Diccionario de Teología Moral

Bonifacio Perović (Per.)

PAUPERISMO

Recursos

1. Noción. - P. no quiere decir pobreza en sentido común, sino miseria (v.) como estado permanente con todos los desórdenes que la acompañan (mendici. dad, prostitución, etc.) y de la cual no es posible.sustraerse con los medios normales de trabajo. La palabra p. es de origen inglés (pauperism) y denotaba la clase inferior. Hoy designa la multitud expuesta a la miseria como efecto del desordenado desarrollo industrial del s. xix, entendido en el sentido social, económico y moral. El p. es en cierto modo síntoma concomitante de la proletaria zación de las masas trabajadoras (v. P ro le - ’ tariado). Un autor inglés dijo que la manufactura fue la invención que produjo el algoy Pío XI, en sus respectivas encíclicas sociale s, describen la triste realidad de la sociedad modernes en la cual se encuentran de una *¿tarte unos pocos riquísimos y de otra la multitud miserable.

2. A lg uno s datos sobre la e v o l u c ió n del - Schmoller, en sus estudios sobríj el p. p. en Inglaterra,' llegó a los siguientes resultados: el número de los pobres socorridos fue ya en el s. x v i extraordinariamente elevado, subió aún más en la segunda mitad del s. XVII, llegó a ser preocupante especialmente en la segunda mitad del s. xvm. El año 1815 el 15 %> de la población se encontraba en el p. Hacia la mitad del s. x ix este índice bajó al 8 °/a, el año 1906 descendió a 2,7 %. Schmoller sostiene que a principios de nuestro siglo sólo el 2,5 °/o de la población se encontraba en este estado en los países capitalistas. Hay que aceptar, pues, con reserva la interdependencia entre el p. y el capitalismo sostenida fuertemente por los marxistas. Sin embargo, las dos últimas guerras y la grave crisis económica verificada entre ellas han reducido a clases y regiones enteras del mundo a un verdadero p.

3. Causas del p.. - Son de dos especies: Unas de orden social, y otras de orden individual. De orden social son: la aglomeración en los centros industriales y en los suburbios de las grandes ciudades, las viviendas insalubres, los salarios de hambre, la vida atomizada después de la destrucción del orden corporativo, las enfermedades sociales, el ateísmo y la educación sin religión» la libertad absoluta, la disolución de la vida familiar y de la economía doméstica, las incitaciones de los lugares de placer, etc. De orden individual son: la pérdida del sentido de economía, especialmente a causa del trabajo de la mujer fuera de casa, la pereza, la embriaguez» la vida desarreglada y todos los vicios que representan siempre un campo fecundo para la difusión del p.

4. Remedios. - Como primero y capital remedio se impone la reforma en el orden social-económico. Es cierto que en este mundo habrá siempre ricos y pobres, pero el dinamismo de la reforma social debe reducir lo más posible las distancias entre los hombres y debe eliminar precisamente la miseria inmeritada (ene. Rerum novarum), esto es, que todos los que trabajan honestamente tengan asegurada una vida digna del hombre. La ene. Quadragesimo anno está consagrada toda ella a la «restauración del orden social de conformidad plena con las normas de la ley evangélica». El problema central de la encíclica gira sobre dos cuestiones fundamentales: la reforma de las instituciones y la enmienda de las costumbres. El segundo remedio es la doctrina cristiana de la caridad.'Esta suple y da espíritu a la Justicia. El cristianismo no enseña sólo el amor al trabajo y a la templanza, sino que Impone a todos el grave deber de amarse como, hermanos y señala especialmente a las clases acomodadas el deber de socorrer a los necesitados, los cuales representan al mismo Salvador.

La filantropía modernes ha deshonrado en efecto la caridad, porque no llega a tocar el corazón del pobre, no tiene en cuenta la dignidad humana como hace la verdadera caridad cristiana. Donde no basta la caridad incumbe al Estado el deber grave de socorrer a los pobres bien ayudando las instituciones privadas de caridad, bien organizando la asistencia pública (v.). Per. BIBL. - G. M. de Gerando, De la bienfaisance publique, vol. 4, 1839; L. M. M areau C h r is t o p h e. Du probléme de la misére et de sa solution ehez les peuples anciens et modernes. 1851; G. C. Giglioli, *L'assistenza pubblica nella storia e nelle legislazioni, 1891; E. L o n i n g, Assistema p u b b lic a, 1892; M un b t e r -: be r g,

Bibliografía

Bibliografía

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