VOLUNTAD (de Cristo)
La voluntad es el apetito propio de la criatura racional, es decir, la facultad que tiende al bien conocido por medio del entendimiento. El objeto adecuado de la voluntad es el bien absoluto, al cual se adhiere naturalmente la voluntad, sin posibilidad de vacilación, como el entendimiento a la verdad cierta y evidente. Por esta potencialidad suya casi infinita la voluntad frente a los bienes limitados particulares, no es dominada, sino que domina y elige según el juicio práctico de la razón. En esto consiste la libertad.
En Cristo además de la voluntad divina, común a las tres Personas de la Sma. Trinidad, está la voluntad humana, que es parte integrante de la naturaleza humana. El Monotelismo negando esta verdad mutilaba la Humanidad de Cristo que el Conc. Calcedonense había definido perfecta e íntegra. Pero entre las dos voluntades de Cristo no hubo contradicción ninguna, por estar la humana subordinada a la divina.
En Getsemaní ruega al Padre que aleje el cáliz de la pasión: es la voluntad humana, que habla como una tendencia natural al bien propio considerado en sí y por sí. A esta voluntad, que los filósofos llaman «voluntas ut natura» (θέλησις), le repugnaba la pasión por no ser un bien en sí mismo; pero la Pasión razonablemente era un medio necesario para un gran bien, la Redención, como una operación quirúrgica para la salud; y en este sentido Cristo la afrontaba en armonía con la voluntad divina, poniendo en acto la voluntad humana, llamada «ratio» (βούλησις), que se adhiere a lo que es un bien no en sí, sino por motivo extrínseco: la Pasión por la Redención.
Sin embargo la subordinación de la voluntad humana a la divina no perjudica la libertad de Cristo Hombre. Era mandato de su Padre que Él muriese en la Cruz; su santidad perfecta, iluminada perfectamente por la visión beatífica, no le permitía la menor vacilación ante este género de muerte. Sin embargo, Él la aceptó libremente, con plena conciencia, espontaneidad y amorosa adhesión, como el hijo cumple la orden irrevocable de su padre. Y por ser libre fue meritoria la muerte de Cristo.
Bibliografía
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