FUENTES DE LA MARIOLOGÍA
Con está expresión se intenta designar aquellos lugares en los que las verdades y tesis mariológicas se hallan de un modo explícito o, por lo menos, implícito; con certeza o, al menos, con sólida probabilidad. Estas verdades constituyen el llamado «Depósito de la Revelación», o sea la Revelación «públican (distinta de la «privada» [v. Revelación privada ] hecha a individuos privados) definitivamente cerrada con la muerte del último apóstol, y contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición Apostólica. Este depdsito de la aRevelación» fue confiado por Cristo, fundador de la Iglesia, al Magisterio vivo e infalible de la misma, o sea a aquellos a quienes El dijo: «Id y ensefiad a todas las gentes...», irQuien os escucha a vosotros me escucha a mí» (Lc. 10, 16), para que —como enseña el Concilio Vaticano— lo guardase fielmente, lo expusiese más abundantemente, lo determinase cada vez más y lo declarase infaliblemente (Constit. de Fide, Coll. Lacensis, t. VIII, col. 284 ss., pdssim). Con este fin se prometió a la Iglesia una asístencia perenne por parte del Espíritu de verdad (Mt. 20, 18-20).
Según esto, también para la mariología, lo mismo que para la teología en general, se puede distinguir una doble especie de fuentes: una fuente directiva, constituida por el Magisterio de la Iglesia (v.), y otra constitutiva tanto de la fe como de la ciencia de la fe, resultante de la Sagrada Escritura (v. Biblia) y de la Tradición apostólica (v.). Son dudosos: 1) el Scrmo 1 in Circttmcisionc (PL 65, 834c-838b = 47, 1135c-1140b, Ps.-Agustín, Opusc. 4 sive senno in Circum cisione); 2) el Sermo 2 in Purtf. B. V. M. (PL 65, 838b-842d = 89, 1291-1297a, que pertenece a Ambrosio Autperto, Sermo in Purif., n. 1 a 7). Es a su vez espurio el Sermo 36 de laudibtts Virginis (PL 65, 898d-900a = 39, 1990» 1991, Ps.-Agustín, Sermo 123) (v. LaurentinTable, pp. 135-136). BIBL.: Bauer. J. B.. De S. Futgentii Mariología. en «Maríanum», 17 0955) pp. 531-535. 12 4