LITURGIA
(gr. λειτουργία, de λείτον ἔργον = oficio o ministerio público): Es el culto oficial que la Iglesia tributa a Dios, o en definición más amplia, el conjunto de actos con que la Iglesia en unión con Cristo, su Cabeza, y externamente representada por sus ministros, ofrece a Dios el homenaje de adoración y alabanza (mediación ascendente) y comunica a las almas los dones divinos de la gracia (mediación descendente).
Según este concepto la Liturgia abraza esencialmente la celebración del sacrificio eucarístico y su oficio anejo (rezo del breviario) y la administración de los Sacramentos con el uso conjunto de los sacramentales (v. estas pal.). Y como el homenaje tributado a Dios y la infusión de la gracia en las almas ha de ser perenne, aplicando los méritos adquiridos por Cristo con los actos de religión emitidos desde el primer instante de su Encarnación, la Liturgia por una parte renueva a diario la oblación de la Misa y repite la administración de los Sacramentos, y por otra establece un ciclo anual, en que se repiten los misterios del nacimiento, vida mortal, muerte y vida gloriosa de Jesucristo, de los cuales toma todo su valor el culto cristiano.
«La Iglesia renueva como el águila todos los años su juventud, porque en el ciclo litúrgico es visitada por su esposo a medida de sus necesidades. Todos los años lo recibe nacido en el pesebre (adviento y período de Navidad), ayunando en el monte (Cuaresma), inmolándose en la Cruz y resucitado del sepulcro (ciclo Pascual), fundando la Iglesia, instituyendo los Sacramentos, sentado a la diestra del Padre, enviando el Espíritu Santo (período de Pentecostés). El ciclo se halla como constelado de Santos; contemplándolos conocemos el camino que conduce a Cristo. Por encima de todos resplandece María ofreciéndose como espejo de justicia, en que se reflejan toda la santidad posible a una simple criatura» (Guéranger, L’année liturgique, Préface générale).
La Iglesia trabaja desde hace veinte siglos, como abeja industriosa, en torno a los libros de su Liturgia, que se pueden dividir en dos clases: el Misal y el Breviario, que contienen las fórmulas y ritos necesarios a la celebración de la Misa y al rezo de la salmodia, «Sacrificium laudis» (libros relacionados con la mediación ascendente); y el Pontifical y Ritual, que contienen las fórmulas y ritos para la administración de los Sacramentos y de los sacramentales (libros relacionados con la mediación descendente).
El estudio del origen, desarrollo y contenido de estos libros constituye la ciencia litúrgica, mientras que el aprendizaje de las ceremonias que acompañan el uso de los mismos forma la práctica litúrgica.
Bibliografía
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