Diccionario de Teología Dogmática

Salvatore Garófalo (S. G.)

BIBLIA

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El sustantivo castellano reproduce el plural neutro griego τὰ βιβλία (= los libros), que pasó al latín medieval y a las lenguas modernas como un nombre singular femenino, para indicar el conjunto de los libros inspirados por Dios, llamados también Sagrada Escritura o Sagradas Escrituras. En tanto que la palabra griega señalaba el carácter compuesto del libro divino: la multiplicidad de los libros contenidos en él, la latina pone en evidencia su autor y su espíritu único.

Los 74 libros que componen la Biblia se distribuyen en dos grandes secciones: el Antiguo y el Nuevo Testamento (v. estas dos palabras). El término Testamento, según el valor del vocablo hebraico original (berith) y del griego, que lo tradujo desde el principio (διαθήκη), puede indicar o que los libros contienen las disposiciones con que Dios prometía (A. T.) o concedía (N. T.) a sus fieles los bienes que culminarían en la posesión de la felicidad eterna; o puede designar la serie de pactos y alianzas con que en el curso de los siglos ligó Dios a los hombres consigo en vista de su Redención.

El Antiguo Testamento, patrimonio sagrado al principio del pueblo hebreo, al que Dios eligió como depositario de sus promesas de redención, pasó después, completado por el Nuevo Testamento, a ser legítima herencia de la Iglesia, que es el verdadero Israel, el auténtico pueblo elegido, a favor del cual se verificaron las antiguas promesas divinas.

La actual legislación eclesiástica (CIC, Cáns. 1391, 1399, 1400) prohíbe a los fieles las versiones en lengua vulgar que no lleven la aprobación de la Sede Apostólica y que no hayan sido publicadas bajo la vigilancia de los Obispos, e ilustradas con notas sacadas de los Padres y de los intérpretes católicos. Las ediciones de los textos originales y de las antiguas versiones, y las traducciones hechas por acatólicos están permitidas a los que se dedican a estos estudios.

Bibliografía

«Bibbia», en , VI, 879-926;
, II, 1545-87. Son excelentes los siguientes manuales de introducción a la Sda. Biblia, en los que se podrá encontrar abundante bibliografía: Perrella, , Turín, 1952;
del Pont. Ist. Bibl., vol. I, Roma, 1951;
Höpfl-Gut, , Romae, 1950. Son más sintéticos y de carácter más vulgarizador: Gramatica-Castoldi, , Milán, 1924;
Robert-Tricot, , París, 1948;
Castellino, , I, II, Turín, 1941;
Cheminant, , Turín, 1942;
Prado, , Madrid, 1949;
Gil Ulecia, , Madrid, 1950;
Fernández, , t. IV, pars I.

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