Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

«SALVE REGINA»

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I. La S. R. en su origen e historia. Antífona mariana conocidísima y comunísima, de autor desconocido del s. XI. Se ha atribuido a muchos (a S. Bernardo, a S. Pedro de Mezonzo, obispo de Compostela en los años 986-1000, y a Ademaro de Monteil, obispo de Le Puy-en-Velay, muerto en 1098), pero hay verdadera probabilidad en favor de Hermann Contracto, monje de Reichenau († 1054). Y, en efecto, en el códice Augiensis 55, del s. XI (Landesbibliothek de Karlsruhe), f. 42, un monje contemporáneo de Hermann, en una «aprobatio pennae», reproducía las primeras palabras de la S. R.: «Salve, Regina misericordiae»: señal evidente de que la S. R. era ya muy familiar, en aquel tiempo, a los monjes de Reichenau. Esta obvia suposición está confirmada por el hecho de que, durante el s. XI, no se halla en ninguna otra parte indicio alguno de la S. R. La S. R. es una especie de prosa rítmica. En cuanto al texto de la misma hay que advertir que la palabra «Mater» del versículo primero («Salve, Regina [Mater] misericordiae») y la palabra «Virgo» del último («O dulcis [Virgo] Maria») han sido añadidas posteriormente, acaso en el s. XIII (Cf.

Thurston, H., en «Rev. du Clergé Fr.», 92 [1917, IV] pp. 499-513; 93 [1918, I] pp. 33-47; trad. de A. Boudinhon de «The Month», 12 [1916, II] pp. 248-260; 300-314). La S. R., con toda probabilidad, fue muy pronto recibida como antífona «ad Magnificat» o «ad Benedictus» y como canto procesional (en los Statuta Congr. Cluniacensis de 1135, PL 189, 1048, de Pedro el Venerable, abad de Cluny, se prescribe para la procesión de la fiesta de la Asunción, mientras la Comunidad se dirigía a la iglesia de Santa María). Los Cistercienses, en 1218, después de haberla adoptado en la recitación cotidiana, en 1251 la adoptaban como canto para después de Completas. Los Dominicos, en cambio, la habían adoptado ya como canto para después de Completas en Bolonia desde 1230, y después en toda la orden por disposición del capítulo general de Limoges de 1250. En 1239, Gregorio IX ordenó que se cantase después de Completas, en las iglesias de Roma, todos los viernes (Cf. Godet, P., L’origine liturgique du S. R., en «Rev. du Clergé Fr.», 63 [1910, III] pp. 471-476). Hacia 1249 (Cf. «Anal. Franc.», 3 [1897] p. 275), los Franciscanos adoptaron también la S. R. junto con otras tres antífonas.

Este uso fue introducido, en 1350, por Clemente VI en el Breviario Romano (Cf. Mercati, G., «Rassegna Gregor.», 2 [1903] col. 436-440). La reforma de S. Pío V (1568) fijaba el uso de la S. R. en el oficio divino a partir de la Santísima Trinidad hasta la primera domínica de Adviento. León XIII (6 de enero de 1884) la prescribía como plegaria final después de la celebración de la misa rezada (Cf. Leonis XIII Acta, IV, Roma 1885, pp. 5-6). La S. R. ha tenido varios comentarios a través de los siglos. Baste citar los cuatro discursos In antiphonam S. R. atribuidos a S. Bernardo y a Bernardo, arzobispo de Toledo († 1124); la Meditatio in S. R. (PL 184, 1077-1080) y con variantes (en PL 149, 583-590) atribuida a S. Anselmo de Luca († 1083); los comentarios de S. Pedro Canisio en su De Virgine Incomparabili (Ingolstadt 1577, pp. 616-625); de Fr. Coster (De cantico S. R., Amberes 1587); de S. Alfonso M. de Ligorio en sus Glorias de María (P. I), etc. II. La S. R. en la música. H. Besseler (Cf. Die Musik d. M. A., Potsdam 1931, p. 87, c. 49) nos ha dado la melodía original de Hermann Contracto. Esta melodía ha tenido después varias variantes (por ej., la «dominicana» y la «cisterciense»).

Hoy están en uso dos melodías: una sencilla, común, debida, según parece, al padre F. Bourgoing (Cf. Gastoué, Cours de plainchant, París 1904, pp. 85 ss.), y otra más adornada, debida al oratoriano Enrique du Mont, muerto en 1684 (Cf. «Ephem. Lit.», 60 [1946] p. 86). BIBL.: Trombelli, O. C., De cultu publico ab Ecclesia B.

V. Mariae exhibito, Dissert. X, en Bourassé, IV, París 1866, col. 311-337; III, col. 655-657; Pothier, J., Antienne S. R., en «Rev. du Chant Grégorien», 10 (1902) pp. 145-152; Oviedo Arce, E., Memoria sobre el autor de la S. R., Compostela 1903; Mercati, G., Leggende medioevali sulla S. R., en «Rassegna Gregoriana» (1907), col. 43-45; J. de Valois, En marge d’une antienne: le S. R., París 1912; Blume, Cl., Reichenau und die Marianischen Antiphonen, en «Die Kultur der Abtei Reichenau», Múnich 1925, pp. 802-820; Maier, Studien zur Geschichte der Marienantiphon S. R., Ratisbona 1939; Navarro, S., El autor de la Salve, en «Est. Mar.», 7 (1948) pp. 425-442; Boyer, C., S. J., Le S. R., en «Marianum», 14 (1952) pp. 270-275; Roschini, G., La Madre de Dios según la fe y la teología, Madrid 1955, II, pp. 553-563; Cecchetti, I., en «Enc. Catt.».

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