MOLINISMO
Sistema teológico ligado al nombre de Luis Molina, jesuíta y teólogo español del s. XVI. Con ocasión de una disputa surgida en la Universidad de Salamanca en 1582 a propósito de una tesis del jesuíta Prudencio de Montemayor, sobre la libertad de Cristo, quiso Molina profundizar en la cuestión de la relación entre la libertad humana y la ciencia, la predestinación y la gracia de Dios. Como fruto de sus estudios publicó, en 1588, un libro titulado Concordia, en que combatía el Luteranismo y el Calvinismo, que negaban la libertad del hombre. El dominico Báñez (v. Banecianismo) censuró algunas proposiciones de aquel libro, con lo que se inició una famosa disputa entre dominicos y jesuítas, que todavía está en pie.
Principios fundamentales del Molinismo: a) Dios concurre a la acción de toda criatura, aun al acto libre humano, con un influjo general indiferente que obra no sobre la criatura, sino con la criatura (dos agentes coordinados) al mismo efecto; éste es el concurso simultáneo, del que nuestra voluntad se puede servir a su arbitrio; b) hay, además, un concurso especial para los actos sobrenaturales, la gracia preveniente, que junto con la voluntad libre constituye un sistema de dos causas coordinadas al mismo efecto, el acto saludable, el cual toma su vitalidad de la voluntad, y de la gracia, su sobrenaturalidad; c) la gracia actual se reduce al mismo acto vital en cuanto sobrenatural; d) en Dios se pueden distinguir tres ciencias: la ciencia de simple inteligencia, cuyo objeto son los posibles; la ciencia de visión, que tiene por objeto lo real, y la ciencia media, que tiene por objeto el futuro hipotético: las dos primeras las admiten también los Tomistas, la tercera es característica del Molinismo; en virtud de la ciencia media Dios prevé, aun antes de querer la creación, en su ciencia lo que haría un hombre libre puesto en un determinado orden de cosas, o en cualquier otro orden creable; e) con la ciencia media explora Dios el libre albedrío humano, según los varios órdenes creables y su eventual correspondencia a la gracia: de esta manera establece la predestinación, subordinada a la previsión de los méritos («post praevisa merita»).
Mientras el Banecianismo da más valor a los decretos de la divina voluntad en la cuestión de la previsión de los futuros y de la predestinación, el Molinismo se lo atribuye al entendimiento divino. Algunos teólogos modernos se esfuerzan por conciliar estas dos actitudes sistemáticas con un sano sincretismo, pero el antagonismo entre las dos escuelas permanece, aunque en forma menos rígida.
Bibliografía
Th. de Régnon, , Paris, 1890;
A. d’Alès, , Paris, 1927;
«Molinisme», en DTC. • , t. III, Madrid, 1950;
A. Astrain, , 4, 115-335.