Diccionario de Teología Moral

Pietro Palazzini (Pal.)

JACULATORIA

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1. Noción. - Las jaculatorias (del latín ia cu la ri) son formas de oracion mental o vocal que consisten en invocaciones o desahogos del corazón hacia Dios y sus santos. Son tanto más eficaces cuanto más espontáneas y sentidas y por su facilidad constituyen una forma de oración accesible a todos y adecuada para cualquier contingencia de la vida*

2. P r á c t ic a de la s j a c u la t o r i a s . - Ya San Agustín habla de ellas en una carta a Proba : «Dicese — observa él — que nuestros hermanos en Egipto (los anacoretas) tienen la costumbre de orar a menudo, pero que sus oraciones son muy breves y como saetas lanzadas al cielo, ya que la atención, tan necesaria al, que ora, necesariamente languidece y llega a extinguirse, cuando las oraciones se prolongan un poco de más» (Ep.f 129, 20 : PL 33, 501; cfr. PL 38, 168 ; 49, 831; 73, 943). El uso de recurrir a Dios por medio de jaculatorias es continuo y constante en los santos y vivamente recomendado por los maestros espirituales. De San Francisco Javier se narra que repetía con tanta frecuencia su predilecta j . : ¡ Oh Santísima Trinidad! (O sanctissima T r in ita s l), que los idólatras llegaron a contraer el hábito de servirse de ella sin comprender el significado de sus palabras (Vida, por el P. Bouhours,

1. VI). Es claro que no es tampoco necesario que las jaculatorias se formulen siempre distintamente, sino que pueden consistir también en una simple elevación de la mente a Dios. Pero los maestros de espíritu suelen sugerir dos reglas : evitar el exceso que provoca el cansancio de la mente con cierto disgusto subsiguiente y seguir la inspiración de la gracia, ya que el Espíritu Santo no pide a todos las mismas cosas. Es también oportuno tratar de unir a alguna cosa material el recuerdo de las cosas espirituales. Esto vale también para las jaculatorias. La práctica del Angelus (v.), p. ej., vino como consecuencia del deseo de recordar*’ al menos tres veces al día el gran beneficio de la Encarnación del Verbo, ligando la practica de estas brevísimas oraciones a determinadas horas del« día.

3. J a c u la t o r i a s m á s r e c o m en d a b l e s . - Entre las jaculatorias se deben recomendar sin duda ninguna las que están publicadas recientemente y las indulgenciadas (v. indulgencia). En efecto, a juicio del mismo Romano Pontífice que las ha promovido se han de considerar las más adecuadas al tiempo en que se vive. Las más favorecidas en nuestros días se dirigen a conservar y aumentar el espíritu cristiano contra la impiedad y el indiferentismo, plaga de nuestros tiempos. Las jaculatorias que los Sumos Pontífices han difundido con tanto cuidado en estos últimos años están llenas de un sentido íntimo de piedad, de fe viva y ardiente caridad, y expresan estos sentimientos de un modo breve y adecuado a cualquier inteligencia. Recordemos aquí las principales y las más comunes: ¡Jesús! — 300 días de indulgencia. ¡Jesús, José y M a ría ! — 7 años de indulgencia. / Jesús m ío , m isericordía ! — 300 días de indulgencia. Deas meas et om nia! (mi Dios y mi todo) — 300 días de indulgencia. ¡Jesús, te amo, venga a nos el tu reino/ — 300 días de indulgencia. /Dios mío, séme propicio a m í pecador! 300 días de indulgencia. /Dios m ío , yo os am o / — 300 días de indulgencia.

Dom ine, salva nos, p e rim u s l ( i Señor, sálvanos, perecemos!) — 500 días de indulgencia. Fiat voluntas tu a! (Hágase tu voluntad) — 500 días de indulgencia. Cor Jesu sacratissimum. m iserere nobis! (Corazón Sacratísimo de Jesús, ten piedad de nosotros) — 500 días de indulgencia toties Quoties; 7 años, si se reza despuEs de la Sta. Misa. Car Jesu flagrans amore n ostri, inflarnma co r nostrum amore tu i! (Corazón de Jesús que ardes de amor por nosotros, inflama nuestro corazón en amor por ti) — 500 días de indulgencia. Jesús dulce y hum ilde de corazón, haced mi corazón semejante al vuestro — 500 días de indulgencia. /Sagrado Corazón de Jesús, en vos con fio ! 300 días de indulgencia. / D u lc e Corazqn de Jesús, haz que te ame cada vez másI — 300 días de indulgencia. /Dulce Corazón de M aría, sed la salvación del alma m ial — 300 días de indulgencia. ¡M a dre de misericordía, ruega por nosotros! 300 días de indulgencia. /Reina de los Apóstoles, ruega por nosotro s! — 300 días de indulgencia. /Inm aculada Reina de la Paz, ruega por nosotros! — 300 días de indulgencia. / Reina del Santo Rosario, ruega por nosotros/ — 300 días de indulgencia.

¡O h A n ge l de Dios, que eres mi custodio; pues la bondad divina me ha encomendado a tu guarda, ilum ínam e en este día (o en esta noche), guárdame, rigem e , gobiérnam e. A m é n l 300 días de indulgencia. Jesús, Jasé y M aría, os doy el corazón y el alma m ía . Jesús, José y M aría t asistidme en mi ultim a agonía. Jesús, José y M aria, con vos descanse en paz el alma mia — 300 días de indulgencia. Dales , S eñ or , el descanso eterno y resplandezca en ellos la luz perpetua, descansen en paz. A m é n — 300 días de indulgencia, aplicable sólo a los difuntos. Un catálogo de las jaculatorias indulgenciadas se encuentra en el E n ch irid ion indulgentlarum . Preces et pia opera, Roma, 1950. Según declaración de la S. Penitenciaría, 7 diciembre 1933 ( AAS, 26 [1933], 35 ss.)f las indulgencias concedidas a las invocaciones y jaculatorias pueden ganarse por cualquiera, aun diciéndolas sólo mentalmente. Pal.

Bibliografía

8 . F r a n c is c o de S albs , Filotea
G. B ona , Opttscula ascética selecta. F r lb u i g l B., 1911, p. 281-378
E. F. R b g a t il lo , Las indulgencias, Santander. 1947.

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