Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

GAD

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Séptimo hijo de Jacob, habido de Zelfa, esclava de Lía. El nombre procede de la exclamación de ésta: ba’gad, la buena fortuna (= gad) ha llegado (Gén. 30, 11). En realidad, gad, de la raíz de gádad (cortar, determinar; como ¡j.oipa = Parca, de μείρομαι, dividir), significa buena suerte, felicidad. Se sabe que en Siria y Palestina existió el culto a esta divinidad (Gad), correspondiente a la griega ἡ Τύχη» la fortuna (cf. los nombres de ciudad: Baal- Gad, junto al Hermón, Jos. 11, 17; 12, 7, y Migdal-Gad, en Judá, Jos. 15, 37, e Is. 65, 11, donde se habla del culto a Gad paralelamente con Meni = destino). Gad es el penúltimo en la lista de los hijos de Jacob (Éx. 1, 4; I Par. 2, 2). Tuvo siete hijos (Gén. 46, 16) que dieron origen a otras tantas familias (Núm. 26, 15-18). La tribu que de ahí se formó contaba con 45.650 miembros a la salida de Egipto (Núm. 1, 24). La bendición de Jacob (Gén. 49, 19) y la de Moisés (Dt. 32, 20 ss.) celebran su espíritu guerrero: es la tribu más poderosa del este del Jordán, que tiene a raya a los enemigos, dispuesta a despedazarlos, como el león a su presa.

Juntamente con la de Rubén, con la que va siempre unida, en la distribución del territorio se adjudicó la mejor y la primera parte: el fértilísimo Galad, a propósito para los rebaños, en la Transjordania, desde el lago de Genesaret hasta el mar Muerto (Núm. 32). Manteniéndose fiel a la promesa hecha a Moisés, marchó a la cabeza de las otras tribus para cooperar a la conquista de Canán y repasó el Jordán una vez terminada la campaña. Expresó con la erección de una gigantesca columna su inalterable adhesión al yaveísmo (Jos. 22, 9-33). Gad se extendio por el norte hacia el Arnón, dejando a Rubén al sur.

Las ciudades principales: Jazer, junto al límite norte oriental (= Sar, al 223Bsur de Rabat-Ammon); Atarot (al este del mar Muerto, mencionada en. la eeestela de Mesa, lín. 10, 13); Dibon (= la actual Dibán, a 5 km. del Arnón, donde se descubrió dicha eeestela); Nemra (= Tell Nimrim), uno de los principales centros para el pasto; Bet Harán (= Tell er-Rame); Majanaím (= Kirbet Mahna), donde se refugiará David (y.) huyendo de Absalón; Sucot (= Tell el-Ahsas); Safón (= Tell Sacidije: Jue. 12, 1). Núm. 32, 3.34 ss.; Jos. 13, 24- 27. Gran parte de este territorio cambió frecuentemente de manos.

Después de la muerte de David, que había sometido a Moab (II Sam. 8, 2), se dieron varias alternativas entre el dominio israelita y el moabita. Tampoco quedaron bien definidos los límites entre Gad y Rubén debido a que algunas ciudades pasaron de una tribu a otra. El gadita Jefté (v.) libertó al territorio del yugo de los amonitas (Jue. 10-11). Gad se mantiene fiel a Saúl, a quien dio honrosa sepultura, y Majanaím fue la sede del reino de Isbaal (II Sam. 2, 4-8); pero ya se habían puesto al lado de David muchos excelentes guerreros de Gad (I Par. 12, 8.14 s.). Gad desaparece de la historia hebrea amalgamado con los elementos indígenas, y en su territorio aparecen amonitas y moabitas (Jer. 48, 19.34; 49, 1). [F. S.]

Bibliografía

F. M. Abel, Géographie de la Palestine, I, París 1933, pp. 276, 380
II, 2.ª ed., 1938, pp. 67-70. A. Clamer, La Ste. Bible (ed. Pirot, 2), París 1940, pp. 445-52, 737. A. Gelin (ibid., 3), 1949, pp. 85 s., 118-24.

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