NARCOTERAPIA
1. Noticias históricas. - Los cultivadores de la historia de la medicina han encontrado las primeras aplicaciones del método moderno de cura de algunas psicosis y neurosis, basado en la producción de un sueño prolongado (métodos en que consiste precisamente la n., llamada también cura del sueño prolongado (método en que consiste de ciertos pueblos primitivos o salvajes. Así, los samoyedos curaban la locura haciendo aspirar al enfermo el humo de ciertas plumas quemadas; asi obtenían un benéfico estado de sueño que llegaba a durar más de una jornada. Los primeros experimentos científicos de sueño prolongado fueron efectuados por Epifanio en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Turfn, en los años 1912-1913, y revelaron cierta eficacia en el tratamiento de diversas enfermedades mentales. El autor por medio de inyecciones hipodérmicas de luminal sódico mantenía adormecidos a sus horas, proveyendo a su alimentación con la sonda o libremente en los momentos de duermevela. Otros numerosos hombres de ciencia experimentaron y perfeccionaron el mismo método empleando otros narcóticos y otras vías de administración, e ignorando casi siempre la prioridad de Epifanio. Entre éstos tomó particular renombre Klaesi (1922), al que se suele atribuir sin razón la paternidad de la n.
2. Metodología. - La técnica de la n. consiste esencialmente en este procedimiento.
El enfermo puesto en el lecho, o un lugar tranquilo y cuidadosamente controlado y vigilado para evitar cualquier desagradable consecuencia, recibe por vía oral, clister o mediante inyecciones la cantidad de narcótico necesario para hacerle dormir de cuatro a ocho o más días. Se trata de un sueño muy próximo al sueño natural; de hecho el sujeto puede despertarse bajo la acción de estímulos acústicos o táctiles, está en condiciones de alimentarse en la fase de duermevela que se verifica al cesar el efecto de una dosis de narcótico, antes que se le suministre la siguiente, y puede ser mantenido en perfectas condiciones higiénicas. La n., en estos últimos aflos, ha encontrado empleo particularmente amplio en Rusia, donde (según una reciente publicación del moscovita Feldman) se prolonga de 10 a 16 días, pero con 4-8 horas diarias de vigilia para la alimentación, etc. Esto consiente emplear dosis muy pequeñas de narcótico (0,25-1 gr. al día), que se suministran, habitualmente, por vía oral y que pueden ser ulteriormente reducidas con un proceso de condicionamiento (v. R e fle jo condicionado).
3. Indicaciones y r e su l t a d o s. - El método del sueño prolongado encuentra sus mayores indicaciones en psiquiatría en el tratamiento de algunas neurosis o psiconeurosis, sobre todo de las formas obsesivas, que se han mostrado particularmente refractarias a las otras terapéuticas de shock (v.). Es también muy indicado en la cura de la hipertensión esencial, de la úlcera gastroduodenal, de los dolores de los miembros fantasma en los amputados y de varias formas alérgicas. La n.
obra sustrayendo las células corticales a los estímulos que provienen del exterior, retemplándolas y restaurando su normal actividad, así como — tal vez electivamente— reequilibrando el sistema nervioso vegetativo mediante una acción toniílcadora directa sobre los centros diencefállcos.
4. La e l e c t r o n a r c o s i s. - En 1898 Leduc publicó las primeras experiencias sobre el sueño eléctrica, esto es, sobre la acción narcótica ejercitada por las corrientes eléctricas aplicadas al perro con intensidad gradualmente creciente. Quiso más tarde intentar sobre sí mismo un tratamiento similar, pero cuando ya advertía una fuerte somnolencia sus asistentes no se atrevieron a continuar y suspendieron el experimento. A ésta siguieron otras tentativas de la misma clase con diverso resultado, hasta que, después de los brillantes resultados del electroshock (v. Shockterapta), Frostig van Harreveld y sus colaboradores en 1944 pusieron a punto una nueva técnica de electroterapia transcerebral de débil intensidad y larga duración, aplicable al hombre para la cura de las enfermedades mentales, y la denominaron electronarcosis. El método es algo intermedio entre la n. y el electroshock. Según las publicaciones de los ingleses Paterson y Milligan, de E. B.
Tietz, del neozelandés Medlicott, de los italianos Cabitto y Riboli y de otros, da resultados no inferiores a los que se obtienen con otras shockteraplas, y debe ser experimentado siempre antes de recurrir a las intervenciones radicales sugeridas por la psicocirugia.
5. La hibernación artificial.
- Estudiada primero en Francia y en América con fines quirúrgicos (fundase en el principio de que el enfriamiento del cuerpo produce una reducción en la necesidad de oxígeno por parte de los tejidos, por lo que la actividad caTdiocirculatoria se reduce permitiendo intervenciones operatorias delicadísimas, como las que se hacen en el corazón), se la obtiene inhibiendo con fármacos oportunos el sistema nervioso vegetativo. Esto produce una reducción progresiva de los procesos metabólicos y por lo mismo de la temperatura y de la actividad cardiorrespiratoria: reducción que algunos definen como un estado de vida retardada y que posteriormente se prosigue y mantiene enfriando el organismo con medios físicos. Mas recientemente se ha constatado que el bloque farmacológico del sistema nervioso vegetativo, antes citado, es también utilizable en neuropsiquiatria, ya que obtiene un descanso de las estructuras nerviosas de cuyas ventajas hemos hablado antes.
Para inhibir eficazmente el sistema neurovegetativo se usa actualmente un cóctel de gangliopégicos, o sea, una mezcla oportunamente dosificada de fármacos que desarrolla su acción en los diversos niveles del «sistema nervídso vegetativo, interrumpiendo sus procesos reaccionales, fundamento de muchas disfunciones neuropsíqulcas. La hibernación artificial — o hipotermia controlada— ha encontrado también útil empleo en el tratamiento de las graves toxiinfecciones infantiles, y su campo de acción parece destinado a ampliarse notablemente,
6. C o n c l u s i o n e s m o r a l e s. - La n.
es un método de curación para el cual no existen especiales reservas de orden ético. Sólo en el caso de que se quiera integrar la acción ordinaria narcótica con una psicoterapia activa (sometiendo al paciente en las fases de semisueño a especiales interrogatorios e impartiéndole particulares sugestiones) se habrán de tener presentes las reservas morales discutidas a propósito del narcoanálisis: véase la voz Suero de la verdad. Lo mismo se ha de decir de la hibernación artificial. En cuanto a la electronarcosis valen los argumentos éticos explicados en la voz Shockterapia. Riz.
Bibliografía
Bibliografía
L. C a b it t o. L'elettronarcosi, en Rassegna clinico-scientifica, octubre 1951
B. R i b o l i, Électrothérapie transcérebrale á faible Intensité, en el vol. IV de Comptes rendus des Séances du I " Congrès mondial · de psychiatrie, París, ‘ 1950.