ALFONSO (S.) MARÍA DE LIGORIO
Índice interno: Presentación ·
1. Vida ·
2. Obras · Autoridad moral ·
Bibliografía
Presentación Es el padre de la moderna teología moral (v.), el mayor de los moralistas.
1. Vida De noble familia napolitana, nació en Marianella, junto a Nápoles, el 27 de septiembre de 1696;
a la edad de 16 años era admitido en el colegio de abogados y muy pronto obtuvo grandes éxitos. Temeroso de haber cometido alguna injusticia en el ejercicio de su profesión, encontró su vía de Damasco al perder una causa apasionante, si bien su vida, cristianamente ordenada, no tenía necesidad de una conversión propiamente dicha (1723). Entonces se decidió a entrar en el clero y después de tres años de preparación inmediata fué ordenado sacerdote en 1726 a la edad de treinta años. Antes de llegar al sacerdocio se había inscrito en la Sociedad de Misioneros diocesanos de Nápoles. Ya sacerdote trabajó ante todo en las misiones extranjeras y se preparaba él mismo a partir a ellas cuando la providencia le envió a Scala, donde se puso en contacto con monasterios abandonados llenos de necesidades espirituales y con religiosas que fueron los instrumentos de que Dios se sirvió para encaminarle definitivamente por la vida. Estas religiosas, agrupadas primero por el P.
Falcoja, de la Congregación de Píos Operarios, encontraron en el Santo un apoyo decisivo: él les dió reglas y se convirtió así en el fundador de la Congregación de las Redentoristas (1731). Por divina inspiración fundó también una sociedad de misioneros dedicados al apostolado en el medio rural, la Congregación del Santísimo Redentor (1732). Ambas congregaciones fueron muy pronto aprobadas por el papa Benedicto XIV: los Redentoristas en 1749 y las Redentoristas en 1750. S. Alfonso se entregó a la vida misional con un celo que Dios bendijo copiosamente. Al mismo tiempo se preocupaba por dar a los misioneros la ciencia que les era indispensable en su ministerio. Y sobre todo hizo hincapié en la moral. Uno de sus primeros cuidados fué tomar partido entre las posiciones extremas (rigoristas y laxistas) que se combatían en la cuestión, entonces candente, de la conciencia dudosa. Tuvo de joven maestros rigoristas;
pero el sagrado ministerio y el contacto con el pueblo le persuadieron de lo peligroso de esta posición. Por esta razón, aun manifestando un ardiente deseo de reforma general en la Iglesia, y condenando la moral laxa, trató sobre todo de arrancar de raíz el rigor dominante.
Libre de todo prejuicio de escuela y guiado más aún que por su mente por su conciencia de santo era forzoso que adoptase esta posición media. Se daba cuenta de que el rigorismo, el tuciorismo, era un poco la longa manus del jansenismo invasor, que lo veía todo en función del pecado y de sus desastrosas consecuencias, creando una tétrica y desesperada religiosidad. S. Alfonso no olvidaba el pecado, pero frente a la posición jansenista sometía la ley del pecado a la ley del amor. Combatía por lo tanto el rigorismo, el tuciorismo, no para sacrificarlo en el altar de una condescendencia mal entendida, sino porque en aquella tendencia moral veía una especie de moda del tiempo, tan dañosa a las almas como precaria y caduca. S. Alfonso M.ª de Ligorio tiene entre sus milagros la victoria definitiva sobre el jansenismo y todas sus consecuencias. Al Redentor considerado a la manera jansenista casi como un derrotado en su obra de salvación, opuso S. Alfonso un Redentor cuya eficacia redentora es inmensa. Copiosa apud Eum redemptio , será el lema de su congregación. Por esta posición suya, rebelde frente a la corriente de moda, S.
Alfonso vino a ser blanco de muchos enemigos, no sólo en el campo estrictamente jansenista, sino entre aquellos mismos que creían defender las posiciones ortodoxas de la Iglesia. En muchas notas apologéticas respondió con calma y firmeza, fijando cada vez más su pensamiento que había de compendiar más tarde en su gran obra Theologia moralis . Al mismo tiempo S. Alfonso se preocupaba de la aplicación práctica de su pensamiento en el ministerio: de aquí los tratados de origen pastoral que completan su obra teológica. Esta nota práctica se acentuó también desde entonces en la parte ascética de sus obras. En 1762, no obstante su resistencia, fué nombrado obispo de Santa Agata de los Godos, pequeña diócesis en las cercanías de Nápoles. Ocupó aquella sede durante trece años (1762-1775), donde fué un modelo de solicitud pastoral. Precisamente durante su episcopado escribió la mayor parte de sus obras apologéticas y teológicas. Combatió frecuentemente junto con el jansenismo el galicanismo que andaba por entonces unido al primero y preparando con él inconscientemente el camino al ateísmo.
