Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

MES DE MAYO

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En lugar de la diosa Flora y de las obscenas fiestas florales que se celebraban en el mes de M., los cristiaños pusieron a María y las castas manifestaciones en honor de Ella. El primero en asociar a M. la idea de María parece haber sido Alfonso X, rey de España (V. Alfonso X, en el s. xiii). Entre sus «Cantos de Santa María» hay uno que comienza con esta invitación: ajBicn venido, mayo...!», porque, con su serena alegrfa, nos invita a rogar a María con nuestros cánticos ante sus altares. Los joyeros de París, en el s. XIV, solfan llevar a Nuestra Señora, el 1.° de mayo, un «Mayo» sagrado o planta, adornada con brillantes, cintas y emblemás. En el s. XVI el benedictino Volfango Seidi (t 1562) publicaba en 1549, en Mdnaco de Baviera, un opúsculo con el título: «Mayo espiritualn, que es como un primer esbozo embrional del mes mariano. Tambión S. Fe lipe Neri (t 1596) solia exhortar a los jóvenes a prestar actos de particular obsequio a María (adornar sus imágenes con flores, cantar en su honor, componer ramilletes espirituales, etc.) durante el mes de M. En el s.

XVIi los novicios Dominicos de Fiesole, con ocasión del «Calendimaggio», organizaron, durante las primeras domfnicas de M., particulares demostraciones de homenaje a María. En 1701 estos obsequios se extendieron a todos los domingos de M., y posteriormente a todos los días del mes. Hacia finales del s. XVII honrdbase en Ndpoles a la Virgen, en la real iglesia de Santa Clara, durante el mes de M., todas las tardes, durante una hora, con cánticos sagrados y con la bendición con el Santfsimo Sacramento. En 1699 el capuchino P. Lorenzo von Schnueffis publicaba una colección de cánticos mariaños para el mes de M. En 1725 esta piadosa práctica fue, por decirlo así, codificada por el jesuita veronense P. Anfbal Dionisi (1679-1754) en su folleto «Il mese di María, ossia il mese di M. consacrato a María con Tesercizio di vari fiori di virtii proposti ai vari divoti di Lei... da praticarsi nelle case, dai padri di famiglia, nei monasteri, nelle botteghe ecc». Este fo lleto alcanzó 18 ediciones en el curso de un siglo. En 1758 el P. Lalomia, S. J., en su a Mese di M.b (que alcanzó muy pronto más de 60 ediciones), reemplazd las cotidíanas consideraciones morales propuestas por el P.

Dionisi, con las consideraciones sobre la vida, los privilegios y las virtudes de María. En la primera mitad del s. XVIII el mes de M. pasó de las familias y comunidades religiosas a las iglesias. Así, en 1739 se practicd en público, en la iglesia parroquial de Grezzana, en el veronesado, por iniciativa del párroco Jerónimo Amigazzi. Muy pronto se extendio esta práctica a casi todas las parroquias veronesas, hasta que los jansenistas impulsaron al obispo Morosini a prohibirla, lo cual no impidid que la piadosa práctica se divulgara por varias ciudades de Italia. Contribuyd mucho a esta difusión el célebre a Mese di Maggio» del P. Alfonso Muzzarelli (1749-1813), publicado en 1785 y enviado por él a todos los obispos de Italia. Sólo en el siglo pasado alcanzó el opúsculo un centenar de ediciones y varias traducciones a lenguas extranjeras. El mismo Muzzarelli introdujo en Roma, en 1803, en el oratorio de Caravita, la piadosa práctica del mes de mayo, que pronto fue imitada por unas veinte iglesias romanas. Durante la primera mitad del s. XIX esta prlctica se extendid ya por casi todas las naciones de Europa, por los Estados Unidos de América e incluso por varias diócesis de China.

Pío VII, en 1815, y Pío IX, en 1859, concedieron indulgencias especiales. En la segúnda mitad del mismo s. XIX el mes de M.se había ya extendido por casi todas las parroquias del orbe católico. Al mes de M. se afiadieron en lo sucesivo otros dos meses consagrados a la Virgen: el de septiembre, consagrado a la Dolorosa, instituido por los Siervos de María hacia la mitad del s. XIX, y el de octubre, consagrado a la Virgen del Rosario, instituido con ocasión de las apariciónes de la Inmaculada en Lourdes, propagado por los PP. Dominicos. BIBL.: Campana. E., María net culto cattollco, vol. I. pp. 404-447, ed. II. Turín 1943: Ferrini, II primo centenarto del mese mariano, Roma 1883; Manganotti, // mese di M. net secolo decimotiavo, Módena 1892; Vannucci, P., II mese di M. rtcercato nella sua istiiu done e nelle sue origini, Florencia 1876; Lattey, C., The Mont of Mary, co <tClergy Rev.», 29 (1948) páginas 323-330; Ranch, C.. Le Mois de M., en <rParoisse et Lit... 31 (1949) pp. 169-171.

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