Diccionario de Teología Moral

Giovanni Sessolo (Ses.)

AVE MARÍA

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2. Primera parte La componen las palabras de salutación del Arcángel Gabriel el día de la Anunciación y las de Sta. Isabel el día de la Visitación: la Iglesia ha añadido a estas salutaciones los nombres de María y Jesús. Las palabras dichas por el Arcángel son: «Dios te salve, llena de gracia: el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres.» (Luc., 1, 28.) Sta. Isabel repitió las últimas palabras del Arcángel: «eres bendita entre las mujeres», y añadió: «y bendito es el fruto de tu seno» (Luc., 1, 42). Los dos saludos reunidos con la inclusión del nombre de María (aún falta el de Jesús) se encuentran, como offertorium de la cuarta Dominica de Adviento, en el Antifonario de San Gregorio († 604); pero, probablemente, el uso de repetir a María Sma. los dos saludos reunidos se remonta al menos a un siglo antes, ya que se encuentra en la más antigua liturgia antioquena, la de Santiago. El nombre de Jesús al fin aparece en Oriente en el s. VII y en Occidente en el siglo XII. Al repetir a María la salutación del Arcángel junto con las bendiciones de Sta.

Isabel, tratamos de gozarnos con ella por los singulares privilegios y dones que Dios le concedió con preferencia sobre todas las criaturas y bendecimos juntamente y damos gracias a Dios por habernos dado a Jesucristo por medio de María.

3. Segunda parte del Ave María Está compuesta en tiempos relativamente recientes. Parece que se debe al primer período franciscano el uso de añadir, a las palabras de alabanza del offertorium gregoriano, una invocación pidiendo su ayuda a la Virgen Madre de Dios. De estas humildes, tiernas, afectuosas invocaciones a María existen formas diversas más o menos amplias. Entre éstas es bastante conocida la siguiente, usada varias veces incluso por Palestrina († 1594): Sancta Maria, Regina Cæli, dulcis et pia. O Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, ut cum electis te videamus. La forma actual se encuentra usada en distintos lugares hacia la mitad del s. XV; adoptada más tarde por el papa Pío V en su edición del breviario (1568), desde entonces se fue haciendo de uso común. Con la segunda parte del Ave María pedimos a la Virgen su materna intercesión por nosotros en el curso de esta vida y especialmente en la hora de nuestra muerte.

4. Uso en la liturgia En la liturgia es bastante frecuente el uso del Ave María. En el Oficio divino se rezaba preceptivamente al principio y al fin (junto con el Pater Noster y el Credo), y al principio de cualquier parte u hora del mismo Oficio (junto con el Pater Noster ), hasta la modificación del rezo del breviario decretada por la Sda. Congr. de Ritos el 23 de marzo de 1955. En lo que se refiere a la Sta. Misa, el offertorium gregoriano (primera parte del Ave María) se lee no sólo en la misa del cuarto domingo de Adviento, sino también en otras misas en honor de la Virgen; el Ave María entera se reza tres veces al fin de todas las misas privadas. Se reza igualmente el Ave María: al fin de la confirmación (junto con el Credo y el Pater Noster ); en la recomendación del alma (junto con el Pater Noster ), y en los exorcismos (junto con el Pater Noster y el Credo). Es aún más frecuente el uso del Ave María (con frecuencia junto con el Pater Noster y el Gloria ) en las prácticas de piedad extralitúrgicas: baste recordar el Sto. Rosario y los seis Pater, Ave, Gloria que se requieren para ganar la indulgencia plenaria toties quoties . Ses.

Bibliografía

E. Campana , Maria nel culto cattolico , vol. I, Torino, 1946, p. 455-495 G.
M. Roschini, Ave Maria , en Marianum , 5 (1943), 177-185.

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