FELIPE, Diácono
Segundo de los siete diáconos, llenos de espíritu y sabiduría, ordenados en Jerusalén por los Apóstoles y destinados a cuidar de las viudas y de los judíos helenistas (Act. 6, 1-4); llámasele también evangelista para distinguirle del Apóstol del mismo nombre. Habiendo abandonado a Jerusalén a causa de la persecución que se desencadenó a la muerte del diácono Esteban, Felipe evangelizó a Samaria, donde obró muchos milagros, entre los cuales está el de haber convertido y bautizado a Simón el Mago (Act. 8, 1-13), objeto, después, de maldición con motivo de su simonía. Invitado por un ángel se dirigió al camino de Gaza, y allí instruyó en el cristianismo al eunuco etíope, que había peregrinado a Jerusalén y se hallaba perplejo sobre el c. 53 de Isaías, acabando por bautizarlo después del acto fundamental de fe en la divinidad de Jesucristo (Act. 8, 26-38). En saliendo del agua, el Señor arrebató a Felipe y lo trasladó a Azoto, donde inició una correría misional a través de las ciudades de Filistea que había de terminar en Cesárea marítima (Act. 8, 39 s.).
En su casa de Cesárea, donde vivía con cuatro hijas vírgenes y profetisas (Act. 21, 8), prestó asilo durante muchos días a Pablo y compañeros cuando regresaban del tercer viaje apostólico (en el 58 desp. de J. C.), y allí predijo el profeta Agabo, con una acción simbólica — la de atarse las manos y los pies con el cinturón de Pablo — el inminente encarcelamiento de Pablo (Act. 21, 10 ss.). Una tradición antigua hace a Felipe obispo de Trales, donde le hace morir de muerte natural (Acta SS.; iunii 1, París 1862, pp. 608 ss.), aunque otros martirologios dan la preferencia a Cesárea, donde, según testimonio de San Jerónimo (Ep. 180: ML 22, 82), se conservaba la casa en que vivía con sus cuatro hijas. [A. R.]
Bibliografía
F. Vigouroux, s. v., en DB, V, col. 270 ss.