MERCED (NUESTRA SEÑORA DE LA)
Nuestra Señora de la Merced es una advocación y título de la Virgen Santísima originado en España, en la región de Cataluña, y más concretamente en la ciudad de Barcelona. En el desarrollo devocional de esta advocación cabe distinguir tres períodos, en los que es natural que destaque el influjo de la Orden de la Merced, a cuyos orígenes está ligado el título mariano: 1.° Período silencioso y profundo, desde mediados del siglo XIII hasta principios del XVII, exactamente hasta la firma de la bula de canonización de San Raimundo. Durante este tiempo las riadas de cautivos, que acuden a dar las gracias a Santa María de la Merced y reciben el escapulario mercedario, la aclaman como Virgen Redentora, como Madre de misericordia. N.a S.a de la Merced no significa nada más que Santa María de la misericordia, Santa María de la redención, o simplemente Redentora de cautivos. valga la expresión— por la bula que otorga a San Raimundo los honores de santo, hace comprender la especial relación y protección de Santa María de la Merced sobre la ciudad de Barcelona y su comarca. Este nuevo aspecto de la advocación quedard siempre en pie para explicar el marianismo de la Orden mercedaria en sus origenes.
Pero de hecho comienza en 1601, y adquiere su cima más esplendorosa con la coronación canónica otorgada por breve pontificio de 31 de mayo de 1888, veinte años despuOs de haber sido declarada patrona. 3.° Se desarrolla principalmente en América. Los mercedarios acompanan a los primeros conquistadores, y su obra evangelizadora puede parangonarse con la de los demás institutos. Llevan, como es natu ral, su advocación predilecta, N.a S.a de la Merced. Aunque en las nuevas tierras se sigue recogiendo la alimosna de la redención», la Virgen de la Merced no es en América centro del maravilloso espectdculo de acción de gracias de parte de los cau tivos. Merced, entonces, se relaciona con el sentido etimolOgico de hacer favor. N.a S.a de la Merced ser i N.a S.a del favor, de la gracia, de las mercedes. Y es en América, concretamente en Pen!,, y a medíados del siglo xv, donde esta advocación comien za a ser patronimico de las mujeres en la forma plural: María de las Mercedes, o simplemente Mercedes. Este desarrollo devocional de América pasO a los paises europeos. Fdcilmente se conecta con el valor histórico: merced = redención del cautivo.
Hitos de la devoción a N.a S.a de la Merced en América son los numerosos santuarios en donde se venera. Con la indepen dence de las repiiblicas americanas, este culto ha ido en auge. No hay repdblica en donde no tenga la devoción a Santa María de la Merced algtin carlcter oficial, o no hayan recibido sus santuarios el título de basilica, o no hayan sido corodadas sus im&genes, o no se haya declarado de algtin modo su patronazgo. Para mencionar algunos, recordaremos a Argentina, donde N.a S.a de la Merced del Tucumán ha sido oficialmente proclamada Generala de los Ejdrcitos Argentinos, y en 1912 solemnemente coronada. En Santiago de Chile el templo de la Merced fue elevado al rango de basilica y la imagen canónicamente co ronada en 1918. N.a S.a de la Merced de Pasto, Colombia, fue canónicamente coro nada en 1941. La Merced de la basilica de Quito fue solemnemente coronada en 1918. Y N.a S.a de la Merced de Lima, declarada patrona de los campos del Perú y patrona de los Ejdrcitos peruaños, fue solemnemente coronada en 1921.
Y en España no queremos dejar de mencionar a N.a S.a de la Merced de Jerez de la Frontera, cuyo templo, elevado al rango de basilica, posee una venerada imagen declarada patrona de la ciudad y su comarca el 27 de junio de 1949 (cardenal Segura y Sdenz, La esclavitud, Sevilla 1950, cuyo valor histórico está en los documentos que trae). La espiritualidad que se encierra en la advocación de N.a S a de la Merced es la que corresponde al misterio de la medíación, tanto en la parte de distribución de las gracias como en la cooperación a la obra redentora. La redención del cautivo, como hecho histórico de la Edad Medía, es un trasunto de la redención de la esclavitud del pecado, que constituye el objeto prin cipal del misterio redentor. El aspecto de distribución de gracias se acentda con el plural: Nuestra Señora de las Mercedes. Ambos elementos y la fundación de una nueva familia religiosa en la Iglesia es lo que principalmente se destaca en la liturgia de la fiesta de la Merced. Intentamos ahora explicar el origen bistdrico de este título o advocación.
