«AUXILIUM CHRISTIANORUM»
I. Historia del título. Es, según parece, el más antiguo entre los títulos dados por los fieles a Maria. En el «Sub tuum praesidium» (v.) del s. iii se pide la ayuda de Nuestra Senora con estos términos: «Bajo el escudo de tus misericordías nos refugiamos, Madre de Dios; no desechéis nuestras plegarias, antes bien libradnos de todo mal.» Cartago adornaba sus iglesias con pequeñas baldosas del siglo iv que llevaban la inscripción: «Sct Maria Aiuba nos» («Santa María, ayúdanos*). En algunas de ellas hay en el centro una rosa (símbolo de María) con dos columnas al lado (Pedro y Pablo). En Bizancio el tftulo de «Auxiliadora* (Boétheia) estaba grabado en anillos y sellos, en monedas y sobre las tumbas. Eli sola la obra de Sigilografía de Schlumberger. Don Gnolfo (v. bibl.) recogió nada menos que un millar de tales invocaciones (Cf. Schlum berger, Sygillographie de Vempire byzantin). La invocación a la Boétheia no es raro encontrarla entre los Padres y en la liturgia bizantina.
Doce obispos (entre los cuales el de Catania, Taormina y Calabria), autoridades públicas, familias * privadas, iglesias y monasterios (por ejemplo, Santa Sofia) tenían en sus sellos la invocación a la Auxiliadora (Gnolfo, II titolo..., p. 12, v. bibl.). En una moneda del emperador Didgenes se lee: «0 Madre de Dios, ayuda al romaAVEMARlA no emperador.* Otro tanto se lee en las monedas de Nicéforo (s. XI). La invocación «A. C.» existía ya en las letanías prelauretanas desde 1200 (Cf. De Sanctis, en «Civ. Catt.», 1896-97). No fue añadida, por tanto —como expresamente se ha dicho— por Pío V en memoria de la victoria de Lepanto. En dichas letanías se hallan también las invocaciones: oAuxilium desperatonim», aAuxiliatrix viduarums, aAuxiliatrix peccatonim*. En Sicilia, por lo menos desde el s. XIv (como consta por los documentos), habfa santuarios dedicados a la aMatri Aiutu* o adi Succursu#. Tambten varios cuadros representativos de la Virgen expulsando con su bastún al demonio, llevan la didascalia cSeñora del SocorroB en la lucha contra Satands. Uno de esos cuadros (de 1500) se halla en Assoro y procede de la iglesia de la uAyudas y tiene la didascalia: «Auxilium Christianorum B.
En 1684, después de la victoria de Viena contra las fuerzas del Islam (1683), se institufa en Baviera la primera aCofradia de la A.». La devoción a la A. se introduce después en Turin, donde un prfncipe sabaudo hizo esculpir una estatua de la A. (iconogrdficamente semejante a la que fabricara más tarde S. Juan Bosco). Pío VII, en memoria de su liberación de la cárcel napoleónica obtenida con la ayuda de María, y como recuerdo de tantas ayudas por Ella prestadas a la Iglesia en los momentos más crfticos de su historia, en 1815 institufa la fiesta de Maria A. C. En ese mismo ano nacfa D. Bosco, el futuro apóstol incomparable de Maria a A. C.» con sus 3000 obras y, de una manera particular, con el grandioso santuario de la Auxiliadora, por dl erigido en Turin, a Dios —decfa— quiso glorificar a su augusta Progenitora, invocada con el tftulo de Auxiliadora.» La fiesta de M. A. se extendid a mochas partes de Italia y del mundo, siendo celebrada por drdenes y congregaciones religiosas (Siervos de María, Barnabitas, de la Doctrina, etc.) y por miles de didcesis. Cerca de 1000 prelados han solicitado de la Santa Sede su extensión a toda la Iglesia (y lo mismo hizo el Congr. Intern.
Mariológico de Roma de 1950). En Francia la B. Soubiran (1838-1889) fundd las «Hermanas de María Auxiliadora B. En Italia, Santa Maria Mazzarello fundd en 1852 el instituto de las aHijas de María Auxiliadora», constituidas más tarde en congregación por S. Juan Bosco. Existen también las Hermanas Franciscanas de la B. M. V. Auxilio de los cristianos, fundadas por Sor Bemarda Butler en 1888. II. Excelencia del tftulo. El tftulo A. C. es uno de los títulos marianos más expresivos, un tftulo singularmente glorioso para la Virgen y de gran consuelo para la Igle sia. Expresa, en efecto, no sólo la ayuda de Maria a cada uno de los miembros de la Iglesia (cuerpo mfstico de Cristo) en sus necesidades espirituales y materiales, sino también, y sobre todo, la continua y mater nal ayuda de la Virgen a la Iglesia, especialmente en los momentos más crfticos de su vida, como lo prueba la historia. Recudrdense Poitiers, Lepanto, Viena, Belgrado, etcetera.
Ella es, se puede decir, la ayuda uníversal; es la ayuda del Universo, es decir: 1) es la ayuda de Dios (en el sentido de que Dios ha querido libremente servirse de Ella) en la obra de la encarnación; 2) es la ayuda de Cristo (ayuda «semejante a él») en la obra de la redención, en la obra de la santificación y de la glorificación de la Iglesia y de todos sus miembros. Fue la ayuda de los apóstoles en el Cendculo, y en la conquista del mundo para Cristo. Es la ayuda de los mártires, de los doctores y de las vfrgenes. Es la ayuda del cielo y de la tierra, es, en una palabra, la ayuda del Universo. BIBL.: L’Ausiliatrice della Chiesa e del Papa. In formes conmemorativox para el cincuemenario de la Coronación de María #A. C.s en su basílica de Turin 1903 —17 de mayo— 1 0523. S. E. I.. Turin 1953. 294 pp.; L'lmniacolata Ausiliatrice. Informes conmeniorativos del Aflo Mariano 1954. S. E. I., Turfn 1955. 434 pp. (Academia Mariana Salesiana. 3); Onolfo. G.. S. D. B., II Utolo mariano pli) autico: A. C. (Noias de historia y de arqocolosla), Cicchetú, Isernia, s. a.. 22 pp.: Id., VAusibatrice. Napoli e Dintornl, Ciccheui. Isernia 1957, 16 pp.; In.
Sacftio d’iconogralla dell'Ausiliatrice, en «Ecclesia>. 12 (1953) pp. 402-406; Id.. U curto (it Marta Ausiliatrice a lloina (Notas hisidricas). Nipoles. s. f.