PSICONEUROSIS SEXUALES
1. Definición. - Con este término se comprenden todas las disfunciones de la esfera sexual que no se apoyan en alteraciones orgánicas de importancia, sino que dependen — al menos en gran parte — de factores psicógenos. Se excluyen así automáticamente de este tratado: 1) las deformaciones, atrofias y mutilaciones graves que llegan a impedir u obstaculizar de suyo apreciablemente la actividad genésica; 2) las alteraciones — de orden degenerativo, inflamatorio o cicatricial— que interesando el riego o nervaclon de los genitales alteren sensiblemente su estructura o función; 3) los trastornos dependientes de enfermedades endocrinas o de particulares estados discrásicos o toxicoinfecciosos. Se salen también de nuestro asunto las disfunciones genésicas que aun siendo de tipo netamente psiconeurótico son sólo sintomáticas de una alteración psíquica más grave y general (frenastenia, esquizofrenia, manía, demencia senil, parálisis progresiva, epilepsia, alcoholismo, etc.) que de modo diverso puede haber perturbado el mismo instinto generativo.
Fundados en estas premisas y exclusiones nos quedan sólo por considerar las disfunciones genésicas que se presentan como un fenómeno aislado ampliamente independiente tanto de las alteraciones somáticas como de otros estados funcionales — psicósicos o psiconeurósicos—, expresión de un desenvolvimiento neuropsicopático más amplio. 2. Clasificación. - Las psiconeurosis de que nos ocupamos pueden influir en la funcionalidad sexual, determinando desviaciones cuantitativas (en exceso o defecto) o desviaciones cualitativas, con trastorno paralelo del apetito genésico. Hablaremos aquí de la anestesia, hipoestesia, hiperestesia y parestesia, según que este apetito sea — respectivament e — nulo, debilitado, excesivo o desviado; la desviación (parestesia) puede verificarse cuando el apetito va ordenado por pensamientos o cosas que no suelen excitar a los otros individuos, o cuando no se suscita en contingencias que excitarían a los demás. 3. Causas. - Todo esto da lugar a una notable serie de cuadros morbosos (para las formas de anestesia y de hipoestesia, v. Im p o te n c ia; para las formas hiperestésicas y parestésicas, v. Perversiones sexuales), ocasionados por emociones o también nacidos sin cauSa aprciable y que se verifican en sujetos predispuestos a estas formas morbosas.
Las doctrinas psicoanalíticas subestiman o niegan la importancia del terreno constitucional y dan el máximo valor a los llamados psicotraumas infantiles, los cuales — unidos a la persistencia de fases eróticas de la primera edad, al desahogo de los instintos primordia* les y a otros motivos de este género — vienen a ser la base tanto de las desviaciones o deformaciones de la vida sexual como de las mismas psiconeurosis en general, las cuales dependen más bien de la represión de las tendencias eróticas anómalas o que se juzgan tales. Pero las exageraciones de esta escuela son evidentes. Para su refutación, v. Psico· análisis. 4. Las p. - sexuales en relación con la moral. - En cuanto a la importancia de las p, sexuales desde el punto de vista ético es enorme: se comprende bien considerando el valor fundamental del instinto sexual en el dinamismo biológico y teniendo presentes sus múltiples relaciones con toda la actividad social (continuidad e integridad de la especie) y con la práctica de la vida cristiana, que encuentra aquí con frecuencia osstáculos difíciles de superar. 5. Profilaxis educativa. - Desde el punto de v ta profiláctico, v. Psiconeurosis. Por Jo que se refiere a la educación sexual lógica de los jóvenes hemos de decir que ni el mantenerlos en una total ignorancia ni mucho menos la instrucción precoz y en público en esta materia ayuda a la profilaxis de las p. sexuales.
En el primer caso el niño se ve inducido a saciar de algún -modo su natural curiosidad dirigiéndose a algún compañero maliciado que no podrá menos de proporcionarle noticias falseadas y perturbadoras; en el segundo caso, aun no maduro para la comprensión completa de los procesos genésicos, puede verse llevado a fantasear excesivamente sobre ellos y la llamada educación sexual colectiva se transformará con frecuencia en una incitación al vicio (v. Educación sexual). - Lo que importa sobre todo en la prevención de las enfermedades en.cuestión es la conducta sexual de los familiares en presencia del niño. No sólo se ha de evitar el dar en su presencia ejemplos escandalosos, sino que se impone la máxima prudencia en los gestos y en las palabras que puedan tener cualquier referencia genésica. Convendrá igualmente que los padres se asstengan ante sus hijos tanto de las discusiones como de las excesivas muestras recíprocas de cariño. Todo esto a fin de evitar al niño aquellas graves emociones de fondo sexual que pueden ser muy peligrosas desde los primeros años de su vida.
6. Terapia. - Acerca de la terapia verdadera y propia, v. cuanto hemos dicho en las voces Perversiones sexuales, Psicoterapia, Riz.
Bibliografía
Bibliografía
A. Vermeersch, Theologia moralis, Roma, 1933
O. Moglie, La psicopatologia forense, Roma, 1938
F. Travagli, Malattie sessuali, en Trattato d i medicina sociale, vol. II, Milano, 1036
A. Bonnar, II medico cattolico, Alba, 1953, p. 247 ss