Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SUSA

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La antiquísim a Shushan (= «azuce na» o «blancura»), al lado de la actual Luristán, que hacia los últim os tiempos de la III dinastía de U r (s. x x i a. de J. C.) tenía ya varlos reyes. F u éla capital del glorioso imperio elamita (v. Elam; cf. Gén. 10, 22; 14, 1) y luego del posterior reino neoelam ita. A surbanipal saqueó a Susa (640-639 a. de J. C.), incendio los bosques sagrados, destruyó los santuarios, se llevó unas 32 estatuas de oro y de plata, violó los sepulcros de los reyes, dispersó a lo s habitantes de Susa y del Elam por el imperio asirio y envio a Susa colonos de otras razas. En Esd. 4, 9 figuran tam bién los deportados de Susa entre los samaritanos que escriben a Artajerjes contra los judíos. Susa recobra su antiguo esplendor con los persas. Sus reyes pasaban de grado la prim a vera en Persépolis, el verano en E cbátana y el invierno en Susa. É stas eran las tres capitales o residencias reales del imperio persa. D arío I comenzó hacia el año 500 en Susa la construc ción del grandioso palacio en el que había más de cien escaleras (cf. Est. 1, 5).

Durante el reinado de Artajerjes I (445-42) fue devastada por un gran incendio la Apadana, un gran sa lón sostenido por num erosas colum nas, que se empleaba para asam bleas de gobierno (cf. Est. 1, 3).

La restauró Artajerjes II (404-359). En Susa fue donde se desarrollaron los acon tecim ientos n arrados en Est. K. L oflus descubrió en.1851 la localidad de la antigua Susa junto a la actual aldea de Sus. Inició las excavaciones M. Dieulafoi (1884 1886), que prosiguieron luego J. M organ (1889) y la «M ission archéologique en Perse», dirigi da por él. El conjunto está com puesto de cuatro m on tículos o tell. Al nordeste de los otros está la ciudad de los artesanos o ciudad baja, de es caso interés.

Los otros tres tell, rodeados de 568Am urallas, constituyen la verdadera ciudad. A la izquierda del rio K erkha, el antiguo Coaspe, está la acrópolis o ciudadela, resultando dos tell ocupados por el conjunto de las construc ciones reales. A la izquierda (este) se halla el inm enso tell de la ciudad habitada por el pueblo. A q u í tenemos dos partes que se distin guen perfectamente en el libro de Est. 3, 15; 9, 6.11 e le.: biráh (= arameo «fortaleza» y, por extensión, «acrópolis») e 'ir.

568BEn la ciudadela (Neh. 1, 1) recibe Nehemías de un pariente suyo las tristes noticias sobre Jerusalén.

Bibliografía

A u t o r e s v a r i o s, Mémoires de la Délézation en P ene, 13 vol.. París 1903-12. continuac íó d de la s M émoires de la Misslon archéologitjue de Sus.ane, v o l. XIV-XXIX, Ibid.. 1913-1943. L. Souu:cou. Esther (La Ste. Bible, L. Pirot. 4). ibid.. 1949, p p. 327 s s. 607 s s. 6 1! s s,. R. G h i r s h m a n, Cinq campagnes de fouiiles á Suse (1946-1951), en.

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