INSPIRACIÓN
1. Noción. - Con el nombre de i. divina —del lat. inspirare = soplar en, en sentido traslaticio infundir—, en teología se entiende una moción o ilustración divina en el alma humana. Las inspiraciones divinas pertenecen al orden de las gracias actuales y consisten en iluminaciones particulares del entendimiento y mociones de la voluntad. No son necesariamente advertidas, por lo cual el hombre puede también engañarse o no atenderlas; de donde la necesidad de examinarse y de aconsejarse. Más propiamente se suele indicar con este término un impulso carismático que mueve al hombre a comunicar a los demás cuanto Dios quiere que sea comunicado. Si la comunicación es oral, entonces tenemos la inspiración profética; si es escrita, la i. hagiográfica bíblica.
2. I. bíblica. - La define así León XIII ( Enc. Providentissimus Deus , 18 noviembre 1893): «Es una acción sobrenatural por medio de la cual Dios excitó y movió a los escritores sagrados a escribir, los asistió mientras escribían de modo que ellos concibieran rectamente con el pensamiento, quisieran escribir fielmente y expresaran cuidadosamente con infalible verdad todo lo que Él quiso que expresaran» ( Enchiridion biblicum , n. 110). San Pablo afirmaba que toda la Escritura es inspirada por Dios (II Tim., 3, 10-17) y San Pedro indicaba la razón de esta i.: «los hombres de Dios han hablado movidos por el Espíritu Santo» (II Ped., 1, 2).
3. Modo de conducirse con las inspiraciones divinas. - Es necesario ser dóciles a las inspiraciones divinas, pero es temerario presumir de haberlas tenido antes de haberlas valorado atentamente con ayuda de personas prudentes, especialmente del confesor propio y del director espiritual. Pal.
Bibliografía
J. de Guibert, Theologia spiritualis , Roma, 1949, n. 126-162
E. Florit, Ispirazione e inerranza biblica , Roma, 1943.