COLECTA
Índice interno:
1. Noción y datos históricos ·
2. El cursus en las colectas ·
3. Obligación de rezar la c. ·
4. La colecta Et famulos ·
1. Noción y datos históricos Es el nombre que se da a la primera oración de la Misa, porque servía para recoger la silenciosa oración que los fieles hacían preceder a la fórmula solemne de oración dicha en voz alta por el sacerdote. Hoy se suelen llamar colectas las oraciones prescritas por el Ordinario. En efecto, después de la invitación a la oración ( oremus ) todos en pie y levantados los brazos (en los tiempos de penitencia de rodillas) oraban en silencio, según la intención expresada por el sacerdote o inherente al día festivo, y sólo después (si los fieles estaban de rodillas después de la invitación a levantarse: Levate ) el sacerdote resumía la oración común en una fórmula, que seguía ciertas formas determinadas, incluso estilísticas. Las colectas en efecto van siempre dirigidas al Padre (salvo unas pocas excepciones en fórmulas de origen reciente). Esta prescripción y tradición fue codificada oficialmente en el Conc. de Hipona de 393. Esta apelación al Padre no se hace nunca sino interponiendo la mediación sacerdotal de Cristo, por lo que la c. concluye siempre con la fórmula Per Dominum Nostrum Iesum Christum u otra equivalente.
2. El cursus en las colectas Otra nota característica de la c. es el ritmo o cursus , al cual obedece y según el cual se hace una justa disposición de miembros en la frase, buscándose cierta disposición de las palabras de manera que den una marcha ( cursus ) especial a las diversas partes del período ( cursus tardus, planus, dispondaicus, velox, trispondaicus ), obtenido según una sabia selección de palabras, teniendo en cuenta sus sílabas largas o breves.
3. Obligación de rezar la c. Está prohibido al sacerdote celebrante quitar o añadir ninguna cosa en las oraciones fijadas para la celebración de la Sta. Misa y, por lo tanto, también omitir la c. (can. 818). De suyo, sin embargo, no es pecado grave omitir sólo la colecta; como no es grave culpa omitir las oraciones (colectas) mandadas por el Ordinario. Cig.
4. La colecta Et famulos Es ésta una oración en que se pide al Señor por el Romano Pontífice, el Obispo, el Jefe del Estado, por las intenciones más importantes de la Iglesia y de la Patria. Esta colecta se añade a la última de las oraciones, secretas y postcomuniones de la Misa. Antes del Concordato de 1953 su uso era potestativo, donde no la hacían obligatoria las prescripciones episcopales. Pero publicado el Concordato y aclaradas posteriormente algunas dudas acerca de esta oración por el Decreto de la Sda. Congr. de Ritos de 6 de julio de 1954, actualmente esta colecta es obligatoria para todos los sacerdotes españoles que la han de rezar en todas las misas, tanto rezadas como cantadas y solemnes, excepto en las de Réquiem. Parece que se ha de rezar, según era costumbre antes, tres veces, es decir, después de la colecta, de la secreta y de la postcomunión. La Sda. Congr. no hace indicación ninguna a este respecto. El título que se ha de dar al Jefe del Estado actualmente es el de Dux en el caso declinativo que le corresponda. Cuando se restaure la monarquía española se volverá a usar el título de Rex , con la mención, como antes se hacía, de la reina, príncipes e infantes.
Úsase también esta colecta con pequeñas variantes en las naciones que formaron parte del imperio español y en Portugal. Tr.
Bibliografía
B. Capelle, Collecta , en Rev. bened. , 42 (1930), 197-204 G. de Stefani, La
S. Messa nella liturgia romana , Torino, 1935, p. 429-450
F. Lodos, Las preces litúrgicas por España y por el Jefe del Estado, en Sal Terrae , 499 (1954), 595-600; id., Más sobre las preces litúrgicas concordatarias, en Sal Terrae , 501 (1956), 68-72.