Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

SUEÑO

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1. Definición y finalidad. - En su más extenso significado biológico, el sueño puede definirse, con Salmon, el período normal de reposo que sigue a la actividad del organismo para que pueda volver a desempeñar sus funciones. Este reposo se observa en los seres organizados más simples, incluso en las plantas. Escribía Claparède que el hombre duerme para no intoxicarse; y en realidad el estado de vigilia implica una acumulación de tóxicos, producidos por los residuos del metabolismo, tanto más abundante cuanto más intensa es la actividad laborativa, mientras que el estado de sueño favorece la eliminación de aquellos productos residuales. Además, en el sueño todos los ritmos de la vida vegetativa se hacen más lentos y este retardamiento es providencial para el organismo, ya que representa un ahorro alimenticio y un menor uso de los mecanismos orgánicos. 2. Carácter del sueño fisiológico. - Generalmente la intensidad del sueño (medida por el valor de una excitación capaz de provocar una respuesta) es máxima una o dos horas después de dormirse; desde este momento presenta una serie de oscilaciones para aumentar nuevamente en la hora que precede al despertarse espontáneo.

En un número menor de individuos el máximo de la intensidad existe por el contrario en la segunda mitad del sueño. Cuanto más profundo es el sueño tanto más reparador es, ya que más intensamente se verifican la desintoxicación y el retardo de la vida vegetativa que constituye su fin principal. Durante el sueño las diversas funciones vitales se modifican más o menos profundamente. Por lo que se refiere a las funciones de la vida neurovegetativa (v. Sistema nervioso vegetativo) se observa en la fase hípnica una retardación (equivalente más o menos a un quinto de los ritmos respiratorios y circulatorios); la presión arterial disminuye, el metabolismo basal se reduce, la sudoración aumenta, en tanto que las demás secreciones disminuyen y las mismas contracciones gastrointestinales disminuyen en intensidad; en conjunto se verifica una relativa prevalencia de la parasimpaticotonía. En cuanto a las funciones cerebroespinales o de la vida de relación (v. Funcionalidad cerebral), disminuyen todas: tono muscular, motilidad, reflectividad superficial y profunda, sensibilidad.

Finalmente, respecto de las funciones intelectuales o psíquicas van suprimiéndose progresivamente con la intensificación del sueño hasta llegar a la abolición completa de la atención, de la percepción, de la voluntad, del juicio, de la afectividad, de toda la consciencia. La facultad psíquica más resistente es la imaginación, de la cual dependen los sueños; su actividad persiste en el sueño de ligera y media profundidad para suspenderse sólo en el sueño profundo, donde parece que los sueños desaparecen casi por completo. El sueño turbado por sueños puede decirse por lo tanto un sueño parcial o incompleto. Algún autor juzga con Bichat que el sueño es siempre parcial, porque el psiquismo inferior, compuesto de automatismos, queda siempre más o menos vigilante, dando lugar entre otros fenómenos a los sueños; y la circunstancia de que algunos sujetos sueñen siempre y otros nunca depende de razones afectivas y mnemónicas, en el sentido de que los primeros son impresionados por los sueños tenidos y los recuerdan, mientras que los otros no los recuerdan ni siquiera en el momento de despertar.

Estas consideraciones sobre el sueño parcial han sido avaloradas por recientes adquisiciones de psicólogos norteamericanos, que mediante delicadas y exactas pruebas experimentales han podido demostrar que incluso durante el sueño la mente está en condiciones de percibir —a través del oído— y de utilizar nuevas ideas, de asimilar sugestiones capaces de influenciar la conducta ulterior, etc. Estas posibilidades son de notable importancia moral, pedagógica y psicoterapéutica.

3. Génesis del sueño: el centro hipnorregulador. - En el durmiente la corteza cerebral reduce notablemente la actividad propia. Según las acreditadas teorías de la escuela reflexológica de Pavlov, se trata de la inhibición en los reflejos condicionados; inhibición en que consiste el fenómeno hípnico. Este proceso de inhibición generalizada sería a su vez la consecuencia de la actividad de un centro nervioso hipnorregulador, que numerosísimas investigaciones modernas de experimentadores y de clínicos han localizado en la porción posterior del hipotálamo y en la porción interior del mesencéfalo adyacente, en el pavimento de la parte caudal del tercer ventrículo y en torno a la contigua desembocadura del acueducto de Silvio. Muy probablemente (como sostiene Salmon) el centro hipnorregulador sufre la influencia de particulares hormonas secretadas por la adyacente glándula hipofisaria (v. Hipófisis).

En último análisis el sueño consiste por lo tanto en un bloqueo parcial y fácilmente reversible de la consciencia y de los estímulos centrífugos y centrípetos, efecto de una inhibición cortical, determinada por el centro hipnorregulador diencefalomesencefálico, el cual entra en acción, solicitado generalmente por variaciones químicas complejas (endocrinas, toxínicas, metabólicas), a fin de prevenir una excesiva fatiga y permitir la restauración del organismo.

