BIBLOS
(Hebr., Gebhál; Gubia en las cartas de El-Amarna). La actual Djebeil, 40 km. al norte de Beirut, en la costa mediterránea, una de las ciudades más antiguas y conocidas de Fenicia. Las excavaciones de P. Montet (1921) y de M. Dunand (1926-1953) proyectan luces no tanto sobre la población primitiva cuanto sobre las influencias extrañas a Biblos. 85BEgipto manifiesta su presencia desde la época de la segunda dinastía (h. 2800 a. de J. C.) con ofertas de los faraones a los templos de la ciudad. Si se exceptúa la interrupción del tiempo de los hiksos, las relaciones se prolongan hasta el de Sheshonk I (945-924) y de Osorkon I (924-895), cuyas estatuas se han descubierto. Los egipcios adquieren diferentes clases de madera (los cedros del Líbano no distan mucho de Biblos) y venden cargamentos de papiros que son repartidos incluso en el área de la civilización egea, de donde viene el que los griegos hayan llamado βύβλος al «libro» por el nombre de la ciudad. El mundo egeo aparece más adelante sólidamente atestiguado por el descubrimiento de enseres como la tetera y vaso de plata.
Los imperios mesopotámicos buscan embarcaderos más seguros en los puertos del Golfo Pérsico: por encima de la soberanía de Sargón de Acad, que lavó sus armas en el Mediterráneo, y de Hammurabí, que consiguió que su comercio afluyese al mismo mar, Teglatfalasar I hace a Biblos tributaria de los asirios. Después del desmoronamiento de Nínive y de la caída de Babilonia, Biblos corre la suerte del Asia Anterior: en el siglo vi entra en la órbita de los persas en la quinta satrapía; en el s. IV, después de la conquista de Alejandro Magno, pasa a estar bajo el control de los seléucidas; luego, al paso de Pompeyo, cae bajo. la administración de la provincia romana.
El Antiguo Testamento habla tres veces de Biblos: Jos. 13, 5 (texto dudoso) pone la ciudad fenicia en el límite septentrional de la Tierra Prometida; I Re. 6, 32 presenta los habitantes de Biblos como carpinteros y albañiles en la construcción del templo de Salomón; Ez. 27, 9 alude a los ancianos y a los peritos de Biblos como reparadores de los desperfectos de las naves de Tiro. De entre las muchas inscripciones descubiertas en las excavaciones, la más conocida es la del epígrafe del sarcófago del rey Ahiram (siglos xm-x a. de J. C.). Atribuyese un valor documental a la «Historia fenicia» de Sancuniaton referida por Filón de Biblos, según el cual la ciudad es un don de Baal Kronos a la diosa Baaltis (Baalath Gebhál).
La inscripción del rey Iehimilk de Biblos da fe de que en el panteón se halla Baalshamem, que corresponde al Eljon de Filón. El mito de la fecundidad y de la sucesión de las estaciones aparecerá igualmente en la leyenda de Adonis (v.), muerto por el jabalí y llorado por Afrodita, conmemorada en la fiesta de Biblos. [F. V.]
Bibliografía
P. Montet, Byblos et l’Égypte, París 1929. M. Dunand, Fouilles de B., París 1937- 39. M. Dunand, 86AChronologie des plus anciennes installations de B., en RB (1950) 583-603. M. Dunand, Byblia Grammata. Documents et Recherches sur le développement de l’écriture en Phénicie, Beirut 1945. R. Dussaud, B. et la mention des Biblites dans l’Ancien Testament, en Syria, 4 (1923) 300-315.