Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

AVARICIA

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Apetito desordenado de los bienes terrenos. El hebreo besac (etim. «ganancia ilícita») tradúcese en griego por πλεονεξία (A. y N. T.). Vicio frecuentemente reprobado en el A. T.: Éx. 18, 21; Job 31, 24 s.; Sal. 119 [118], 36; Prov. 1, 19 etc.; Is. 5, 8; 33, 15; Jer. 6, 13; Ez. 22, 12 s.; 32, 21 etc. y severamente castigado: Acán, los hijos de Samuel, Nabal, Guejazi (Jos. 7, 21, 26; I Sam. 8, 3; 25, 3-39; II Re. 5, 20-27).

Nuestro Señor la señala como el peor de los obstáculos para seguirle, hasta el punto de proponer la elección entre el mammona (v.) y Dios: Mt. 6, 24; Lc. 16, 13 ss.; cf. Mc. 7, 22. «Donde está tu tesoro allí está tu corazón» (Mt. 6, 21). Enseñanza que San Pablo repetirá equiparando la avaricia a la idolatría (Ef. 5, 5; Col. 3, 5). El dinero es el ídolo del avaro.

Jesús recomienda a los Apóstoles que la eviten (Lc. 12, 15; cf. 6, 24), y San Pablo, que pone tanto cuidado en huir de ella (I Tim. 2, 5) y la llama incluso «raíz de todos los males» (I Tim. 6, 10), dirige esta recomendación, especialmente al clero (I Tim. 3, 3; Tit. 1, 7); lo mismo San Pedro (I Pe. 5, 2); porque la avaricia es el móvil, la característica de los herejes (II Pe. 2, 3. 14), después de haberla estigmatizado (Rom. 1-29; I Cor. 5, 10 s.; 6, 10; Ef. 4, 19 etc.).

La avaricia movió a Judas a la 5. — Spadaeora. — Diccionario bíblico pecaminosa traición (Mt. 26, 15; Mc. 4, 10 s.; Lc. 22, 3 ss.; cf. Jn. 12, 4 s.) y sugirió el fatal disimulo de Ananías (v.) y Safira: Act. 5, 1- 11. [F. S.]

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