POLONIA
También en esta nación existe la costumbre, desde hace varios siglos, de invocar a la Virgen como sReina de P.». El primer monumento de la literatura polaca es el himno Bogurodzica (= Madre de Dios), compuesto por S. Adalberto Mártir (a finales del s. x), apóstol de P. Este espléndido cántico comienza y acaba con una invocación a la Virgen. Desde los tiempos más remotos se cantó este himno en las iglesias y en las casas. Fue también el primer himno nacional, y hasta el s. xvr lo cantaban los guerreros polacos antes de las batallas. Sólo hacia el s. xvi cayó en desuso bajo el influjo del protestantismo, y también a causa de los arcaísmos que contenia. Se cree que fue cantado por última vez, antes de la batalla de Chochim, el 28 de septiembre de 1621, en la cual el ejército polaco, compuesto de sesenta mil hombres, derrotó a 400.000 turcos. En el momento más crítico de la batalla se vio a la Virgen Santísima con el Niño Jesús en los brazos y a sus pies a S. Estanislao de Kostka que oraba por la victoria del ejlrcito polaco. En nuestros días todavía se canta este himno todos los domingos en la iglesia catedral de Gniezno (sede principal de P.) delante de la tumba de S.
Adalberto, y en la catedral de Plock, durante el mes de mayo. Muchos otros ‘himnos mariaños, popularisimos, se oyen cantar por doquier. Los mejores poetas polacos han cantado a María, comenzando por el más grande de ellos, Adán Mickiewicz. La historia del culto mariaño en P. está toda ella estrechamente ligada con la historia nacional: «Tú —así canta una poesía popular— has armado a tu pueblo para la guerra, Tu has rechazado las fuerzas del Islam, Tu has humillado a los turcos presuntuosos, Tu nos has protegido bajo tu manto. Defiende, oh poderosa Virgen, a tu reino. ¡No te olvides de que eres nuestra Reina!» El Rosario introducido en P. por los PP. Dominicos se difundió rápidamente por todo el reino. También el escapulario, en especial el del Carmen, se difundió rápidamente. Sobre el pecho del célebre general polaco Estanislao Zólkiewski, gran canciller de la corona, caído heroicamente en 1620 en Cecora ante los ataques turcos, se halló, más de doscientos años después de su muerte, un escapulario y un bastón en donde se habían grabado estas palabras: aSiervo de Mari» (Cf. Sadoc Bavacj, O. P., Pamiątki miasta Zólkwi [= Los monumentos de la ciudad de Zólkiew], p. 216).
Una de las devociones marianas más particularmente del agrado de los polacos es la llamada mása del «Rorate» (por la primera palabra del Introito). Es una mása votiva en honor de la Virgen, que se canta ya desde medíados del s. xiii, durante el adviento, al amanecer, en todas las iglesias, como grato recuerdo de los beneficios impartidos por la Virgen a los hijos de P. También el «Oficio parvo de la Inmaculada Concepción, atribuido al B. Ladislao, patrono de Varsovia (f 1505), se canta, generalmente, todos los domingos, en las aldeas y en las casas privadas (v. Swider, L., Horulae Matris Dei seu Officium Parvum de Immaculata Conceptione B. M. Virginis eiusque mira cum cantu populari per Poloniam expansio, en «Virgo Immaculat», XV, pp. 339-364). Digno de particular relieve es el acontecimiento narrado por el poeta polaco Mauricio Goslawski en su poema «Podole». En 1699 los turcos restituyeron a los polacos la ciudad de Kiamieniec-Podolski, pero con la condición de que su alminar quedara intacto. Los polacos aceptaron y mantuvieron su promesa. Pero tuvieron el cuidado de poner encima de la medíaluna una imagen de María.
