Diccionario Bíblico

Francesco Vattioni

DINERO

Recursos

Desde los primerísimos tiempos el comercio está regulado por cambios en especie. Los pueblos pastores pagan con cabezas de ganado (en latín pecus), de donde viene la palabra pecunia (dinero). Luego se introduce en el comercio el oro y más frecuentemente la plata, debido a su elevado valor. Pésanse los lingotes, los anillos, como los 400 siclos de plata que da Abraham a Efrón por la cueva de Macpela (Gén. 23, 16), y los 20 siclos que recibieron los hermanos de José (Gén. 38, 28), los 1.100 siclos que los filisteos prometieron a Dalila (Jue. 16, 5), el dinero recogido a la entrada del Templo en el reinado de Joás de Judá (II Re. 12, 10 s.). Gén. 23, 16 dice expresamente que la plata de Abraham tiene un valor comercial; Gén. 2, 12 dice que el oro de la tierra de Evila es muy fino. Las primeras indicaciones monetarias en sentido estricto que aparecen en la Biblia se remontan a los libros de Esdras y Nehemías : las sumas son evaluadas en adarkónim (Esdr. 8, 27) o darkemonim o dracmas. Trátase probablemente de dáricos persas del peso de 8,41 gr. oro (= un siclo babilonio). Los persas conocen con el nombre de siclo medo una moneda equivalente a un dárico de oro.

Es posible que los siclos de plata de Neh. 5, 15; 10, 32 sean siclos medos. En tiempo de los Macabeos, Antíoco Sidetes permitió a Simón acuñar moneda (I Mac. 15, 6). Antíoco VII revoca el permiso (I Mac. 15, 27). En el Nuevo Testamento figuran monedas griegas y romanas. Entre las griegas de plata, el óbolo, la dracma (seis óbolos), el didracma (= medio siclo hebreo), el tetradracma o estatera (cuatro dracmas o un siclo), la mina (100 dracmas) y el talento (60 minas). Cf. Mt. 17, 27; 18, 23-28; Lc. 1, 13.

25. El tetradracma es considerado como unidad monetaria, cuyo peso y valor varían (15 gr. aproximadamente). Entre las monedas de cobre en general, el calco (un octavo de óbolo) significa o la moneda de cobre en general (Mt.10, 9), o una pequeña moneda determinada (Mc. 12, 41). Entre las romanas, el denario de plata (10 ases = dracma = medio siclo); el as, pequeña moneda de cobre; el dispondium (dos ases); el cuadrante (un cuarto de as: Mt. 5, 26); el minutum o lepton (medio cuadrante; Mc. 12, 41-44; Lc. 12, 59). Mt. 26, 15; 27, 3. 5. 6. 9 habla de treinta piezas de plata ἀργύρια sin especificar el precio 156Bde la moneda. Puede suponerse que se trata de siclos o de tetradracmas, cantidad fijada por la Ley (Éx. 22, 12) como compensación al que accidentalmente causara la muerte a un esclavo.

Para formarse una idea aproximada de los valores, recuérdese que el denario para los romanos, así como la dracma para los griegos (cf. δραχμὴ ἡμέρᾳ de Tob. 5, 15) constituyen la paga diaria de un soldado o de los operarios de la parábola evangélica (Mt. 20, 2) y la tasa (numisma census de Mt. 22, 19) que los hebreos deben pagar a los romanos, lo mismo que todos los hebreos, desde la edad de los veinte años, deben echar en el Templo todos los años medio siclo (Éx. 30, 12-16; II Par. 24, 4-15; Mt. 17, 24- 27. Neh. 10, 33 habla de un tercio de siclo). Además, se adquieren dos pájaros por un as (Mt. 10, 29) y cinco pájaros por dos ases (Lc. 12, 6). [F. V.]

Bibliografía

J. Vandervost, La monnaie dans la Bible, en Collectanea Mechliniensia, 11 (1937) 5-43. A. G. Barrois, Manuel d’archéologie biblique, II, París 1953, pp. 258-73. R. Follet, Constituerunt et triginta argenteos, en VD, 29 (1951) 98 ss. DAB, v. Monnaie, p. 213, con sus varias acepciones.

Voces relacionadas

Internas