SERPIENTE de bronce
Al dirigirse el pueblo desde Cades hacia M oab después de haber pasado unos 38 años en el desierto, cuando los hebreos hubieron de encam inarse hacia el gol fo elanítico, a causa de la negativa de los edo mitas, para retroceder luego desde el este hacia el norte, «el pueblo, im paciente, m urm ura ba por el camino contra Dlos y contra Moisés», y entonces m andó el Señor serpientes que, en castigo, causaran la muerte a un gran núm ero de hebreos. Los rebeldes, aterrorizados, reconocen su culpa y suplican a Moisés que interceda ante Yavé, que le dio orden de ha cer una serpiente de bronce y colocarla sobre un asta, para que los que habían sido m ordidos pudiesen m irarla y recibir la cura ción (Núm. 21, 4-9). Los israelitas llevaron consigo a Jerusalén esta serpiente de bronce que se conservó en el T em p lo; pero habiéndose convertido con el tiempo en objeto de culto idolátrico, el pia doso rey Ezequías m andó hacerla pedazos y quemarla (II Re. 18, 4).
Según advierte Sab. 16, 16 s, la serpiente de bronce no era más que una prenda y un símbolo de salvación. «Efectivamente, el que se volvía hacia aquel signo se salvaba, pero no en virtud de lo que veía, sino por Ti que eres el Salvador de todos» (A. Vaccari). Era una m irada suplicante que im ploraba de Yavé el perdón, reconociendo que la m ordedura re cibida era un castigo m erecido por la propia culpa. N o tienen, pues, fundamento alguno las semejanzas buscadas (para Núm.) con los con 553Aceptos religiosos de otros pueblos (Egipto, Babilonia, excavaciones de G azer y Susa) acerca de la divinización de la serpiente y del poder m ágico a ella atribuido (Thereau-Dangin, en Revue d’histoire et de litter. religieuse, I [1896] 151-58): tales analogías sólo atañen a algunos elementos externos. El culto idolátrico a la serpiente de bronce en el Templo forma parte de aquel sincretism o que era el elemento esen cial de la religión (y.) popular desarrollada únicamente a p artir de la escisión de los dos reinos, primero en Israel y luego en Judá. N. S.
Jesucristo (Jn. 3-14 s.) expone el sig nificado sim bólico del episodio: la serpiente de Moisés era un a figura simbólica de Cristo C rucificado: «A la manera que Moisés levan tó la serpiente.., así es preciso que sea levan tad o (ú 0 ó: término técnico para la crucifi xión) el Hijo del hombre (cf. Jn. 12, 32), para que to d o el que creyere en Él tenga la vida eterna».
Bibliografía
A. C la m e r, Nombres (La Ste. Bible. ed. Pirot 2), París 1940. p p. 369-72. F. M. B r a un, S. Juan (ibid. 10), 1946, p p. 335 s. A. Vacca ri. La S. Bibbia. I, Firenze 1943, p. 395 s.¡V III. ibid, 1950. p. 301.