INTRODUCCIÓN bíblica
Entendida en el sentido más amplio, es el conjunto de los conocimientos necesarios o útiles para darse con fruto a la lecleclectura y al estudio de la Biblia, en cuanto que está formada por una porción de libros diferentes entre sí y difíciles por razón de la lengua original, por la mentalidad de los autores que los escribieron en remotos tiempos y en circunstancias con frecuencia poco conocidas, por su contenido doctrinal,- a veces superior a la inteligencia humana, y cuyas dificultades se han aumentado con los errores sobre esas materias (II Pe. 3, 16). Así se consideran también como ciencias de introducción a la Biblia la filología semita, la historia, la geografía y la arqueología bíblica, además de un suficiente conocimiento de las verdades reveladas, etc. Pero actualmente por introducción bíblica se entiende comúnmente el tratado de las princi-. pales cuestiones que constituyen una preparación inmediata a la lectura de la Biblia o de cada una de sus partes, por lo que se divide en general y especial.
A la primera pertenecen las cuestiones relativas a la existencia y naturaleza de la inspiración, al canon y al texto de los libros inspirados y a su hermenéutica, o sea a demostrar: 1) que los libros sagrados son fruto de la colab oración entre Dios y el hagiógrafo; 2) cuáles y cuántos son esos libros reconocidos por la Iglesia como inspirados, con exclusión de todos los otros, particularmente de los apócrifos; 3) que tales libros sagrados han llegado hasta nosotros sustancialmente íntegros, no obstante las múltiples transcripciones de los autógrafos originales (que hace ya muchos siglos que se perdieron) y las numerosas traducciones; 4) finalmente, qué reglas deberán seguirse para interpretarlos debidamente (v. Inspiración, Canon, Textos bíblicos, Hermenéutica, etc.).
La introducción bíblica especial abarca las cuestiones propias de cada uno de los libros de la Biblia: autenticidad literaria, integridad textual, forma estilística, circunstancias de composición (tiempo, lugar, fines buscados por el autor). 288ASegún muchos acatólicos y los escritores antiguos, hay que distinguir entre concepto y método de interpretación bíblica, la cual, como ciencia sistemática, en realidad es moderna, y cuya historia se confunde prácticamente con la exégesis. Los hebreos de los últimos siglos a. de J. C. se ocuparon principalmente del canon y de la hermenéutica, y hubo escuelas célebres que hasta el s. x desp. de J. C. trabajaron mucho, incluso en torno al texto sagrado. Los antiguos escritores eclesiásticos recogieron noticias relativas a cada uno de los hagiógrafos, se preocuparon de establecer distinción entre los libros sagrados y los apócrifos, formularon las principales reglas de interpretación. Así hicieron los padres alejandrinos y antioquenos, y especialmente San Jerónimo y San Agustín, el cual fue el primero que dio una colección sistemática de reglas hermenéuticas.
Sus escritos sirvieron generalmente de guía hasta llegar a los autores medievales, entre los cuales se distinguió Santo Tomás, incluso por haber profundizado definitivamente en el concepto de inspiración. Posteriormente, al difundirse el conocimiento de las lenguas bíblicas, y con motivo de las decisiones del Concilio de Trento sobre la autenticidad de la Vulgata y sobre el Canon, comenzaron a tratarse sistemáticamente incluso las otras cuestiones de introducción, de la que el dominico Sixto de Siena (f 1569) presentó el primer ejemplar completo. Poco tiempo después el oratoriano R. Simón (f 1712) fue el primero en aplicar a la Biblia los métodos de crítica histórica, que, si bien encontraron tenaz resistencia en un principio, acabaron por ser adoptados hasta por los acatólicos y aun hoy están sustancialmente en vigor. Entre las mejores obras de introducción de autores son notables las de J. Verdunoy (1927), R. Cornely - A. Merk (1934), J. Renié (1935), H. Lusseau-M. Collomb (1936), H. Simón - J. Prado (1950), H. Hópfl - B. Gut (1950), /wInitiation biblique e Institutiones biblicae (1951), G. M. Perrella (1952). [L. V.]
Bibliografía
H. Höpfl - B. Gut, Intr. gen. in S. Scripturam, 5.ª ed., Roma 1950, pp. 1- 19. G. M. Perrella, Intr. gen. alla S. Bibbia, 2.ª ed., Torino 1952, pp. 9-11.