Diccionario de Teología Moral

Cornelio Damen, C.Ss.R. (Dam.)

VIRGINIDAD

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1. Noción

Distínguese una triple v.: a) puramente física: permanencia del signo corporal de la integridad en la mujer (claustrum virginitatis); b) material o natural: inmunidad de todo placer sexual completo; c) formal o moral: propósito de conservarse inmune tanto al presente como en el futuro. La v. física tiene una relación solamente accidental con la virtud en cuanto que es custodiada por ella, pero de suyo la virtud puede existir sin v. física (si ha sido destruida por causas extrañas al acto sexual o contra la voluntad) y puede faltar con ella (si ha subsistido intacta no obstante el acto sexual voluntario). La v. material da la materia de la virtud, la formal da la forma, de manera que la virtud de la v. puede definirse: la inmunidad de todo placer sexual completo voluntario con propósito de conservar este estado perpetuamente. Dispútase si para la esencia de la virtud basta el simple propósito o se requiere un verdadero voto: Santo Tomás (al menos en la Sum. Theol., II-II, q. 152, a. 3, ad 4) mantiene esta última opinión. Para ser verdadera virtud cristiana se requiere además que la inmunidad y el propósito citado provengan de la aspiración a un fin más elevado que la castidad conyugal (Mat., 19, 11-12). Según Sto. Tomás (otros son de distinto parecer) la v. es una virtud distinta de la simple castidad (v.), porque tiene una excelencia especial: mientras que la castidad modera la satisfacción del apetito sexual, la v. la excluye totalmente.

2. Valor moral

La v. es honesta en sí y no se opone a ningún precepto moral. La ley de la propagación de la especie incumbe a toda la comunidad en bloque y no a cada persona en particular (por otra parte las famosas palabras del Gén., 1, 28, no contienen directamente un precepto, sino una bendición). La v. además no ocasiona ningún daño a la salud personal física o psíquica, como lo prueba la experiencia. La v. cristiana es una virtud excelente que supera la castidad común: a) Respecto a la persona en particular: rubrica la victoria del espíritu sobre la carne. Aunque el acto sexual debidamente ordenado no sea deshonesto, la abstención es un acto de fuerza moral, que perfecciona al hombre, libera su espíritu de los obstáculos que lleva consigo la satisfacción sexual y la vida matrimonial (El que está sin mujer piensa en lo que es de Dios: I Cor., 7, 25-40). Ésta es la doctrina de la Sda. Escritura, la tradición constante y uniforme de los Padres y los Doctores de la Iglesia que atribuyen a la v. un premio especial (aureola) y así fue decidido solemnemente por el magisterio eclesiástico (Conc. Trid., ses. XXIV, can. 10).

b) Respecto a la sociedad: la v. es un factor positivo de perfección social en cuanto crea la posibilidad de realizar obras intelectuales, espirituales y caritativas a las cuales el hombre en el estado conyugal no estaría en condiciones de dedicarse con tanta perfección; crea una paternidad y maternidad espiritual; beneficia la sociedad con el ejemplo de una virtud más sublime que proporciona un apoyo moral no despreciable a las buenas costumbres.

3. Pérdida

La v. puede perderse: a) sólo materialmente: con una experiencia sexual completa involuntaria; b) sólo formalmente: con la revocación del propósito o con un pecado puramente interno o con un acto venéreo incompleto; c) material y formalmente al mismo tiempo: con una experiencia sexual completa directa o indirectamente voluntaria. La pérdida meramente material no destruye la virtud. La pérdida meramente formal la destruye, pero reparablemente; se restituye con la penitencia y con la renovación del propósito. La pérdida material y formal al mismo tiempo destruye la virtud irreparablemente al faltar la integridad natural.

Dan.

Bibliografía

Sum. Theol.
De castitate et de vitiis contrariis
De virtute castitatis et de vitiis oppositis
ChastetéDTC
Ehe und Jungfräulichkeit
La castità e la Chiesa
Castidad
Seis lecciones sobre la castidad

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