Diccionario de Teología Moral

Bonifacio Perović (Per.)

NACIÓN

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1. Elementos esenciales de la n. - N., etimológicamente, indica el nacimiento (del latín nasci). Los romanos con el término nationes indicaban los pueblos extranjeros de cultura inferior; en la Edad Media con el mismo término se Indicaban las diversas estirpes de los pueblos civilizados. En la universidad los estudiantes extranjeros se unían según diversas nationes. En el Concilio de Constanza (1414-1418) la universalitas christiana fue concebida fundada en la comunidad de las naciones. Inglaterra ofreció por primera vez la forma de n. moderna y de Estado moderno con una lengua común y comunes tradiciones.

La imito Francia, después toda Europa, América, Turquía, Egipto, India, China. La n. se convierte en una idea potentísima en el ultimo siglo. Dada su larga evolución no carece de dificultad el establecer los elementos fundamentales de la n. En su primer aspecto la n. se presenta como una sociedad que se funda en presupuestos naturales: a) unidad de origen y de raza. Aun cuando la raza sea una fase natural de la n., ella, tanto si se entiende como tipo de una especie humana de determinada estructura corpórea y espiritual (Gobineau), como si se considera como un producto acabado de una adaptación al ambiente (Darwin, Lamarck), no representa un elemento exclusivo de la n. Casi todas las naciones representan una mezcla de diversos tipos, p.

ej., los españoles procedemos de los celtas, iberos, fenicios, cartagineses, romanos, tribus germánicas de los suevos, alanos, vándalos y visigodos, y de los árabes; b) elementos geográficos. La antropogeografia pretende la n. como un producto de clima y suelo. Ciertamente la ley de adaptación al ambiente influye sobre los pueblos y las almas de los hombres, pero generalizar un efecto parcial y considerarlo como único serla cometer el mismo error que en la cuestión de la raza. El territorio es necesario para una n., pero él por sí solo no forma Una n. Hay territorios con diversas naciones; c) lengua. Un puesto preeminente pertenece a este elemento, aun' que también es un elemento parcial. Los daneses, los suecos, los noruegos hablan una misma lengua y sin embargo son tres naciones. Lo mismo se ha de decir para Norteamérica e Inglaterra. Muchas naciones hablan la lengua española, mientras que en la n. Suiza se hablan tres lenguas; d) religión. Influye de diversa manera. Donde existe la religión nacional representa un fuerte vínculo de la n., pero donde las fronteras políticas no coinciden con las religiosas, aunque la religión engendra contrastes profundos, no disuelve el vínculo nacional.

El influjo de la religión es especialmente fuerte en el Oriente, siendo el factor dominante en la formación de los pueblos, de los Estados y de las culturas;

e) Estado. La relación entre Estado y n. es diferente. El Estado absolutista no coincide con la n.. más aún. a veces se encuentra en oposición. En algunos países Estado y n.

coinciden perfectamente, en otros muchos casos el Estado no representa la n., sino más bien a varias naciones agrupadas bajo un nombre por acontecimientos históricos, intereses económicos o políticos. Así tenemos la n. en sentido estatal y la n. en sentido cultural: ambos elementos son esenciales. A fin de que estos elementos naturales engendren la n„ es necesario que sean secundados por los elementos espirituales, esto es: recuerdos de una pasada comunidad de vida, creencia en un común destino. Este sentimiento nacional debe engendrar después la voluntad, que es la creadora del mundo concreto, esto es, es.netesario que los elementos indicados reciban la forma de la voluntad de v iv ir juntos, evolucionando asi la unidad de implícita a explícita, de natural a espiritual. Pero aunque estos elementos sean importantes, no representan la esencia y la causa de la n.t sino más bien son sus efectos, porque deben existir primero los hechos que los suscitan.

2. Valoración moral de la n. - El hombre no es un ser aislado, sino un miembro de la sociedad. De aqui la doble tendencia, una hacia los intereses individuales, la otra hacia los intereses comunes. Siendo la n. un individuo ampliado, también en ella obran estas dos corrientes. La exageración de la primera conduce al nacionalismo, la de la segunda al cosmopolitismo e internacionalism o. La n. es un bien ético; para Ja humanidad es una conquista, ya que representa una estructura social ingeniosamente articulada, en la cual obran fuerzas que tienden a la »perfección de sus miembros. Volatilizar o aniquilar la n.

sería cometer un pecado contra la humanidad; es la naturaleza quien la ha creado. Pero toda la naturaleza tiende de la pluralidad a la unidad. Así también las naciones, en las que la humanidad está dividida, tienden nuevamente a la unidad, buscando un perfeccionamiento recíproco, porque sólo en la colaboración común se puede conseguir el fin humano de la evolución social, económica y cultural. Por este motivo la n. no puede ser el último estadio de la historia humana. Hoy somos testigos de los esfuerzos de las naciones por lograr una amplia colaboración a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en las cuales la n. no desaparece, como no desaparece el hombre en la familia, sino que se completa y se profundiza. Per.

Bibliografía

Bibliografía

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