Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SUMERIOS

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El pueblo más antiguo de los conocidos hasta ahora. Desde)a mitad del IV 566Amilenio a. de J. C. aparece viviendo en la Mesopotamia del sur, en to rn o a las bocas del Ti gris y d el,É u frates, que hasta la muerte de Ale jan d ro M agno desem bocaban separadamente en el golfo Pérsico. Hasta hace poco se le consi d eraba como pueblo autóctono, pero actual mente se piensa en la existencia de presumerlos o protosum erios, ya que la civilización de los sum erlos aparece en el IV milenio muy desarro llada y no prim itiva. Desconócese su origen y es im posible clasificar su raza, que ni es semita ni indoeuropea. La lengua está catalogada entre las aglutinantes, como el turco y el ugrofinés. Ya hacia el 3200 em plean los sumerlos una escritura pictográfica lineal que primeramente sigue los principlos visuales, en cuanto un signo expresa un concepto, y más adelante los foné ticos, puesto que un ideogram a indica un so nido o fonem a. T al es la escritura cuneiforme que hacia el 3100 debió de influir incluso en la jeroglífica.

La situación económ ica induce a los sumerios a formar pequeñas ciudades-estados indepen dientes entre sí que a m enudo están en pugna las unas' con tra las otras como las ¡róAis- El T igris y el É ufrates ven expertos canalizadores y explotadores capaces. Hasta la m itad del III m ilenio los sum erlos viven en tranquila paz hasta que llegan los semitas procedentes del desierto sirioarábigo. Sargón de Acade lucha con tra Lugalzaggiso de U ru k, vence y desplaza el centro cultural m esopotám ico hacia el norte. En M esopotam ia surge el reino de Acad (h. 2360-2180) al lado del de los sumerios. Pero el poder de los semitas está m enguado por la influencia de los gutos (h. 2180-2065 aproxi m adamente), ho rd as indisciplinadas proceden tes de los montes septentrionales de M esopota m ia, y que no dejan huellas duraderas, pero perm iten a los sum erlos levantar cabeza.

Gudea de Lagás, de quien’ se conservan numerosas inscripciones en cilindros y en estatuas, es el gobernador más célebre del período llamado «neosum erio», d u ran te el cual las diferentes ciudades vuelven a la rivalidad y a la indepen dencia: surgen U r (2070-1960 aproxim adam en te), Isin y Larsa (2070-1860 aproxim adamente). Pero la división sirve de apoyo a los semitas por el norte, a los elam itas por el sur.

Estos d an el golpe de gracia al dom inio político de los sum erlos con la conquista de U r. Sobrevi ven Larsa, que será conquistada por K udurM abuk, c Isin sobre la cual ejercerá su domi nio Rim-Sin. Hacia 1770 Samsi primero, y H am m urabí después, aram eos de origen uno y otro, harán que las ciudades de los sumerlos pasen a ser tribu tarias de su imperio. La 566Braza súmera desaparece absorbida por los semitas. La lengua quedó eliminada del uso corriente y se conservó en la liturgia y entre los sablos hasta el tiempo de Jesucristo. La escritura cunei form e fue adoptada por los semitas de Asiría y Babilonia, po r los elamitas, por los jorreos y por los ugaritas. El último documento cu neiforme se rem onta al año 6 a. de]. C.

La religión se funda en un concepto de abundancia y se acerca más a la cananea que la asiriobabilónica. N o obstante, el panteón sumerio pasa en herencia a los semitas mesopotam ios, lo mism o que el arte y la literatura. El derecho ofrece precursores a H am m urabí y particularidades que e) m onarca babilónico desconoce: el código de U r-N am m u (III dinastía de U r, 2050 aproxim adamente) que si gue la com posición legal y no la ley del ta lió n: las leyes de Lipit-Istar (dinastía de Isin,.1910 aproxim adamente). Son anteriores a H am m ura bí en 350 y 185 años, respectivamente. La Biblia desconoce el nom bre de los su merios, a no ser que se pretenda sostener con G. Dossin que Shine’ar (Gén. 10, 10; 11, 2; 14, 1.9; Jos. 7, 2,1; Is. 11, 11; Zac. 5, 11; Dan..1, 2) es la corrupción de Sum er. Pero h a bla de U r de los caldeos (Gén. 11, 31, etc.), de Larsa (Elasar de Gén. 14, 1), de U ru k (Ereq de Gén. 10, 10). Los primeros capítulos del Génesis tienen semejanza, según el género lite rario, con el contenido de los him nos del culto de los sum erios.

Asimismo la creación,, la organización de la civilización, los patriarcas, el diluvio y otras tradiciones, presentan afini dades en cuanto a la forma en la literatura bíblica y en la súm era.

Bibliografía

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