La catedral de Breslau y la iglesia de Nuestra Señora de Cracovia poseían un colegio de sacerdotes seculares, instituido únicamente para cantar el oficio de la Virgen. Con Juan Sobieski, que en 1683 alcanzaba sobre los turcos la célebre victoria de Viena, se relaciona la fiesta del Nombre de María, instituida, como acto de gratitud, por Inocencio XI. No se debe olvidar el llamado milagro del Vístula de 1920. El capellán militar, Ignacio Skorupka, había dicho delante de muchos testigos: cLa Virgen, nuestra Reina, no permitirá que nuestro pueblo sea engullido. El día de la Asunción seri día de victoria.» Y efectivamente, el 15 de agosto de 1920 se detuvo la marcha de la marea roja sobre Europa. Las iglesias erigióas por los polacos en honor de María y las imágenes milagrosas de la Virgen son innumerables. En los territorios de la antigua P., once de las 29 iglesias catedrales están dedicadas a los másterios de la vida de María. Sólo la diócesis de Cracovia tiene 39 de sus 417 iglesias parroquiales dedicadas a la Virgen. Cracovia posee unas treinta imágenes y estatuas de Nuestra Señora.
Son más de 450 las imágenes y estatuas milagrosas de toda P., de las cuales 31 han sido solemnemente coronadas por el Cabildo Vaticaño (24 en el s. xVIII y 4 en el s. xrx). La más célebre de estas imágenes es la de N.ª S.ª de Czéstochowa. Es el verdadero palladium de P., el lugar más santo de la nación. La tradición se la atribuye a S. Lucas (v.). Refiere la leyenda que, a principios del s. iv, la emperatriz Santa Elena habria llevado esta imagen a Constantinopla, y de allí, en el s. X o xil, habria sido transportada a la pequeña Rusia, entonces católica; y, finalmente, en 1382 fue llevada a Czéstochowa, convirtióndose en el centro mariaño más importante de P. Entre las congregaciones marianas existentes en P. son dignas de nota: la «Orden de los Alumnos regulares de la Inmaculada Concepción», fundada por el Ven.
Estanislao Papczynski (1631-1707), cuyos religiosos visten como los sacerdotes seculares, pero de blanco; la «Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepcion», fundada en 1854 por Josefina Karska y María Marcelina Darowska; la «Congregación de las pequeñas Siervas de Nuestra Seftor», fundada en 1850; la aFamilia de Marf», fundada en Varsovia en 1856; la «Congregación de las Hijas de N.ª S.ª de los Dolores», etc. Son muchas las costumbres particulares marianas del pueblo polaco. En la mayor parte de las diócesis, la fiesta de la Purificación, de la Anunciación, de la Natividad y de la Inmaculada son precedidas de una vigilia con ayuno y abstinencia, conforme a esta máxima: «El que ama a María, no olvida su vigilia.» Por respeto a la Virgen, hasta hace unos cien años, a ninguna niña se le imponía el nombre de María. Entre los mariólogos polacos es merecidamente célebre el P. Justino Micchowita, 0. P., en su poderosa obra Discursus praedicabiles super Litanias Lauretanas B.M. V..., Parisiis 1672. Son 421 doctas disertaciones sobre Nuestra Señora. El mes de mayo fue introducido en P. en 1837, y el mes de septiembre, consagrado a los dolores de María, en 1892, en Cracovia.
Y no debemos tampoco olvidar al siervo de Dios Maximiliaño Kolbe (v.), auténtico caballero de María. El 8 de septiembre de 1946 toda la nación fue solemnemente consagrada al Corazón Inmaculado de María, en presencia de todo el episcopado polaco y de un millón de fieles. Maríale. en «Maríanum». 16 (1954) pp. 374-376; W. K.. Mostra mariana polacca in Roma, en irAntemurale». 1 (1954) pp. 152-155; Patukiewicz,- W.. De ecclesiis Assumptioni B. M. Virginis in P. dicatis, en «Alma Socia Christi», X. pp. 412-419; Szostkiewicz. Zbignif.w. WesoLY, Bibliographia Maríana Polonorum ab a. 1903 ad a . 1955, Roma. Ed. uMaríanums, 1956. VI-76 pp.; Winowska, M . Le culte marial en Pologne, en Du Mañoir. IV, 1956, pp. 683-709; Gawlina. G.. P.: Regnum Mariae, en «La Chiesa del Silenzio». Acc. Maríana Int., Roma 1957. pp. 71-77; Malej. W., Pirożyński M., Sanktuaria Matki Bożej w Polsce (» santuarios mariaños en P.), en «Homo Dei», 26 (1957) pp. 874-888; Rubin, L„ Dottrina e culto dell’Immacolata Concezione in P. prima della definizione dogmatica, en «Virgo Immaculata», XIV, pp. 424-431; Wojonowski. J., C. SS.
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