: h. 850, Semitic Writing , p. 176). Fué adaptado, naturalmente, a las necesidades fonéticas de un pueblo indoeuropeo.
Nótese: 1) a causa del sentido estético griego, las letras adquieren formas simétricas y ortostáticas; 2) la escritura, que primero fué, como entre los semitas, de derecha a izquierda, se convirtió en bustrofédica y acabó por dirigirse de izquierda a derecha, lo cual explica la forma opuesta y simétrica que ofrecen varias letras griegas respecto de las fenicias; 3) principalmente adaptaron los signos a los sonidos típicamente griegos. El alfabeto semítico no tenía vocales y abundaba en aspiradas y sibilantes. Los griegos emplearon las aspiradas y las semivocales para indicar las vocales y retuvieron todas las sibilantes; introdujeron nuevos signos para las aspiradas y, finalmente, notaron con diversos signos las vocales largas y breves. [P. Bo.]
Bibliografía
D. Diringer, L’alfabeto nella storia della civiltà , Firenze 1937. R. Driver, Semitic Writing , Londres 1948.
Nieto, ¿Con qué alfabeto se escribió el Pentateuco?, en EstB , (1933), 49-52.