Cargado de trabajos y enfermedades presentó la dimisión del episcopado al papa Clemente XIV en 1770, quien la rechazó;
finalmente obtuvo de Pío VI en 1775 ser liberado de la carga de la diócesis. Quedó, sin embargo, como Rector Mayor de su Congregación, a la cual consagró sus últimos años, amargados por una dura prueba que acabó de purificar su alma. Denunciado a Roma por un superior de su Congregación como partidario del rey de Nápoles contra el Papa, hubo de ver cómo Pío VI separaba del Instituto todas las casas de Nápoles, comprendida Nocera, donde estaba la casa generalicia (1781). Murió en Pagani el 1 de agosto de 1787, rodeado de sus hijos de los dos grupos separados que no tardaron en reunirse junto a su tumba (1793). Su causa de fué introducida en Roma en 1796. Fué beatificado en 1816 y canonizado en 1839.
2. Obras A) Dogmáticas y apologéticas:
a) La verità della fede (1767).
b) Il trionfo della Chiesa , confutación de las herejías en tres volúmenes (1772).
c) Vindiciae pro suprema Romani Pontificis potestate (1768), contra Febronio.
d) La condotta ammirabile della divina Provvidenza nell’Opera di salvezza dell’uomo, operata da Gesù Cristo (1746). B) Morales y pastorales:
a) En 1748 publicó S. Alfonso una obra de teología moral que había sido escrita por un teólogo de tendencias moderadas, la Medulla de Busembaum, S. I. († 1668), con abundantes notas que muestran ya la poderosa originalidad del discípulo. De aquí salió la Theologia moralis en dos volúmenes, obra cumbre del Santo Doctor (vol. I, 1753;
vol. II, 1755). Su obra, fruto de un intenso trabajo, constituye una vasta enciclopedia de todas las cuestiones morales ciertas y controvertidas.
b) Al mismo tiempo S. Alfonso dedicó a la discusión de la cuestión del probabilismo, defendido ya como sistema moral en las primeras ediciones de la Theologia moralis , una Disertación especial (1754). Más tarde, en 1762, hizo una revisión de este opúsculo y, aunque combatiendo el probabilismo, expuso en términos precisos el equiprobabilismo, que vino a ser su sistema definitivo. Este sistema, sin embargo, no entró en su Theologia moralis hasta la 6.ª edición (1767) y allí se encuentra en las otras tres ediciones hechas por él o durante su vida (9.ª edición, 1785).
c) Praxis confessarii , Instrucción y práctica para oír confesiones: publicada en italiano en 1748, traducida más tarde al latín e introducida finalmente en la Medulla en 1757.
d) Homo Apostolicus : es la traducción latina algún tanto retocada de la Instrucción y práctica para confesores, preparada en 1759, y que apareció dos años más tarde en italiano en tres volúmenes.
e) Istruzione al popolo e sopra i precetti del decalogo , preparada en italiano en 1767 y traducida al latín en 1768: es un tratado breve, sustancioso y popular sobre los asuntos más comunes de la formación cristiana que se ha de dar a los fieles. C) Ascéticas y místicas:
a) Apparecchio alla morte (1758).
b) Del gran mezzo della preghiera (1750): esta obra estaba destinada a vulgarizar las cuestiones de la gracia.
c) La pratica di amare Gesù Cristo (1768): es la principal obra ascética del Santo.
d) Visite al SS.mo Sacramento ed alla Vergine SS.ma : es la obra más popular de S. Alfonso (1745-1748).
e) Novena al S. Cuore di Gesù (1758): tuvo un favorable influjo en Roma para incrementar el nuevo culto.
f) Glorie di Maria (1750): la primera gran obra del Santo que demuestra muy bien la parte que tenía la Santísima Virgen en su devoción y es una respuesta a la Devozione ben regolata de Muratori.
g) Pratica succinta della perfezione (1743): S. Alfonso reduce toda la doctrina espiritual, extraída por él de Santa Teresa, a dos puntos fundamentales: el desprendimiento de las criaturas y la unión con Dios por medio del amor, la oración y la meditación.
h) Vera Sposa di Gesù Cristo (1760): es una obra maestra en que el autor vuelve a tratar el asunto de la obra anterior. D) Predicación:
a) Selva (o Raccolta ) di materie predicabili (1760), cuyo éxito fué enorme;
es una obra capital entre las de esta clase. Para ayudar al sacerdote en su obra de santificación escribió S. Alfonso los siguientes opúsculos:
b) La Messa e l’Ufficio in fretta (1760).
