BLASFEMIA
Índice interno:
1. Noción ·
2. Formas de blasfemia ·
3. Gravedad ·
4. Penas ·
1. Noción La blasfemia es una palabra o un dicho injurioso contra la divinidad. En sentido estricto ( blasphemia : dicho dañoso) consiste en la palabra proferida oralmente. Mas es claro que también las expresiones injuriosas contra Dios formuladas con la mente o con la imaginación constituyen una blasfemia verdadera y propiamente tal. Los teólogos reducen a este pecado también las acciones injuriosas contra Dios, por ejemplo escupir al cielo, que pueden fácilmente emparejarse con el sacrilegio si se dirigen contra Dios en las cosas consagradas a Él, como escupir o pisotear el crucifijo. La blasfemia llega a su extremo en aquel que no contento con proferirla con la boca la pone por escrito o la divulga por la imprenta.
2. Formas de blasfemia Las expresiones o las acciones pueden ser injuriosas para con Dios de varias maneras. Se puede atribuir a Dios lo que no le conviene, como decir que es injusto o autor del pecado; negarle lo que le es propio, por ejemplo su amor paterno para con sus criaturas; atribuir lo que es exclusivamente propio de Dios a las criaturas, o afirmar que las criaturas son mejores que Él; hablar con desprecio de Dios o nombrar su nombre o las cosas o personas sagradas con escarnio por desprecio a Él o a la religión; maldecir, imprecar o ultrajar a Dios o a los Santos. La blasfemia puede ser directa o indirectamente contra Dios. En el último caso se dirige inmediatamente contra las personas o las cosas en cuanto son amadas de Dios: los santos, las criaturas más excelentes en las cuales resplandece principalmente la grandeza de Dios, las cosas sagradas, como los Sacramentos, etc. Puede ser querida en cuanto tal, esto es, como ultraje a Dios, o puede ser más bien un desahogo de ira hacia las criaturas, de impaciencia, etc. Si contiene una afirmación o negación contra la fe se llama blasfemia herética.
3. Gravedad La blasfemia, tanto la directa como la indirectamente querida, siempre que sea proferida con plena conciencia y deliberación, es pecado gravísimo, siempre y sin excepción. Esta blasfemia es una falta al deber más elemental de la criatura para con su Creador: el reconocimiento de su suprema autoridad. Es, por consiguiente, el ultraje máximo que se puede dirigir a la más alta dignidad y un acto de extrema rebeldía. Implica además la mayor degradación de la criatura en cuanto tal, cuya perfección consiste precisamente en su subordinación a Dios. Por lo que es más grave en su esencia que todos los demás pecados contra el decálogo, aun cuando, como advierte Santo Tomás ( Sum. Theol. , II-II, q. 13, art. 3, ad 1), en cuanto a su eficiencia sea menor que el homicidio, ya que el homicidio produce más daño al prójimo que la blasfemia a Dios, al cual nadie puede dañar. Se ha de notar, sin embargo, que sólo se debe juzgar blasfemia aquella expresión que, por su aceptación común, por su significado natural o por la intención de quien la profiere, es injuriosa para con Dios, y sólo en el caso de que sea proferida como una aserción, no cuando simplemente se refiere como un suceso.
4. Penas Mientras que en tiempos pasados la blasfemia era castigada muy severamente, incluso con la pena de muerte, la legislación moderna es más suave. Dam. La legislación penal española considera la blasfemia en los arts. 239 y 567 del Código Penal español. En estos artículos se impone la pena de arresto mayor y multa al que blasfemare por escrito y con publicidad, o con palabras o actos que produzcan grave escándalo público. La circular de la Fiscalía del Tribunal Supremo de 31 enero 1945 considera blasfemia el acto de proferir palabras injuriosas contra Dios, la Virgen o los Santos. En el derecho eclesiástico no se determina la pena, aunque se impone al Ordinario del lugar la obligación de castigarla si lo juzga oportuno (can. 2323). La blasfemia herética está sujeta a las penas contra la herejía, entre ellas la excomunión ipso facto . Tr.
Bibliografía
S. Alfonso M. de Ligorio, Theol. Mor. , l. 3, tract. 2, c. 2 Suárez, De virtute et statu religionis , l. 1, tract. 3, c. 4-7
S. Theol. , II-II, q. 13
A. Vermeersch, Quæstiones de virtutibus religionis et vitia , Brugis, 1912, p. 174-188
D. Teruel, El delito de la blasfemia , en Anuario de Derecho Penal (1951), 545-560.