NUEVO TESTAMENTO
(v. Biblia). Es el conjunto de los 27 libros relativos a la historia de Jesús y de su Revelación, y de los primeros tiempos de la Iglesia. Por analogía con los libros del A. T. (v. esta pal.), se dividen en tres categorías:
Libros históricos: 1. — Evangelio según S. Mateo (28 caps.). 2. — Evangelio según San Marcos (16 caps.). 3. — Evangelio según S. Lucas (24 caps.). 4. — Evangelio según San Juan (21 caps.). 5. — Hechos de los Apóstoles (28 caps.).
Libros didácticos: a) Epístolas de S. Pablo: 6. — A los Romanos (16 capítulos). 7. — I a los Corintios (16 capítulos). 8. — II a los Corintios (13 capítulos). 9. — A los Gálatas (6 caps.). 10. — A los Efesios (6 caps.). 11. — A los Filipenses (4 capítulos). 12. — A los Colosenses (4 capítulos). 13. — I a los Tesalonicenses (5 caps.). 14. — II a los Tesalonicenses (3 caps.). 15. — I a Timoteo (6 caps.). 16. — II a Timoteo (4 caps.). 17. — A Tito (3 caps.). 18. — A Filemón (1 cap.). 19. — A los Hebreos (13 capítulos). b) Epístolas de otros Apóstoles o Católicas: 20. — De Santiago (5 caps.). 21. — I de S. Pedro (5 caps.). 22. — II de S. Pedro (3 caps.). 23. — I de S. Juan (5 caps.). 24. — II de S. Juan (1 cap.). 25. — III de San Juan (1 capítulo). 26. — De S. Judas (1 cap.).
Libro profético: 27. — Apocalipsis (22 caps.).
Todos son escritos ocasionales, pero tienen un tema único: la historia de la redención humana en su realización y en su desarrollo inmediato y futuro. Acerca de los Evangelios, v. esta pal. El libro de los Hechos, escrito por el autor del III Evangelio, ofrece, a grandes rasgos, la historia de la fundación y de la difusión de la Iglesia, primero en el ambiente judaico y después en el ambiente pagano, centrando toda la narración en torno de las dos grandes figuras de S. Pedro y S. Pablo. La parte más considerable del epistolario apostólico se debe a S. Pablo, el escritor más variado, más poderoso y más profundo del N. T. Trece cartas llevan su nombre en el saludo inicial, según el uso grecorromano, y una décimo cuarta (a los Hebreos) le ha sido atribuida constantemente por la Tradición. Sus asuntos van del tratado teológico a la carta de recomendación, y, aunque nacidas de circunstancias particulares de comunidades o de personas, se encuentra en ellas tan divina elocuencia, tal plenitud de verdades y de enseñanzas morales, que constituyen un alimento vivificante siempre oportuno y actual.
Las Epístolas de los demás Apóstoles, llamadas católicas porque su destino era menos particular, presentan los mismos caracteres de ocasionalidad y de riqueza teológica. El Apocalipsis de S. Juan es el único libro profético del N. T. Se abre con siete mensajes a siete Iglesias del Asia Menor, presentando a continuación, bajo la forma de complicadas y fantasmagóricas visiones, propias del género apocalíptico, las vicisitudes de la lucha entre el paganismo y la verdad cristiana, que sale al fin triunfante.
Todos los libros del N. T. fueron escritos y conservados en griego, excepto el Evangelio de S. Mateo, redactado originariamente en aramaico, la lengua que los judíos hablaban en Palestina, pero que fue traducido muy pronto al griego, habiéndose perdido toda huella del original aramaico. Se conocen hasta el presente más de 4.000 códices del texto griego del N. T. Los más antiguos fragmentos, escritos en papiro, se remontan a las primeras décadas del s. II. El pergamino para la transcripción del sagrado texto comenzó a usarse a partir del s. IV, y el papel en el s. X. La división actual del N. T. en capítulos data, como la del A. T., de 1214; la división en versículos es de 1555, y se debe a Roberto Estienne. Para el catálogo de los libros v. Canon.
Bibliografía
E. Jacquier, , 4 vols., Paris, 1924-1928;
H. Höpfl-B. Gut, , Roma, 1949 (abundante bibl.);
J. Sickenberger, , Turín, 1942 (v. también la bibl. de la pal. Biblia). • Simón Prado, , t. III, , Madrid, 1947.