Diccionario de Teología Moral

Bernardo Cignitti, O.S.B. (Cig.)

DEDICACIÓN

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1. Noción. - Es el término oficial con que se indica el rito por medio del cual una iglesia nueva, o renovada en su mayor parte, es destinada al culto divino. Se distingue de la bendición, que puede ser impartida por un simple sacerdote, siempre que esté autorizado, mientras que la d. está reservada al Obispo y por privilegio a los Cardenales de la Sta. Iglesia Romana ubique terrarum, y a los abades en los lugares de su jurisdicción. Así la d. está reservada a los edificios destinados al culto público y por lo mismo se excluyen de ella los oratorios, en tanto que es obligatoria para las catedrales y aconsejada para las iglesias parroquiales. Se puede bendecir, pero no se puede dedicar con solemne consagración una iglesia de madera o de metal. Toda la legislación relativa se encuentra en el CIC, cáns. 1165-1171 (v. Iglesia, Lugar sagrado, Oratorio).

2. Rito de la d. - La d. como tal, prescindiendo de la diversidad natural del rito, era usual entre los antiguos romanos para los cuales representaba sobre todo el homenaje que la ciudad o el Estado hacía de un edificio a la divinidad. Consecuentemente el permiso para una d. se reservaba a la autoridad civil, hasta el punto de que en los primeros siglos cristianos no hay dedicaciones, si no es por impulso de los emperadores cristianos. La d. como rito, en la antigüedad era de una simplicidad absoluta, consistiendo principalmente o en la traslación a la iglesia, que no fuese ya memoria de mártires, de reliquias santas y en la celebración de la Misa sobre el nuevo altar o en la simple celebración de la Misa en el caso de una iglesia-memoria. Hoy el rito de la d. es muy complicado, pero muchos de sus elementos no son de origen romano: la crismación y la unción, la escritura del alfabeto y del monograma de Cristo (X) sobre el pavimento de la iglesia. Por el contrario, el uso del agua, como elemento de exorcismos, dado el gran uso que de él se hacía en el culto romano, entró fácilmente en el rito de la d. desde sus primeros tiempos.

Para San Gregorio Magno, en efecto, el uso del agua bendita en una d. de iglesia es un rito preliminar casi natural. Rito preliminar, por lo tanto, no propiamente dedicatorio.

3. Aniversario de la d. - La d. es como el nacimiento oficial de una iglesia y, por lo tanto, la liturgia celebra todos los años su recuerdo con oficio y misa propia. Cig.

Bibliografía

F. Interlandi, La consacrazione della chiesa, suo concetto, sue cerimonie, Caltagirone, 1913
Ph. Oppenheim, Dedicatio ecclesiae et altaris, Torino, 1949.

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