Diccionario de Teología Moral

Ludovico Bender, O.P. (Ben.)

PRÓJIMO

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1. Quiénes. - Son prójimos para el hombre todos cuantos participan con él de la misma naturaleza humana. Los animales no son de ningún modo nuestros prójimos, al contrario de lo que acaso sostienen en nuestros días los extremistas entre los promotores de la protección de los animales; menos aún lo son las demás criaturas. Respecto de los hombres el nombre p. es universal y no admite ninguna excepción. Todos los hombres, aun los difuntos, y entre los vivos aun los más remotos, los más desconocidos, los más lejanos de nosotros bajo otros aspectos, como raza, color, nación, religión y hasta (no faltan motivos para decirlo expresamente) nuestros enemigos, lo mismo nacionales que personales (v. Enem igo). 2. Precepto de Jesucristo. - Cuando Jesús mandó a sus discípulos que amaran al p. les mandó que amaran a todos los hombres y a todo hombre en particular sin excepción ninguna (v. Caridad). Los hombres por su elevación a la vida sobrentural, de la cual participan todos, sea porque realmente la po seen (por la gracia santificante), sea porque son llamados por Dios a poseerla, son todos verdaderamente hijos de Dios y hermanos de Jesucristo. Por esta razón la Redención ha hecho que los hombres sean entre sí prójimos en un sentido aun más fuerte y más estricto.

El cristiano, consciente en virtud de su religión de esta vida sobrentural, no duda en llamar a todos los hombres hermanos suyos (v. Caridad). Ben.

Bibliografía

Bibliografía

Sum. Theol., II - II, q. 25, a. 1, 6, 8, 10, 12
q. 26, a. 2, 4-13
q. 27, a. 7-8 P. Noble, La divine source de la fraternité humaine, en La loi de charité, principe de vie sociale (Semaine sociale de France, 30 ses., 1928), 98-115 E. Weber, La carità cristiana, Roma, 1947, p. 137-195.

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