En el Castellano de la Edad Medía, «merced» significa la obra de misericordía de redimir al cautivo. aHacfan obra de merced» cuantos particulares o cuantas instituciones religiosas redimian cautivos. La Orden de Santiago y la de la Santísima Trinidad reciben en esta dpoca la denominación de «Orden de la Merced» y sus casas y hospitales destánados a los cautivos o relacionados con su redención eran «casas de merced». «Redimir cautivos —escribe el Padre Faustino D. Gazulla— se decia que era obra de merced; por eso leemos en las Partidas: “Sacar a los omes de captivo es cosa que place mucho a Dios, porque es obra de merced”» {La Patrona de Barcelona y su Santuario, Barcelona 1918, p. 3).
Y es curioso que la actual Orden de N.a S.a de la Merced no recibe en un principio esta de nominación, sino la de «Orden de Santa Eulalia», denominación debida a dos hechos: 1.° El haberse fundado el día de San Lorenzo de 1218 en el altar principal de la catedral barcelonesa, también dedicada a la Santa Cruz, pero cuya principal patrona era Santa Eulalia. 2.° El haber vivido los primeros mercedarios en el Hospital de Santa Eulalia, contiguo al palacio real, que les había donado el rey don Jaime I. cCdmo, entonces, se origina la denomi nación aOrden de Santa María de la Merced» hasta ser exclusiva de los mercedarios, que se transfiere de la Orden a una imagen de la Santísima Virgen —de aquí la advo cación: Virgen de la Merced, N.a S.a de la Merced— y denomina un hibito, y todo ello localizado en Barcelona?
Antes de acudir, brevfsimamente, a los documentos, anticipemos tres hechos: 1.° El hdbito que desde un principio visten los mercedarios, del todo bianco, es llamado en los documentos: cHdbito de Santa María», y viviendo aun San Pedro Nolasco. 2.° La primera casa y templo que los mercedarios construyen en Barcelona est& dedicado no a Santa Eulalia, como sería natural, sino a la Santísima Virgen María, que comienza a ser llamada «de la Merced», como los religiosos que moran en el convento y regentan el templo. 3.° Todos los bienes de la Merced, a excepción de los necesarios para vivir, tenían que ser dedicados a la redención de los cautivos. La conjunción de estos tres hechos hace que la denominación gendrica amerced» = redención del cautivo, denomine un instituto religioso, un hdbito y una imagen de la Santísima Virgen, la que ese instituto venera en su primera casa y templo. Histdricamente hay una concrcción del valor gendrico: merced = redención del cautivo, a la significación de Merced = una imagen de la Virgen Santísima, un institute religioso y su hfibito.
Las lecciones del Breviario Romano, en la fiesta particular de la Merced, narran una triple aparición de la Virgen Santísima a San Pedro Nolasco, a San Raimundo de Pefiafort y al rey don Jaime I, al objeto de fundar la Orden. En esta narración la Virgen se llama a sf misma Madre de la Merced y Misericordía. Se concedieron dichas lecciones por vez primera el ano 1616 (Of. Llinás, Josd, Bullarium, p. 225). Las reformadas del año 1696 conservan los mismos elementos históricos. Nos parece fundamental, para explicar la advocación y título de la Merced, hacer una breve incursión p'or los documentos. Lo cual nos hard formar un juicio exacto acerca del valor de la triple aparición que pasó el Breviario el año 1616 tomada de un documento pontificio anterior: la bula de canonización de S. Raimundo del año 1601. Los documentos atestiguan una divina inspiración y mandato de la Trinidad en la fundación de la Orden mercedaria. Son estos documentos las primeras Constituciones de la Merced del ado 1272, un diploma ponti ficio de Juan XII del año 1318 y un diploma del rey de Aragón del año 1399.
