Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

REALEZA (de Cristo)

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Con la Encíclica de Pío XI Quas primas (1925) la realeza de Cristo entró en la Liturgia universal (fiesta de Cristo Rey) y en la categoría de las verdades declaradas por el Magisterio de la Iglesia.

Pero esta verdad es antigua: ya en el A. T. es vaticinada la Iglesia con las características de un reino, el reino mesiánico, fundado por Cristo, Hijo de Dios, constituido Rey de todos los pueblos sobre el Monte santo de Sión, para administrar misericordiosa justicia a los humildes y humillar a los soberbios; su imperio universal se extenderá de mar a mar y hasta los confines de la tierra y prevalecerá contra las insidias de todos sus poderosos enemigos coligados contra Él (Salmos 2 y 71). Este concepto de la regia dignidad del Mesías se refleja en los magníficos títulos con que le saluda Isaías al profetizar su nacimiento.

En el N. T. el Arcángel Gabriel dice a María (Lc. 1, 32): «...y su reino no tendrá fin». Cfr. Jo. 18, 37; I Cor. 15, 24: «...porque ha puesto todas las cosas a sus pies»; Apoc. 19, 13: «Y Él lleva escrito en su vestidura y en su muslo: Rey de los Reyes y Señor de los que dominan». San Agustín recoge la tradición de los Padres (De Consensu Evang.): «Cristo en cuanto Hombre ha sido constituido Rey y Sacerdote».

Razones: a) Cristo es Rey por derecho de nacimiento, porque es Hijo de Dios, aun en cuanto a su humanidad subsistente en la Persona del Verbo; b) por derecho adquirido, porque rescató con su sangre el género humano de la esclavitud del pecado, que gravitaba sobre todo lo creado, como dice S. Pablo (Rom. 8, 19); c) Cristo es Rey porque tiene la triple potestad legislativa, judicial y ejecutiva, como afirma el Evangelio (cfr. Mt. 5, 21 y 28, 18; Mc. 16, 16; Hechos 10, 42, etc.). El reino de Cristo es de índole espiritual, pero no excluye la extensión a las cosas temporales; es también social, no sólo individual.

La Potestad real de Cristo ha sido comunicada a la Iglesia y al Romano Pontífice, que es su Cabeza visible. Recuérdense las palabras de Cristo: «Como el Padre me ha enviado así os envío yo».

La doctrina de la realeza de Jesucristo y de su Iglesia se puede reducir a este gráfico:

Dios Uno-Trino = Rey universal

Hombre ← Cristo → Dios = Rey como el Padre y el Espíritu Santo
          Participa de la realeza divina:

          Por la unión hipostática        Por la obra redentora
              («iure nativo»)               («iure quaesito»)

                         poder legislativo
          realeza       poder judicial
                         poder ejecutivo

          directa sobre las cosas espirituales
          indirecta sobre las cosas temporales

          comunicada a la Iglesia (Romano Pontífice):
          directa sobre las cosas espirituales;
          indirecta sobre las cosas temporales:
             actual en el Estado cristiano;
             virtual en los demás Estados.

Bibliografía

Sto. Tomás, , III, qq. 58-59;
L. Chambat, , París, 1931;
P. Crisóstomo, , Milán;
C. V. Héris, , Brescia, 1938, p. 113 ss. * L. Colomer, , Barcelona, 1941.

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