RAZA
1. Generalidades. - Es un conjunto de individuos homogéneo por sus caracteres exteriores y por las cualidades hereditarias de su plasma germinal, de modo que las características somatopsíquicas se transmiten prácticamente invariables de generación en generación. La r. es una entidad biológica subordinada a la especie y comprendida en ella: dos razas de la misma especie pueden acoplarse y producen híbridos fecundos (mestizos) en los cuales los caracteres se transmiten según las leyes de Mendel. Por variedad se ha de entender cualquier cambio debido a causas externas o de ambiente: cambio destinado a desaparecer — en el individuo o en la especie— al cesar la causa que lo ha producido. 2. Las razas humanas. - Para comprender mejor el significado de r. humana convendrá comparar el término con los de pueblo y nación (v.), con los cuales se confunde erróneamente muchas veces. R. es una entidad antropológica, naturalista, afín a la especie animal y vegetal, que tiene sus características anatómicas fisiológicas y psíquicas propias, las cuales la distinguen más o menos netamente de las demás razas humanas. Pueblo es una entidad sociológica, ya que indica una agrupación de individuos cuya formación es un proceso históricocultural, fundado sobre todo en la comunidad lingüística; un mismo pueblo suele estar constituido por varias razas.
Nación es una entidad política y constituye una agrupación de la que pueden formar parte no sólo razas diversas, sino pueblos diversos y habitantes de territorios distintos, pero más o menos unificados culturalmente. El mérito de haber intentado una clasificación racional de la humanidad fundada en un adecuado número de caracteres morfológicos, no simplemente en el color de la piel, se debe a J. F. Blumenbach (1752-1840). Este distingue cinco razas fundamentales: la caucásica (de piel blanca); la mongólica (de piel amarilla, oscura); la etiópica (de piel negra); la americana (de piel broncínea); la malaya (de piel moreno-oscura). Esta clasificación, aun en boga entre las personas no especializadas en antropología, juzgaba fundamental la raza caucásica, siendo las demás derivaciones de ésta. La más reciente división de las razas humanas se debe a Eickstedt (1933), autor del tratado más completo que se ha hecho hasta el presente sobre esta materia. Eickstedt pone el primer origen del hombre en la parte central de Asia; de aquí se propagaron radialmente, hacia el Oeste, Sur y Este, las ondas antropogenéticas sucesivas, esto es, los grupos humanos (respectivamente blancos, negros y amarillos) que con el paso de los milenios fueron especializándose cada vez más hasta llegar a las 36 razas actuales de las que 12 pertenecen a los europoides, 10 a los negroides y 14 a los mongoloides. Tanto estas clasificaciones como las anteriores están muy lejos de ser perfectas.
Indudablemente es muy difícil, tal vez hasta imposible, proceder a la individuación y sistematización de las razas fundándose en un plano filogenético que tenga en justa consideración todos los hechos biológicos, que examine críticamente todos los caracteres morfológicos de la humanidad y logre disponerlos en una escala jerárquica, universalmente aceptada. De todos modos los estudios a este propósito continúan y la misma ciencia de la moral los sigue con vivo interés como hemos señalado ya en la voz Antropología.
3. Razas y psique. - Existen indudablemente entre las razas diferencias psíquicas lo mismo que existen entre ellas diferencias morfológicas. Pero bajo este aspecto nuestros conocimientos positivos, rigurosamente probados, son aún muy escasos: lo cual se debe tanto a la intrínseca dificultad del asunto, como al hecho de que prejuicios seudorreligiosos, filosóficos y sobre todo políticos se acumulan en torno a este tema hasta el punto de eliminar la imparcialidad en los autores. No se ha de olvidar además que tanto los innumerables cruces en que se han encontrado y continuamente se encuentran las razas, como los influjos de orden ambiental que ciertamente sufren, no pueden menos de haber modificado sus cualidades psíquicas primitivas. No se llega a comprender, por lo tanto, cómo, partiendo del dato cierto de las diferencias de naturaleza psíquica entre las razas, se puede llegar a admitir una jerarquía entre ellas, ni mucho menos se pueda reconocer que una raza es superior a todas las demás.
En realidad las disposiciones, cualidades y características psíquicas pueden diferir más o menos sensiblemente de una raza a otra, pero ni las investigaciones de psicología experimental, ni la historia de las invenciones y del progreso autorizan a establecer primacías que, como enseñan las mismas recientes vicisitudes de los principios raciales, se fundan esencialmente en bases hipotéticas, si no falsas, a fin de hacer triunfar a cualquier costa una tesis preconcebida. V. Racismo. Riz.
Bibliografía
Bibliografía
G. Sera, Razza, en EI, XXVIII, 911-929;
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