SENAQUERIB
Hijo de Sargón II y sucesor suyo en el trono asirio (705-681). Aunque muy inferior a su padre, Senaquerib logró dominar la difícil situación en que se vió su vasto imperio. Al morir Sargón, se rebela Merodac Baladán en Babilonia con ayuda del Elam. Interviene Senaquerib y sustituye al rebelde, Bel-ibni. Luego se moviliza rápidamente contra el occidente, en cuya trama antiasiria está complicado también Ezequías , que ya era aliado de Merodac Baladán. Ataca a Fenicia, donde somete al rebelde Lulí de Sidón con sus aliados; luego se dirige hacia Filistea, que queda totalmente conquistada, y el ejército egipcio enviado por el faraón Shabaka para socorrer a los de la liga antiasiria es desbaratado en Elteqeh (a 700). Habiendo asediado a Laquis, Senaquerib manda legados a Jerusalén para pedir la rendición total de la ciudad, pero el rey Ezequías lo rechaza (II Re. 18, 13-19, 14). Senaquerib insiste con cartas, pero el profeta Isaías promete al rey de Judá el auxilio divino, y, efectivamente, el general asirio, de manera imprevista, a causa de una terrible pestilencia, se vió forzado a regresar a Nínive (II Re. 19, 35).
546AEl relato bíblico se encuentra confirmado en Herodoto (II, 141) en lo que se refiere a los egipcios, que también son parte directamente interesada, y por otra parte completa lo que el mismo Senaquerib escribe en el célebre «Cilindro de Taylor» acerca de sus campañas en Palestina. El monarca, después de haber narrado con ostentación sus victorias, pasa en silencio el resultado de su acción contra Ezequías, diciendo únicamente que lo había asediado y que había saqueado su estado. Tampoco era más risueña para Senaquerib la situación en Mesopotamia. Al trono de Bel-ibni, incapaz de resistir a Merodac Baladán, había subido el hijo de Senaquerib, Ašur-nadin-šūm, pero la situación seguía siendo precaria, a causa del Elam, enemigo declarado de Asiria. Senaquerib decidió organizar una expedición por mar, y los elamitas reaccionan invadiendo a Babilonia. Senaquerib se retira decidido a atacar al Elam por tierra, y se riñe una terrible batalla entre Senaquerib y el Elam, en Halul, hacia el año 690. Dos años después (689), Senaquerib logra asediar a Babilonia, la derrota y la destruye totalmente y toma para sí el título de «Rey de Súmer y de Acad».
Si fué grande el odio de Senaquerib a Babilonia, no menos grande fué su pasión en favor de Nínive, a la que trató por todos los medios de embellecer. En Nínive se recuerdan los grandes edificios a él debidos, entre los cuales su palacio, la organización de los jardines públicos y construcciones hidráulicas. A los ocho años de haber ocupado Babilonia, pasados en relativa calma, Senaquerib fué asesinado por dos hijos suyos (II Re. 19, 37; II Par. 32, 21).
Bibliografía
G. Ricciotti, Storia d’Israele , I, Torino 1947, nn. 9-11, 489-98. S. Moscati, L’Oriente Antico , Milano 1952. A. Parrot, Nínive et l’Ancien Testament ( Cahiers d’archéologie biblique , 3), Neuchâtel 1953, pp. 36-46.