Diccionario de Teología Moral

Giuseppe Monti (Mon.) · Francisco Navarro, Pbro. (Tr.)

RACISMO

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1. Qué se entiende por r. - Suélese llamar r. la doctrina según la cual el factor esencial y originario de la civilización humana y de la evolución cultural e histórica de todos los pueblos es la raza (v.). Es cierto que existen entre las razas diferencias psíquicas y morfológicas, pero de aquí no es posible concluir que haya entre ellas una Jerarquía ni mucho menos que una de ellas sea superior a todas las demás. El nacionalsocialismo de la Alemania hitleriana enseñaba que la sangre transmitida de generación en generación era el principio de toda forma de vida vegetativa, animal, cognoscitiva y volitiva, que de ella nacían todas las perfecciones físicas, intelectuales y morales de los individuos de la misma raza, que la sangre unía la raza en un todo homogéneo y era el fundamento de la moral y del derecho; de modo que era justo, honesto y lícito sólo cuanto contribuía a asegurar la pureza de la sangre y el vigor de la raza. Enseñaba además la superioridad absoluta de la raza aria nórdica frente a todas las demás razas del mundo y la necesidad del antisemitismo. 2. Su valoración científica. - El r. como teoría científica se encuentra falto de base positiva.

Las teorías sobre la raza — escribe uno de los especialistas más apreciados en esta materia— se encuentran por ahora, aun entre los autores más acreditados, suspendidas en un flujo incierto, de donde se puede llegar a las conclusiones más opuestas (W. Schmidt, Rasse und Volk). Existen diferencias entre las razas, pero la ciencia no ha logrado determinar las diferencias raciales psíquicas transmisibles por herencia. Ni es cierto que las razas sean inmutables. La raza no es una entidad estática, sino sometida a transformaciones y caracteres raciales, que si antes se consideraban constantes se ha demostrado que son variables. No se puede hablar tampoco de razas puras superiores destinadas a dominar a las demás naturalmente inferiores y es absolutamente arbitrario atribuir este título a la raza aria nórdica. Hay grupos étnicos con cualidades somáticas, psicológicas, culturales, superiores a los demás grupos, pero se trata de diferencias accidentales, dependientes de factores hereditarios, ambientales e históricos y no permanentes: hay pueblos que evolucionan hacia una mayor civilización y otros que decaen.

Y no existe ninguna prueba científica de que los caracteres diferenciales, las cualidades, virtudes y defectos de un pueblo dependan de su sangre. En particular en Europa ningún científico se atrevería a afirmar que existan razas puras siendo absolutamente cierto que todos los pueblos europeos son una mezcla de razas, fusionadas por múltiples causas.

3. D o c t r i n a c a t ó l i c a t r.

- Es misión de la ciencia establecer la verdad o el error, el grado de probabilidad o de certeza de las diversas hipótesis sobre las razas humanas (v. Raza), sobre las leyes de transmisión hereditaria de los caracteres orgánicos y psíquicos de cada grupo racial, etc. Pero el r. nazi, saliéndose del campo de la libre investigación científica estableció principios y adoptó normas legislativas en plena contradicción con los dogmas fundamentales y las leyes morales de la doctrina católica. Esta enseña la unidad originaria de la estirpe humana, creada inmediatamente por Dios, redimida toda ella por Jesucristo y destinada a un mismo fin ultraterreno. Hermanos en el orden natural y en el sobrenatural, los· hombres gozan todos de los mismos derechos humanos a cualquier raza que pertenezcan; por lo tanto, ninguna raza puede presumir v de ser esencialmente superior a las demás o de ser la única raza elegida.

La doctrina católica enseña además que el alma humana ha sido creada por Dios y es esencialmente igual en todos los hombres de todas las razas, independientemente de la materia o de la sangre, si bien pueden darse diferencias accidentales, procedentes de un organismo corpóreo más o menos dispuesto a secundar la actividad del espíritu. Todas estas verdades fueron negadas por el r. nazi, el cual trató de reducir la misma moral y el derecho a una pura higiene racial, llegando a imponer la esterilización (v.) obligatoria de los individuos enfermos o ineptos para producir descendientes sanos y útiles a la conservación de la pureza y del vigor de la sangre. Aíon.

Bibliografía

Bibliografía

- W. Schmidt, Rasse und Volk, Salzburg, 1935;
A. Rosenberg, Der Mythus des 20 Jahrhundert, München, 1939;
G. Acerbo, I fondamenti della dottrina fascista della razza, Roma, 1940.

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