INDIFERENTISMO
Actitud sistemática frente a las diversas formas de religión por las cuales no se tiene interés ninguno (Indiferentismo negativo) o a las que se da idéntico valor (Indiferentismo positivo). Si se cree que toda religión es falsa tendremos un Indiferentismo irreligioso; si se piensa que toda religión es buena y útil para esta vida y para la otra tendremos un Indiferentismo religioso. Una forma particular de esta tendencia es el Indiferentismo social-político, propio del Liberalismo (v. esta palabra), que, dejando a la conciencia individual la cuestión religiosa, quiere que la sociedad y el Estado sean aconfesionales, esto es, sin religión ninguna, y concedan plena libertad e igualdad de trato a toda clase de cultos.
En el s. XVIII el Iluminismo (v. esta pal.), descartando la divina Revelación y reduciendo la doctrina y la práctica religiosa a unas pocas normas racionales, inauguró el Indiferentismo religioso naturalista (afín al Deísmo), que se difundió ampliamente en el siglo pasado con ayuda del moralismo autónomo de Kant. Al fragmentarse el protestantismo en centenares de sectas diversas, nació una forma de Indiferentismo sobrenaturalista, que juzga igualmente útiles para la eterna salvación todas las formas religiosas cristianas que se glorían de tener una Revelación divina. Recientemente los protestantes han tratado de reunir dentro de un mínimo acuerdo todas sus sectas, ¡invitando a esta híbrida unión incluso a la Iglesia Romana!
El Indiferentismo negativo es detestable, porque niega el fin supremo de la vida al que se ordena la religión.
El Indiferentismo positivo e irreligioso es impío: el social-político es ilógico e injusto, porque sin examinar el valor de las diversas formas religiosas las encasilla a todas dentro de la misma categoría y porque ofende la conciencia de los ciudadanos, despreciando el factor religioso.
El Indiferentismo sobrenaturalista es absurdo, porque, dando el mismo valor a formas religiosas en contradicción, pone a Dios, su pretendido Revelador, en contradicción consigo mismo.
La conclusión es que el problema religioso tiene un gran interés individual y social, por lo que debe ser examinado atentamente desde el punto de vista psicológico e histórico, para llegar a seleccionar lo verdadero de lo falso y aceptar aquella religión que presenta las más sólidas garantías de verdad y de sobrenaturalidad.
La Iglesia ha condenado las diversas formas de Indiferentismo (cfr. especialmente el Syllabus, nn. 15-18, DB, 1715 ss.).
Bibliografía
G. Michelet, , París, 1909;
J. Calvet, , París, 1921;
P. Richard, «Indifférence religieuse», en DTC;
V. también al pie de Liberalismo.