Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

DIVISIÓN (de la Mariología)

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A fin de que la Mariología no se reduzca a una amalgama de tesis, sin ninguna trabazón entre ellas, a además del «principio fundamental» (v.) que la reduzca a unióad orgánica, es necesaria la D. que distribuya lógicamente el todo en sus diferentes partes. Han sido adoptadas, por diferentes autores, las siguientes divisiones: histórica, litúrgica, estática, cristológica, clasificativa, ascético-mística y rigurosamente científica.

1. D. ahistórica». La Mariologia se suele dividir ordinariamente en tres grandes secciones, según un orden de tiempo, a saber: 1) antecedente (predestinación, concepción inmaculada, virginidad, matrimonio); 2) concomitante (anunciación, Concepcion de Cristo, nacimiento, maternidad divina, maternidad espiritual, adquisición y distribución de las gracias); 3) consiguiente (asunción, mediación, culto) glorificación, mediación, culto). Así procede el P. Plessis {Manuale Mariologiae dogmáticae, Pontchâteau 1942) y, de modo análogo, el P. García Garcés {Concepción organica de la Ma riologia, en aCrónica Oficial del Congreso Mariano Nacional, Zaragoza 1942, pp. 45-47). Esta división está adaptada más bien para una historia que para un tratado.

2. D. «litúrgica». Expone los diferentes privilegios marianos según el orden con que vienen enunciados por algunas clásicas pie ces litúrgicas, por ejemplo, el «Avemaría», la «Salve Regina», las cLetanías Lauretanas», etc. Así procede, por ejemplo, S. Alfonso en su el&sico libro «Las glorias de María», donde expone la «Salve Regina» en 10 capitulos. Esta división, si satisface a la piedad, no satisface a la Idgica.

3. D. estética. Es seguida por aquellos que dividen el tratado mariológico en tres grandes secciones, considerando a María: 1) en orden a Dios (predestinación, maternidad divina); 2) en si misma, o sea, en los privilegios que se refieren tanto al alma como al cuerpo de María; 3) en orden a nosotros (conedención, maternidad espiritual, realeza, culto). Así, más o menos, proceden el cardenal Ldpicier, O. S. M. (! Tracta tus de Beatissima Virgine María, V ed., Roma 1926); el P. Merkelbach, O. P. {Ma riologia, París 1939); G. Alastruey {Tratado de la Virgen Santísima, IV cd., Madrid 1956), y otros. Tampoco esta d. satisface a la Idgica.

4. D. «cristológica». Procede, al hablar de María, de una manera más o menos paralela al método de Santo Tomás al hablar de Cristo. Están por esta division el P. Ber nard, O. P. {La Matemite spirituelle et la pensie de Saint Thomas, TV. Plan d’apres St.-Thomas, d'une tbiologic du mystire de Marie, en a Bull. Soc. Fran£. Et. Mar.s, 1935, pp. 105-110); el P. Philipon, O. P. {Le mirite «ide congruoi de notre Mere dans le Christ, ibid., 3 936, pp. 236-245, etc.).

5. D. a clasificativa». Procede de dos modos: 1) disponiendo las diferentes cuestiones mariológicas según el «grado de certeza» de que gozan (verdad de it definida, conclusiones ciertas, opiniones): así procede Kurz {Mariologie oder Lehre der katholichen Kirche iiber María, die seligste Jung frau, Regensburg 1881); 2) reduciendo los problemas marianos a cuatro clases, según el orden de naturaleza, de gracia, de gloria e hipostitico: así procede el P. V. Contenson, O. P. {Thcologia mentis et cordis, Aug. Taurinorum 1769, t. Ill; 1. 10, disp. 6, Mariologia).

6. D. «ascetico-/nisticay». Pone de relieve el puesto de María en el itinerario del alma hacia la Santísima Trinidad. Así parece ser el Tratado de la vcrdadcra devoción a Ma ria Virgen de S. Luis M. de Montfort, y la obra del P. S. Ragazzini, O. F. M. Conv., con el título María, vita dclVanima. Ilinerario mariano a la Santísima Trinidad, Desclde, Roma 1960. Es una D. dptima para un tratado de ascdtica mariana. 7. j D. rigurosamente a científica». Es la que sigue el orden de las causas (final, eficiente, formal y material). Esto asentado, se puede dividir el tratado de Mariologia en tres grandes secciones referentes: 1) la singular misión de María (su fin, razón de ser por la que Dios, causa eficiente, la sacó de la nada a la existencia); 2) sus singulares privilegios de alma y cuerpo (causa formal y material) como medios para el fin; 3) el singular culto de María (lOgica consecuencia de su singular misión y de sus singula res privilegios). Es el orden que hemos procurado seguir en nuestia Mariologia (4 vols.) lo mismo que en la obra divulgadora La Madre de Dios según la fe y la teología, 2 vols. (version esp. Madrid 1955).

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