Diccionario Bíblico

Armando Rolla

DRAGÓN

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Con este término griego (δράκων de δέρκομαι «mirada fija») tradujeron los Setenta, con propiedad, doce veces el, hebreo tannīm, cinco veces liwejātān, dos veces náhás, «serpiente»; y lo emplean otras ocho veces en su forma original (Est. 1, 1; 10, 3c [Vulg. 11, 6; 10, 7]; Sab. 16, 10; Eclo. 25, 15; Dan. 14, 22-27). El Dragón es un monstruo marino o 166Acetáceo (Gén. 1, 21; Sal. 148, 7; Job 7, 12; Is. 27, 1) o una horrorosa serpiente (Éx. 7, 9-12; Dt. 32, 33; Sal. 71, 13), el cual unido alguna vez con raháb, «crueldad» (Is. 51, 9; Job 26, 12 ss.), otro monstruo marino, es imagen de los poderes del mal o también de un especial enemigo político (Egipto: Is. 27, 1; Ez. 29, 3; 32, 2), o de fuerzas enemigas en general, adversas a los hombres e incontenibles (Is. 51, 9; Jer. 51, 34; Job 7, 12; Sal. 74, 13; 91, 13). Siendo creatura de Yavé (Gén. 1, 21; Sal. 104, 26) nunca aparece como enemigo directo de Dios, todo lo contrario de lo que ocurre con el dragón del Ap. 12;

20. Ninguna afinidad tiene con los dragones del mito en Oriente, que o son personificaciones de fuerzas elementales de la naturaleza escondidas en el agua y que amenazan al hombre, como los tnn y Itn del Ras Shamra, o personificaciones del caos primitivo, comunes en las concepciones dualistas del universo, contra las cuales 166Bdeben combatir los Dioses creadores (En-lil y Marduk de Babilonia, Horus de Egipto, Tesub jeteo). El dragón bíblico no toma parte en un drama de creación ni representa al caos. No es una realidad cosmogónica sino una pura metáfora. En el Ap. el dragón representa a Satanás, enemigo capital del Cordero. En 12, 9 se le identifica con la «antigua serpiente» (cf. Gén. 3, 1-15). Como símbolo principal después del símbolo del Cordero, aparece en el punto culminante del libro: color de fuego, con siete cabezas (opuestas a los siete espíritus de Dios: Ap. 1, 4; 3, 1; 4, 5, 6) y diez cuernos (cf. Dan. 7, 7); es vencido en el cielo por el ejército angélico; se enfrenta en la tierra con la Mujer (la Iglesia); pero ésta acaba por quedar victoriosa, y el dragón es derrotado (Ap. 13; 20, 2). [A. R.]

Bibliografía

A. Romeo, en Enc. Catt. Ital., IV, col. 1921-25 (con amplia 167Abibliografía).

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