OPERACIÓN CESÁREA
1. Naturaleza y nombre. - Es la extracción del feto mediante un corte del vientre y del útero materno. Se realiza cuando algunas circunstancias anormales hacen el parto peligroso o imposible de modo normal. El fin es salvar la vida de la madre y la del feto o si uno de los dos ha muerto ya, por lo menos la vida del otro. A veces el fin de la operación es la administración del bautismo al feto después de la muerte de la madre. La operación se llama cesárea porque Julio César vino al mundo por esta operación quirúrgica. 2. Moralidad. - Conviene distinguir dos casos: a) La o. cesárea efectuada después de la muerte de la madre es objeto de la moral no en cuanto se refiere a la madre, sino en cuanto se refiere al feto. La operación es a veces el medio para salvar la vida del feto y a veces dar la posibilidad de poderlo bautizar antes de que muera (v. Bautismo, Feto). La o. cesárea es lícita aunque el feto no haya de vivir fuera del útero materno, ya que tampoco la permanencia en el útero de la madre muerta es útil para conservarlo en la vida. Por esta razón el acto no tiene el carácter del aborto ni es una occisión del feto. La operación es una grave obligación cuando: 1) es probable que el feto viva todavía (en los primeros tres meses de la gravidez esta probabilidad no existe);
2) y cuando hay una persona idónea que pueda hacer bien la operación y extraer vivo el feto. La obligación alcanza al médico, la comadrona y a otras personas que puedan hacerla. Los parientes tienen obligación de pedirla al médico o a otras personas idóneas y hacen mal si se oponen a una persona competente que quiera hacer la operación. No hay ninguna falta de reverencia para con la madre muerta, en tanto que el acto proporciona un grandísimo bien sobrenatural y acaso tal vez natural al feto.
b) O. cesárea realizada sobre la madre viva. Para que sea lícita ante todo se ha de estar cierto de que el feto puede vivir fuera del útero materno. De otra manera no es más que un aborto directo (v. Aborto). Es necesario, además, que la intervención no sea mortal para la madre. Si se verifican estas dos condiciones, entonces la operación no es un acto intrínsecamente malo. Es cierto, sin embargo, que es una operación difícil, grave y peligrosa para la madre siempre y, a veces, también para el feto. Por esta razón la o. cesárea es lícita solamente cuando no hay otros medios menos peligrosos para salvar a la madre que no estén prohibidos por la ley moral. V. también Embriotomía y Feticidio. Ben.
Bibliografía
Bibliografía
J. Antonelli, Medicina pastoralis, II, Roma, 1932 Capellmann-Bergmann Pastoral-Medizin. Paderborn, 1923 B.
H. Merkelbach, Quaestiones de embryologia, Torino-Roma, 1927.