La vez primera que por escrito nos consta que el mandato, la inspiración y la institución divina, con fuente en la Trinidad, se relacionan con la Virgen María, explicando asi por qué el hfibito mercedario se llama ade Santa Marías y a la Virgen se dedica el primer templo por los mercedarios construido, es el ano 1414. El P. Antonio Quexal —hoy diriamos Cajal—, General de la Orden de 1406 a 1417, en documento dirigióo a la Santa Sede, dice: a... a singular alabanza y gloria de Dios y de su gloriosa Madre la Virgen María, que es el fundamento y cabeza de nuestra Orden...» (Gazulla, Refutación. p. 230, y La Orden de N» de la Merced, pp. 109 y 182). El mismo P. Gazulla anade, valorando este testimonio: a El P. Quexal fue elegido Maestro General en 1406, de manera que si su ingreso y formación religiosa fue de bastantes aftos anterior... sin ninguna violencia pueden ponerse a medíados del $iglo xiv. No nos dice cómo y por qu 6; pero sus palabras son demasiado elocuentes, y demuestran que él había adquirido de sus mayores la convicción de haber sido la Santísima Virgen la fundadora de su insti tuto. El testimonio del P.
Quexal no hay duda que merece ser tenido muy en cuenta por haber sido una de las personas m is honorables de su tiempo, embajador por el rey de Aragón en el Concilio de Constanza y uno de los considerados dignos de ocupar la silla pontificia. Victima de subita y rfipida enfermedad, murió alii mismo antes de ser elegido Martin V» (La Orden de N» S.» de la Merced, pp. 109-110). Y llcgamos, en este mismo siglo xv, al P. Nadal Gaver, General de la Merced de 1441 a 1474, en el cual, por vez primera, aparece la triple aparición de la Santísima Virgen, para fundar la Orden, a San Pedro Nolasco, a San Raimundo de Pefiafort y al rey don Jaime. El indudable elemento mariano o influjo de la Virgen Santísima en los origenes mer cedarios, que en el P. Cajal se llama «fundamento y cabeza de la Orden, ahora se amplifica en la triple aparición. El mandato de la Trinidad y la inspiración divina ahora son explicados con la referida triple apari ción. La obra llamada Speculum fratrum, del P. Gaver, de 1445, que contiene este relato, ha sido objeto de magnificos anilisis crfticos por parte de los historiadores mer cedarios PP. Serratosa, Guillermo Vazquez Ntinez y Faustino D.
Gazulla, particularmente este dltimo. La narración díalogada y como en cuadros, del gusto de la dpoca, indica al lector menos avisado que se está revistiendo un hecho y una realidad histórica de ropaje literario. Pero acerca de aquella realidad o hecho, nos encontramos con dos elementos nuevos que es necesario valorar: 1.° Que la indudable intervención de Jaime I en los origenes mercedarios, en calidad de fundador de la milicia tedentora, atestiguada por los documentos, se la hace ahora objeto de la inspiración y mandato divino transmitido por la aparición al rey de la Virgen Santísima. 2.° Gaver es el primer autor mercedario que liga a San Raimundo de Pefiafort con los ongenes mercedarios, haciéndolo objeto también del mandato e inspiración divina transmitidos por la aparición de Nuestra Senora. La critica moderna excluye a San Rai mundo de Penafort de toda intervención en los ongenes de la Merced, de una parte, y, por otra, ha situado al rey don Jaime, a la luz de los documentos, en el verdadero puesto que le corresponde de fundador de la milicia, pero sin hacerlo objeto de la aparición.
