Diccionario de Teología Moral

Mauro da Grizzana, O.F.M. (M. d. G.)

DOCILIDAD

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1. D. en sentido etimológico y general. - La d. (de docere = enseñar) es el acto que nos hace dispuestos a aprender la enseñanza ajena. Es una buena disposición del entendimiento o de la voluntad a dejarse influir y dirigir por las instrucciones o consejos ajenos, e incluso a aceptar las opiniones ajenas y preferirlas a las propias. Genéricamente la d. queda incluida en el ámbito de la prudencia (v.).

En efecto, siendo la prudencia la virtud que preside la ordenación buena o recta de todas las operaciones particulares del hombre y siendo éstas múltiples y de una variedad casi ilimitada, el hombre se encuentra en la imposibilidad de ponderar por sí solo cada una de ellas, bien por falta de tiempo, bien sobre todo por defecto de conocimiento, bien por el influjo que ejercen las pasiones sobre las facultades que debieran dirigirlo. Si él es dócil, en la necesidad de obrar se deja instruir por otro, aprovechando para sí la ciencia y experiencia ajenas y de esta manera podrá obrar prudentemente.

2. D. en sentido específico. - En un sentido más restringido y preciso se dice que es dócil aquel que se pliega fácilmente a los consejos y a la voluntad del que manda reconociendo en él una manifestación de la voluntad divina. En este sentido la d. es mansedumbre (v.), paciencia (v.) y especialmente obediencia. Por lo tanto, sobre el fondo general de la prudencia que dirige las acciones humanas a su recto fin se precisa la d., que de esta manera se convierte en una forma particular de la obediencia (v.), en el sentido de que la voluntad está dispuesta a plegarse fácilmente a la dirección que la voluntad de los superiores da a las acciones propias. M. d. G.

Bibliografía

H. D. Noble, Prudence, en DTC, XIII, 1053
O. Sette, Docilità, en EC, IV, 1781-1782.

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