Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

CANDELABRO de siete brazos

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En la tienda-santuario por la parte meridional del santo (Ex. 26, 35; Núm. 8, 2), delante del velo que separaba al santo del Sancta Sanctorum (cuadrado en donde estaba el arca): Éx. 27, 21; Hebr. 9, 2, había un candelabro con siete lámparas movibles que un sacerdote despabilaba y abastecía de aceite puro de oliva (Éx. 27, 20; Lev. 24, 2), lo encendía por la mañana y lo apagaba por la tarde (Éx. 27, 21; cf. II Par. 13, 11), cuando se echaba el incienso para el altar de los perfumes (Éx. 30, 7 s.). El mechero de las lámparas, provisto de su torcida, estaba vuelto hacia la pared de enfrente, donde estaba la mesa con los panes de presentación.

Las lámparas, lo mismo que el resto del candelabro: pinzas y vaso para los despojos, eran de oro 95Bpurísimo (Éx. 35, 14; 25, 31. 38; Núm. 8, 4). El candelabro está descrito en Éx. 25, 31-39; 37, 17- 24. Partiendo de la base o pie se yergue recto el fuste o ramo central (Éx. 25, 31), del que se desprendían seis ramos o brazos de dos en dos, a igual distancia, que subían a igual altura, concéntricos todos ellos con la punta superior del fuste. Fuste y brazos eran bastante delgados (en hebr. qanim = cañas; Éx. 25, 31 ss.; 37, 17 ss) y estaban provistos de cálices (de labio ancho y fondo estrecho, como la flor del almendro), y adornados con capullitos y flores (de pétalos lanceolados y encorvados: lirios según la Vulgata), de construcción unitaria sin soldaduras (Éx. 25, 33).

En el fuste central tres cálices estaban en los tres puntos de donde salían los brazos, y uno en la cumbre: cada brazo lateral tenía tres cálices. No se sabe cuál era el número ni el emplazamiento de las flores y de los capullitos. Fué construido conforme al modelo dado por Moisés (Éx. 25, 40; Núm. 8, 4), por artistas de valor (Éx. 31, 2; 37, 1-17) que emplearon en él un talento de oro (= Kgs. 49,11; Éx. 25, 39), donación de los hijos de Israel (Éx. 39, 36), y consagrado con óleo sagrado (Éx. 30, 27; 40, 9), y colocado en el Tabernáculo un año después de la salida de Egipto (Éx. 40, 2. 4. 24).

El cuidado de él fue confiado a los caatitas.(TViim. 3, 31).

Según los rabinos, el candelabro medía 3 codos de alto por 2 (= 1,60 x 1,05, aproximadamente) de ancho (lámparas externas). Durante las marchas lo cubrían con púrpura violeta y con pieles de vaca marina (Núm. 4, 9). Salomón mandó construir, valiéndose de artistas fenicios, diez candelabros sobre el mismo modelo (Éx. 25) y los puso en el Templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda (= sobre cada una de las paredes, o, según los rabinos, a los lados del candelabro de Moisés): I Re. 7, 49; II Par. 4, 7. El candelabro de Moisés no es mencionado en el texto, pero parece enteramente normal el que lo conservaran y continuaran encendiendo todas las tardes (cf. II Parí. 13, 11).

Los candelabros de Salomón aumentaban la magnificencia, mas no consta que llegaran a estar nunca revestidos del carácter sagrado del antiguo. Nabucodonosor los llevó a Babilonia juntamente con los demás objetos de valor (Jer. 52, 19; cf. II Re. 25, 15; II Par. 36, 6. 10. 18). Los repatriados reconstruyeron el candelabro y lo pusieron en el nuevo Templo. Antíoco IV Epífanes se adueñó de él y lo despedazó (I Mac. 1,23). Lo reconstruyó Judas Macabeo (I Mac. 4, 49), y a éste alude Eclo. 26, 22, y es el que estaba en el templo restaurado por Herodes. El año 70 desp. de J. C. (destrucción 96Ade Jerusalén e incendio del Templo) estaba entre los pocos objetos que honraron en Roma el triunfo de Tito, y figura en un bajorrelieve del arco que el Senado erigió al vencedor.

En conjunto el candelabro está reproducido con rigurosa exactitud, mas no en sus detalles: las figuras de animales quiméricos que están en la base son incompatibles con la Ley y con las costumbres judías. El candelabro fue colocado en el templo de la Paz (Fl. Josefo, Bell. VII, 5, 7). En 455 Genserico lo llevó a Cartago, y el 534 Belisario lo trasladó a Constantinopla, de donde desapareció bajo Justiniano. Los significados simbólicos atribuidos al candelabro (Fl. Josefo, Bell. VIII, 5, 5: santidad de la semana judia; id., Ant. III, 6, 7; Filón, Mos. 3, 9: símbolo de los siete planetas; otros: símbolo de la presencia de Dios) son más o menos arbitrarios.

En Zac. 4, 2-12 el candelabro (con un ánfora aparte para alimentar las lámparas) es símbolo del Templo, y las siete lámparas que sostiene son símbolo de la Providencia que vela por la terminación del edificio (D. Buzy, Les symboles A. T., París 1923, p. 372 s.); la visión no tiene relación alguna con el candelabro mosaico. En Apoc. 1, 22 s. IIo se describe la forma de los siete candelabros de oro, símbolos de las siete iglesias de Asia, en tanto que Apoc. 11, 4 se refiere a Zac. 4, 2-12. [F. S.]

Bibliografía

E. Levesque, en DB, II, col. 541-46. B. Ugolini, Thesaurus antiquitatum sacrarum, XI, 885-1110. J. Haase, Der siebenarmige Leuchter des Alten Bundes, Monaco 1922. A. Clamer, Nombres (La Ste. Bible, ed. Pirot, 2), París 1940, p. 283. A. Ménard, Epître aux Hébreux (ibíd. 12), p. 309. R. Kittel, Historia de los Hebreos, 2, Barcelona 1947, p. 217. A. Parrot, Le chandelier aux sept lampes, en Rev. Hist. Phil. Relig., 26 (1946) 10- 31. J. Duplacy, Menorah et temple dans l’Apocalypse, en Mélanges A. Robert, París 1957, pp. 162-78. E. Testa, Il simbolismo dei giudeo-cristiani, Jerusalén 1962, pp. 285-311.

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