En torno a este punto y su esclarecimiento versan todos los escritos de los mercedarios, especialmente a partir de la publicación de la obra del dominico O. Vacas Galindo: San Raimundo de Penafort, fundador de la Orden de la Merced, Bar celona 1919. Se funda el P. Vacas en un cddice de medíados del siglo xiv, existente en la biblioteca universitaria de Barcelona, en donde, con otras materias, trae una biografia de San Raimundo, biografia que per vez primera relaciona al Santo con los origenes mercedarios hasta hacerlo el alma mater de la fundación y otorgarle el breviario y las constituciones de los Dominicos adaptadas a la vida de los mercedarios. Todo esto lo ignoran los bidgrafos anteriores de San Raimundo de Pefiafort: el Beato Humberto, Gerardo de Fraschet (1271), Juan de Colonia (1280), Esteban de Salagnac (1290), Bernardo de Guido (1304), Nicolds Triveth (1328). Todo ello no se puede justihear con ningtin documento, ni pontificio ni real; esti en pugna con la fundación, por el rey, de la milicia redentora.
Mds atin, el examen critico de esa llamada Vita vetus del cddice barcelonls, atribuida a Aymerich, parece demostrar que los textos referentes a la intervención de San Raimundo en los ongenes mercedarios son una interpolación en el relato antiguo. Sea de todo esto lo que fuere, queda claro que fueron los Dominicos los primeros en relacionar a San Raimundo con el origen de la Merced. La Vita vetus no habla para nada de la aparición de la Santísima Virgen. Gaver es el primero que hace este relato (Cf. Gazulla, La Orden de 5\ a de la Merced, pp. 146 y ss.). Esta misma critica cree explicar suficientemente con la aparición de la Virgen Santísima a San Pedro Nolasco por qu 6 el hdbito de los mercedarios es llamado ahdbito de Santa María», la erección del primer templo a Santa María, y no a Santa Eulalia, encajando con esa aparición el mandato de la Trinidad, la inspiración y revelación divina. Y todo ello sería la razón del cambio de titular y nomenclatura de la Orden, que primero se llama de Santa Eulalia, y después, de Santa María de la Merced.
Esta linea sobria que hallamos trazada en los testimonios escritos que pueden conducimos a fijar el valor histórico de la advocación de N.a S.a de la Merced, la expresa magnificamente la bula de Clemente VII de 21 de octubre de 1530. Se dice que la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, Redención de Cautivos, fue establecida por revelación de la misma gloriosa Virgen en la ciudad de Barcelona en la fiesta de San Lorenzo Mdrtir del aho 1218 por el rey de Aragón Jaime, de clara memoria, y bajo la advocación de la misma Santísima Virgen María, para que, con el trabajo y la diligencia de los frailes de dicha Orden, los fieles de Cristo, cautivos de los infieles, fuesen redimidos. Aparece la hnalidad redentiva como esencial, y no la institución militar o clerical; aparece el rey fundador, fecha de fundación y la interven ción de la Virgen Santísima, que se denomina revelación (Cf. P. Llinis, Bullarium, p. 137, y P. Faustino D. Gazulla, La Orden de N.» S.a de la Merced, pp. 115-116). Capital en el desarrollo de la devoción a N.a S.a de la Merced es la feeba de 1601.
No importa que los historiadorcs merce darios, en una loable depuración de ele ments, hayan llegado a excluir a San Rai mundo de toda intervención en los origenes de la Merced, ya como fundador, ya como legislador, ya como objeto de la revelación divina con que la Orden se comienza. Porque justamente estos tres puntos son los que comprueba la bula de canonización del Santo en 1601. La bula, pues, recoge y da por buenos los elementos que acerca de San Raimundo y la Orden de la Merced se encuentran en la Vita vet us, atribuida al dominico Aymerich, y en el P. Gaver, y de ser ciertos tales elementos, habria que negar una suma ingente de documentos del siglo xm y principios del xiv, incluidos los de la Santa Sede que zanjan el pleito entre los Maestres laicos y los Generales clOrigos, documentos que acreditan el cardcter exclusivamente militar de la Orden en la primera centuria con la fundación real y las Constituciones exclusivamente militares, en todos los cuales no hay la más minima alusión a San Raimundo. No nos admira que la conclusion a que han llegado los historiadores mercedarios para explicar la advocación de N.a S.a de la Merced sea la de la revelation a sólo San Pedro Nolasco.
