Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

ECUADOR

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También el E., lo mismo que todas las demás repúblicas sudamericanas, recibió de exploradores y conquistadores —Sebastián de Benalcázar, fundador de Quito, y Gonzalo Pizarro, cuya piedad mariana es bien conocida— un poderoso empuje hacia María, reforzado después por los misioneros mercedarios, franciscanos, dominicos y jesuitas, por todo lo cual se multiplicaron rápidamente en el E. los santuarios marianos, entre ellos el de «El Quinche» (1586) en Quito, el de «Guápulo» (1581) junto a Quito, el de «La Merced» o «del Terremoto» de Quito (1537) en la provincia de Pichincha, el de «El Cisne» en la provincia de Loja, el de «El Rosario» en la provincia de Cuenca y el de «N.ª S.ª del Rosario de Agua Santa de Baños» en la diócesis de Ambato, solemnemente coronada y proclamada «Reina de las misiones del Oriente Ecuatoriano» el 13 de diciembre de 1959. También en el período de la independencia, la devoción a María no fue menos viva y sentida. Por aquel entonces los conjuradores que tuvieron en Quito su sesión para la primera proclamación de la república, se encomendaron con fervor a Nuestra Señora rezándole la aSalve Regina» (Cf. Vargas Ugarte, Historia del Culto de María en lbcro-America, L.

I, c. 13). La personalidad más conocida en la historia de la inde pendence, Antonio Jos£ de Sucre, atribuyd a Nuestra Señora su victoria de Pinchincha, que selld la independence nacional (Cf. Fr. Jorge de Lauria, O. M., La Sma. Virgen de la Merced y el Ecuador, Quito 1941). En el periodo de la independence. N.ª S. 1 de la Merced fue universalmente reconocida como Reina y Protectora de los ejdrcitos ecuatorianos. En su santuario se conservan todavía, como elocuentes muestras de gratitud, los baslones presidencies de tres grandes presidentes: Rocafuerte, Garcia Moreno y Caamano (Cf. Vargas Ugarte, op. c/7., L. IV, c. 4). El 15 de marzo de 1875, Garcia Moreno consagró con solemne acto la República del E. al Sagrado Corazón de Jesús y al Purfsimo Corazón de María. La victoria conseguida por el ejdrcito de García Moreno sobre las fuerzas de Franco, fue atribuida por la Asamblea Constitncional «a la poderosa intercesión de la Santísima Virgen, bajo la advocación de la Merced» (Cf. Matovelle, J., Imageries y Santuarios de la Vir gen Santísima en America Española, Qui to 1910, p. 207). Merecen particular relieve dos manifestaciones prodigiosas de Nuestra Señora en Quito.

La primera acontecid hacia finales del ano 1696. Alrededor de 500 fieles recornan procesionalmente las calles de la capi tal rezando el Rosario para implorar de N.ª S.ª de la Nube la curación del obispo. En el momento mismo en que todos se arrodillaban para recitar el cGloria Patri», algunas personas senalaron a las demás una visión maravillosa: sobre una nube, en di rection a las aldeas de El Quinche y de Guápulo, se había formado una imagen per fects de María con el Niño en los brazos, semejante a N.ª S.ª de da Antigua» venerada en la catedral de Sevilla. En el archivo de la archididcesis de Quito se conservan todavía los testimonios de los que habían comprobado el prodigio. La segunda manifestation es la que se dio, también en Quito, el 20 de abril de 1906, en el colegio de «S. Gabrieli, dirigióo por los PP. Jesuitas: la imagen de la Dolorosa (en cromolitograffa de 50 cm. por 30 cm.), fijada en un tabique del refectorio, bajaba y levantaba majestuosamente las pupilas. Este prodigio fue oficialmente reconocido, des puds de un proceso canOnico en toda regia, por la competente autoridad eclesidstica (Cf. Jouanen, S. J., El milagro de la Dolo rosa del Colegio, 1931; Maucero, L., S.

J., La Dolorosa del Colegio: Proceso Canánico, ed. 2 a, Quito 1931). BIBL.: MatOVELlk, J., His tor In del culto a Nuestra Señora de las Mercedes en la República del Ecuador. Quito 1910; Espinosa Pqlei. J.. S. J.. Le cuhe mortal dans la Ripttblique de VEquateur. en Du Manoir. V. París 1958, pp. 419-431.

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