Diccionario de Teología Dogmática

Salvatore Garófalo (S. G.)

ALEGORISMO

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Es un método de exégesis de la Sagrada Escritura, propugnado entre los hebreos por Filón Alejandrino († 42) e introducido en el ambiente cristiano por los maestros de la célebre escuela teológica de Alejandría de Egipto, fundada en el s. II. Su más grande luminar, Orígenes (186-254), codificó los principios del Alegorismo. De conformidad con la constitución del hombre según la concepción platónica (cuerpo-alma-espíritu) distingue en los textos bíblicos tres sentidos: 1) corporal o literal, para los incipientes; 2) psíquico o moral, para los proficientes; 3) neumático o espiritual, para los perfectos. Sin embargo, no todos los textos sagrados tienen los tres sentidos; a algunos les falta el primero.

Justificábase el Alegorismo con las siguientes razones: si se hubiese de defender siempre el sentido literal de la Biblia habría que admitir absurdos e inmoralidades; Pablo se sirvió del método alegórico en algunos textos del A. T.; las cosas sensibles —según la teoría platónica— son figuras de realidades suprasensibles. Fue la necesidad de la apologética la que impuso a Orígenes el Alegorismo, aunque era también profundísimo en los trabajos de crítica textual. Los Chiliastas, en efecto, insistiendo en el sentido literal de la Biblia, sostenían la realidad de un reino milenario con el goce de toda clase de placeres (v. Milenarismo); los Gnósticos interpretaban literalmente los textos, que atribuyen a Dios aspecto y cualidades humanas; los Judíos negaban que Cristo fuese el Mesías, porque no había fundado un reino de prosperidad material y política, según la letra de las antiguas profecías. Sin embargo, la exageración en la aplicación del método de Orígenes conducía a la pulverización de la Biblia y a metafisiquerías que comprometían seriamente el valor y la solidez de los textos.

Contra la escuela alejandrina —representada por San Atanasio († 373), Dídimo el ciego († 398), S. Cirilo Alejandrino († 444)— luchó la escuela antioquena, fundada a finales del s. III, que insistía en la interpretación inteligentemente literal de los textos sagrados, y desarrolló la doctrina del sentido típico (v. esta pal.) y de la teoría según la cual el sentido literal es la base de una penetración más profunda y más elevada, especialmente de las profecías mesiánicas. El representante más célebre de esta tendencia que triunfó sobre el Alegorismo fue San Juan Crisóstomo († 407).

Recientemente algunos escritores católicos han tratado de reavivar el antiguo Alegorismo, propugnando una nueva exégesis, llamada simbólica y espiritual, que permita superar las dificultades que se encuentran en la exégesis literal y ofrezca a las almas cristianas un conocimiento más profundo y rico del A. T. La Enc. «Humani generis» (12 agosto 1950) ha señalado los peligros que encierra esta tentativa, que puede llegar a privar al A. T. de su valor histórico.

Bibliografía

Institutiones Biblicae, I, ed. 6.ª, Roma, 1951, pp. 512-519.

Sobre el nuevo alegorismo: Enc. (30 Sept. 1943);
(12 Ag. 1950).

A. Bea, L’enc. «Humani generis» e gli studi biblici, en «Civ. Catt.», 1950, IV, pp. 417-430.

S. Garofalo, Tentazioni dell’esegeta, en «Euntes Docete», 1951, pp. 99-119.

J. Coppens, Les harmonies des deux test., Tournai-Paris, 1949.

Prado-Simón, Propaedeutica, Madrid, 1943.

Gil Ulecia, A., Introducción general a la Sda. Biblia, Madrid, 1950.

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