c) Considerazioni ed affetti per il ringraziamento (1761).
d) Le cerimonie della S. Messa (1769).
e) Traduzione dei Salmi e Cantici (1774). El catálogo de sus obras no está aquí completo;
cuéntanse 129 fuera de las refundiciones. Las cartas de S. Alfonso, muy numerosas, ilustran los diversos aspectos de su actividad. Su acción ha sido de una duradera influencia. Autoridad moral S. Alfonso, que llevó casi por sí solo en sus días el peso de la lucha contra el rigorismo, alcanzó después de su muerte la máxima autoridad en materia de teología moral reconocida por la Iglesia. Con motivo de su beatificación, la hizo examinar oficialmente sus escritos y el decreto que puso fin al proceso (18 mayo 1803) declaraba no haber encontrado en ellos nada que mereciera reprensión ( nihil in eis censura dignum repertum fuit ). En los años siguientes continuaron las controversias entre los discípulos del nuevo y los defensores de los sistemas más rígidos que pretendían que su doctrina era perjudicial a la salud de las almas. En 1831, durante el pontificado de Gregorio XVI, el cardenal Rohan-Chabot, arzobispo de Besanzón, propuso a la Sda. Penitenciaría dos cuestiones relativas a la autoridad de S.
Alfonso: a) ¿Puede un profesor de teología moral con tranquilidad de conciencia ( tuta conscientia ) seguir en su enseñanza las opiniones de S. Alfonso? b) ¿Se ha de reprender al confesor que, en la práctica del sacramento de la Penitencia, siga las opiniones de Ligorio, sin examinar las razones sobre que se fundan, simplemente porque la Sta. Sede ha declarado que no había en sus obras nada que censurar? La respuesta fué afirmativa para la primera y negativa para la segunda cuestión. Esta segunda respuesta tenía una notable importancia, ya que los probabilioristas de entonces no cesaban de reprender a los confesores que en la administración del sacramento de la Penitencia seguían las opiniones de Ligorio. Con esta respuesta quedó plenamente confirmada la autoridad del . Y lo fué aún más desde el momento de su canonización, en 1839, y en 1871, al ser proclamado Doctor de la Iglesia;
y, finalmente, el 26 de abril de 1950 al ser propuesto como celestial patrono de los confesores y moralistas. La Iglesia ha querido sobre todo aprobar el espíritu del Santo Doctor, que constantemente trató de seguir la doctrina evangélica evitando el laxismo y el rigorismo.
Su autoridad ha venido a ser única en teología moral;
sus opiniones son seguras y se pueden seguir tranquilamente, aunque nadie está obligado a adoptarlas y se puede decir que su sistema no ha recibido ninguna aprobación positiva. Sin embargo, las pretensiones de los probabilioristas y de los rigoristas que persistían en sus suspicacias han quedado definitivamente arrinconadas. Las aprobaciones de la Iglesia a la obra del Santo Doctor tuvieron como consecuencia, en el curso del s. XIX, un retorno a una moral más indulgente, y una revaloración del probabilismo bajo diversas formas y detalles. Por esta razón S. Alfonso señala en la historia de la teología moral un paso decisivo en la práctica de la vida y de la piedad cristiana. Pal.
Bibliografía
M. de Meulemeester,
Bibliographie
générale des écrivains Rédemptoristes , Louvain, 1933 (el volumen I está íntegramente dedicado a S. Alfonso) A. Capecelatro, La vita di S. Alfonso M. de’ Liguori , Roma, 1893 A. Berthe, S. Alfonso de’ Liguori , París, 1896 S. Alfonso. Contributi bibliografici , Brescia, 1940 G. Getto, S. Alfonso de’ Liguori , Milán, 1946 R. Tellería, S. Alfonso M. de Ligorio , Madrid, 1950-1951. Para los estudios teológicos, ascéticos, etc.: el P. L. Gaudé ha publicado la Theologia moralis en edición crítica, 4 vols., Roma, 1905 y ss.
v. además: B. Mondino, Studio critico storico sul sistema morale di S. Alfonso , Monza, 1911 Thamiry, La théol. morale de St. Alphonse , en Les questions ecclésiastiques , 2 (1915) F. Delerue, Le système moral de St. Alphonse , St. Étienne, 1929 O. Cacciatore, S. Alfonso e il giansenismo , Florencia, 1944 G. Keusch, Die Aszetik des hl. Alph. Maria v. Liguori , Paderborn, 1926. En 1933 los Redentoristas iniciaron una colección crítica de los escritos ascéticos de S. Alfonso: Opere ascetiche , Roma, 1933
han salido hasta ahora 7 volúmenes.