Todo esto no es obst&culo para reconocer el papel historic© capital que, a partir de la bula de canonization en 1601, adquiere la advocación de la Merced. Por histórico ahora entendemos el influjo de un determinado hecho en todos los sucesivos. La bula de 1601 vulgariza en la Iglesia el relato de la triple aparición y la función legisladora y rectora en los primeros mer cedarios de San Raimundo, hasta el punto de ser la fuente del ntfeleo central de las lecciones históricas de la fiesta de la Merced, concedida por Paulo V el 12 de julio de 1616. Ya antes el mismo Clemente VIII, que firmd la bula de canonization, en docu ment dirigióo a la Orden el 9 de julio de 1602, que le concede la fórmula para dar la absolution general, repite la triple aparición. El hecho histórico es incontestable. A par tir de 1601 la devoción a la Virgen María en el título de la Merced tiene un desarrollo considerable. El templo de N> S a de la Merced de Barcelona viene a ser del siglo xvn en adelante el predilecto de las almás marianas de la región catalana, especialmente de Bar celona.
Se a centra con el reconocimiento por Urbano VIII (1628) del culto inme morial de San Pedro Nolasco, otro de los privilegiados de la aparición. La fe de los barceloneses y sus «Concellers» logra, invocando a la Virgen de la Merced, verse libre de la terrible peste de 1651, de la sequfa de 1680 y de la langosta de 1687. La munitipalidad y el pueblo la aclaman como patrona, patronazgo canOnico de que serl testigo el siglo xix, lo mismo que de la coronación candnica. A fines del siglo xvii —23 de febrero de 1696— se sefiala el 24 de septiembre para la fiesta de la Merced, que con rito doble mayor se extiende a la Iglesia universal. Desde 1616 se celebraba en la dominica más prOxima a las calendas de agosto (P. Llinds, Bullarium, pp. 424-425). En la actualidad la advocación y título de N.a S.a de la Merced tiene más vigencia que nunca. Quizis en ninguna dpoca de la historia, como en la nuestra, se sufra tanto de la privación ffsica de la libertad por profesar el ideal cristiano o, a lo menos, un amor noble a su patria.
Pensamos en la Iglesia del silencio, y dentro, también, de los pafses civilizados pensamos en los que sufren privación de libertad por profesar un ideal politico, profesional o ideolOgico distinto del que tiene el poder. Cuando en cualquiera de estas situationes surge el encarcelamiento, la prisión, la coacción ffsica, mucho aprovechari encamendarse a la Virgen Santísima de la Merced invocindola como Madre de misericordía y Redentora de cautivos. BIBL.: P. Fausttno D. Oazulla. Es el principal autor mercedario que ha estudíado pi terns, Sus obras: 1.», La Patrona de Barcelona y su Santuarlo. Barce lona 1918; 2.\ Refutación de un libro titulado»San Raimundo de Peiiafort, fundador de la Orden de la Merced, Barcelona 1920; 3.», Tax Orden de Nuestra SeAora de la Merced. Estudio hlstdrico-crlUco. Barce lona 1934; P. Guillermo VXzquez NOAez, Manual de historia de la Orden de Nuestra SeAora de la Merced, Toledo 1931; P. Ramón Serratosa. La Santi.vma Virgen en la fundación de la Orden de la Merced. Actas del Primer Congreso Mariológico Maríano celebrado en Roma. 1950. bajo el título general de Alma Soda Christl, vol. VII: Summa Maríana Mercedarla. Rotna 1952. pp. 329-358; t D..
Las Constltudones prlmWvas de la Merced comparadas con la legislation militar religiosa. Estudio crltico, hlstdrico y candnica, en la revista <tEstudios». 12 (1956) 413-584. Para la actuación de la Merced en América, cf. Avflino Ffrrktra Al varez. La oliva de Pedro Nolasco, Cdrdoba (Argentina) 1937. y Anoel Clavfro Navarro. La redención de cautivos y la Orden de la Merced, Cdrdoba (Argen tina) 1921.