EXAMEN PRENUPCIAL (médico)
1. Naturaleza. - El e. prenupcial médico tiende a establecer si una persona es idónea física y psíquicamente para contraer matrimonio.
2. Conveniencia. - Juzgan muchos que es muy oportuno que los futuros cónyuges se sometan a una visita cuidadosa por parte de un médico prudente, el cual certifique la eventual existencia de deformaciones o enfermedades, sugiera los remedios terapéuticos convenientes, aconseje o desaconseje el matrimonio, redactando finalmente un certificado prenupcial que se ha de comunicar al otro cónyuge con las conclusiones a que hubiere llegado el doctor. De esta manera podrían señalarse las imperfecciones de la esfera genital (cuya importancia es a veces desconocida por los mismos que las sufren), que pueden impedir la unión y ser motivo de nulidad. Se descubrirían a tiempo los defectos de la pelvis de los que es preciso informar a la mujer para que medite mientras tiene esta posibilidad sobre la conveniencia de casarse, ya que sus partos habrán de ser fatalmente distócicos (operación cesárea, etc.). Se diagnosticaría más fácilmente y se curarían con más esmero aquellas enfermedades contagiosas que — como la sífilis, la blenorragia, la tuberculosis pulmonar— pudieran manchar el tálamo con repercusiones más o menos profundas sobre la prole futura.
Y, finalmente, podrían señalarse las psicopatías y las psicosis de que debiera tener noticia el otro cónyuge juntamente con una información cuidadosa acerca de la posibilidad de transmitir estas formas morbosas a los descendientes. El certificado médico podría eventualmente servir también a los padres de manera que pudieran fácilmente formarse un juicio sobre la oportunidad o inoportunidad de tal matrimonio. Son evidentes y múltiples las ventajas del examen médico prenupcial y de su correspondiente certificado y puede ser interesante recordar que ya Sto. Tomás Moro, el insigne humanista y estadista inglés, mártir de la fe, sostenía — en su famosa obra Utopia, escrita en los albores de la Edad Moderna — la conveniencia de que antes del matrimonio cada uno de los cónyuges sufriese una especie de examen físico con el fin de disuadir del matrimonio a los deformes, a los tarados, y de favorecer las uniones entre jóvenes sanos y generaciones más sanas. Los defensores de la llamada eugenesia negativa (v.
Selección humana) juzgan que la humanidad podrá mejorar solamente aplicando medios represivos que tiendan a eliminar a los tarados (o disgénicos): entre estos medios uno de los principales consistiría en la obligatoriedad del e. prenupcial y del certificado prenupcial, y en la prohibición legal del matrimonio a aquellos que resultasen disgénicos. Riz.
3. Moralidad. - La doctrina común de los moralistas no admite que el hombre tenga un deber estricto de someterse a un e. médico prenupcial, o el deber de exigir de la otra parte el certificado de haber sufrido el e. La razón parece consistir en el hecho de que los casos de falta de idoneidad al matrimonio por causas desconocidas son muy raras para poder hablar de obligación general. El matrimonio es una cosa tan ordinaria que el hombre puede prescindir del médico al menos en los casos comunes. Pero si una de las partes tiene razones serias y positivas para dudar de la salud propia y se trata de enfermedades que harían ilícito el mismo matrimonio y no hay otro medio para obtener la certeza, entonces existe la obligación de someterse al e. prenupcial o de pedir el certificado médico para la otra parte. (Esta obligación incumbe también a los padres de ambas partes antes de dar su consentimiento.) Pero, aun cuando no sea estricta obligación moral el procurarse y presentar o pedir a la otra parte el certificado médico, estas prácticas son muy recomendables.
El certificado médico es un medio, como se ha visto, muy a propósito para evitar matrimonlos inconvenientes y nocivos tanto para los esposos como para las familias y para el bien común. Por esta razón muchos hombres competentes, moralistas, médicos y sobre todo eugenistas hacen propaganda para introducir en el uso general el e. prenupcial. No todos, sin embargo, lo hacen del mismo modo y con las debidas reservas, requeridas por la naturaleza extraordinariamente delicada de este asunto. Pueden distinguir tres categorías de defensores del e. prenupcial: A) A lgunos quieren que la ley civil imponga a todos los futuros esposos la obligación de presentarse a un médico competente y si el resultado es desfavorable que se les prohíba el matrimonio. B) Otros quieren que la ley imponga a todos la obligación de procurarse y comunicarse mutuamente el certificado médico y después dejar a los contrayentes o a los padres la libertad de hacer lo que mejor les parezca.
C) Los defensores de la tercera sentencia no admiten ninguna obligación legal, pero quieren por medio de instrucciones, recomendaciones, etc., introducir el uso de someterse libremente al e. prenupcial y pedir a la otra parte el certificado médico, insistiendo para que este uso se haga cada vez más corriente. La primera sentencia la rechazan lo s católicos, porque la prohibición de casarse pe razones de salud, especialmente por motivos eugenésicos, está en plena contradicción con el derecho natural. Por lo cual el médico católico, aun por razón de su secreto profesional (v.), no puede, si no es dentro de los límites de la licitud de la cooperación material, efectuar visitas sanitarias prenupcial y extender los correspondientes certificadosrequeridos por el poder ejecutivo con la intención de impedir el matrimonio a los disgénicos. La segunda sentencia no contiene nada que sea contrario a la ley de Dios pero ha de ser rechazada porque la injerencia de la autoridad civil en cosas tan íntimas y delicadas no puede ser cosa grata al pueblo; la ley no seria observada y podrían seguirse otros daños morales y sociales.
La ley daría ocasíon a daños más graves y más importantes que las ventajas que pudiera traer. La tercera sentencia no ofrece ningún peligro, sino más bien ofrece ventajas gran importancia. En el matrimonio hombre D u sc a de suyo una vida de familia feliz, tanto para sí mismo como, si tiene nobleza de corazón, para la persona a cual se une y para los hijos que vendrán Pero la felicidad depende mucho del estado de salud de todos los miembros de la familia, y esto a su vez depende de la idoneidad corporal de los cónyuges. De todo esto sigue que el e. prenupcial y el intercambio de certificados sirven para no perjudicar otro y para no ser perjudicado a meni demasiado cruelmente por el otro; sino igualmente para evitar el daño de la sot dad y para promovela felicidad humana cluso por encima del deber estricto. Eugenistas, médicos, etc.? harán una obra meritoria si colaboran a que el e. prenupcial se haga cada vez de uso más frecuei Pero para que este sirva fielmente a su debe ser hecho por un médico de confiar competente, honesto y sincero.
A éstos naturalmente incumbe la obligación de hacer correctamente el e. prenupcial y extender certificado que contenga toda la verdac nada más que la verdad. El mismo certificado sera entregado en manos de la persona interesada, la cual tiene siempre libertad para apartarse del matrimonio, siempre que no quiera mostrar a la otra parte o a padres el certificado recibido. Nanaturalmente e l certificado habrá de ser hecho mucho tiempo antes de la fecha establecida para la boda (v. Visita prenupcial). Ben.
Bibliografía
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V. Fallón, El examen médico antes del casamiento, desde el punto de vista moral y familiar, en (Buenos Aires). 30 (1925), 280-291.