4. El insomnio. - El insomnio es la falta total o parcial de sueño y es un tormento que aflige a buena parte de la humanidad. El insomnio completo en que el enfermo no consigue literalmente cerrar los ojos es excepcional y no puede durar nunca más que algunas noches sin comprometer gravemente la vida del enfermo. De ordinario estos enfermos presentan un adormecimiento intercalado con largas fases de vigilia, del cual ni ellos mismos se dan cuenta, pero que basta sin embargo a mantenerlos en condiciones generales discretas. Los neurasténicos suelen ser los mártires de los insomnios, los cuales se observan también en la frenosis maniacodepresiva, en síndromes tóxicos y toxinfecciosos, en casos de dolores morales o físicos, y hasta en ocasiones en que el individuo se encuentra en estado de sobrefatiga. El tratamiento del insomnio varía naturalmente según las causas que lo mantienen y habrá de buscar como cura radical la eliminación de estas causas.

En las formas llamadas sine materia de los neuropáticos se recurrirá no tanto a los sedativos y —peor todavía— a los hipnóticos (opiáceos, aldehídos, barbitúricos, etc.), como a cuidadosas normas higiénicas completadas por curas físicas, según los consejos de un provecto y concienzudo neurólogo.

5. El hipersueño. - El hipersueño, según su intensidad, se divide en somnolencia y letargia. Suele ser producido por diversas afecciones orgánicas del encéfalo o de sus involucros (encefalitis epidémica, tumores cerebrales, meningitis, enfermedad del sueño transmitida por la mosca tse-tsé, anemia cerebral, etc.), por diversas intoxicaciones exógenas (por uso excesivo de hipnóticos) o endógenas (como en la diabetes y en la uremia), por insuficiencias hormónicas, etc. A veces, como en los viejos, a la somnolencia diurna se unen insomnios nocturnos, por una especie de incontinencia de sueño, denominada así por su analogía con la incontinencia de la orina, frecuente en la senilidad. Para el hipersueño la cura variará igualmente según las causas que han producido el trastorno.

6. El disomnio. - Con este término genérico de disomnio comprendemos las restantes anomalías de la función hípnica que no entra ni en el insomnio ni en el hipersomnio. Trátase por lo tanto de anomalías cualitativas que comprenden los sueños terroríficos (pesadillas), las crisis de terror nocturno ( pavor nocturnus , características de ciertos niños nerviosos), el sonambulismo (que en su más amplia acepción comprende también el somniloquio: facultad de hablar durante el sueño), el delirio onírico (que es un estado confusional con alucinaciones, que se presenta en el duermevela), los movimientos anormales realizados durante el sueño (que no se han de confundir con las mioclonias fisiológicas descritas en los durmientes por De Lisi y otros autores), la narcolepsia y las cataplexias, etc. Estas anomalías (v.

Narcolepsia, Sonambulismo) son fundamentalmente expresiones de sueño parcial, en el sentido de que o por causas morbosas adquiridas (ocupación del estómago, especial irritabilidad nerviosa, ligeras intoxicaciones, etc.), o por otros factores patógenos que nos pasan inadvertidos, ocurre una especie de disociación del sueño, verosímilmente porque a la fisiológica inhibición difundida del cerebro que determina el sueño normal sustituye una inhibición parcial que deja alerta una parte de la corticalidad. En ciertos casos tenemos el sueño de todas las funciones motorias y el estado de vigilia de la psique (como en las diversas formas de cataplexia: v. Narcolepsia); en otros, por el contrario, tenemos que la inhibición productora del sueño se limita al sustrato de la consciencia y el sujeto está en condiciones de realizar complejos actos motores (como en el sonambulismo, v.); en otros, y más frecuentemente, la inhibición cortical es casi completa y queda en vigilia o en fase de temporal excitación, una sola actividad (como en el rechinar los dientes y en otros movimientos anómalos constatables en el sueño).

7. Consideraciones morales y jurídicas. - Dos fenómenos, ambos verificados en el sueño, pueden dar lugar a discusiones de fondo moral: los sueños de contenido pecaminoso y las poluciones nocturnas. Los sueños de contenido pecaminoso (generalmente eróticos) son en sí mismos exentos de significado moral. Pero pueden ser favorecidos por una conducta diurna no castigada suficientemente y en estos casos constituyen una señal útil de alarma para mejorar la castidad, sobre todo de los ojos y del pensamiento. Puede ocurrir además que el sujeto se detenga después de despertar en la lúbrica escena que soñó, lo cual evidentemente sería culpable. Fuera de esto el sueño erótico por sí, repetimos, no tiene valor moral ninguno, lo cual ha de valer para serenar a aquellos que temen que estos sueños sean incompatibles con sus firmes propósitos de continencia y con sus aspiraciones a la pureza integral. En cuanto a las poluciones nocturnas también de suyo son fenómenos fisiológicos, naturales, exentos de valor moral y para los cuales valen las precedentes consideraciones.

Convendrá agregar sólo que tanto el dormir sobre la espalda como la ocupación de la vejiga favorecen la congestión de los órganos genitales y por lo tanto los sueños eróticos y las poluciones. Convendrá, pues, aconsejar el ser parcos en las comidas y en las bebidas durante la cena y dormir de costado. Sólo excepcionalmente se habrá de recurrir al uso de sedativos del sistema nervioso. Riz.

Bibliografía

A. Salmon, La fisiopatologia del sonno , Bologna, 1930
H. Roger, Les troubles du sommeil , Paris, 1932
G. Michiels, De delictis et poenis , I, Lublin-Brasschaat, 1934, p. 151
L. Scremin, Diccionario de moral profesional para médicos , Barcelona, 1952
E. Bocanelli, Corpo e spirito , Roma, 1951, p. 163 ss.

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